Son centenares las notas de prensa que hablan de la petroburguesía. De esta clase emergente favorecida por contratos empresariales a dedo, por el “bisnes”, derivados de la cercanía con Petro. Casi todos estaban en la celebración íntima del triunfo el 19 de junio de 2022.
Como Danilo Romero, viejo conocido de Ricardo Roa y compadre y financiador de Petro. Fue beneficiado con entregas de energía de Urrá a sus comercializadoras de maletín, que le pueden reportar 200.000 millones de pesos en utilidades. Además, relacionado con las intrigas en Cenit, la filial de oleoductos de Ecopetrol, y con la firma Colven Business Corp., señalada como beneficiaria de convenios de explotación de hidrocarburos en Venezuela, aunque él lo niega. Precisamente, Romero estuvo en 2023 con Manuel Grau y Verónica Alcocer en visita a ese país.
Siempre que se habla de Romero, se menciona a su esposa Carolina Plata. Como encargada del protocolo presidencial, recibió más de 700 millones de pesos en contratos. También a la cuñada Martha y a los negocios inmobiliarios de la empresa Procomercio, sostenidos con entidades estatales. Y al sobrino Óscar Felipe Rueda, director de la oficina comercial de Procolombia en China, quien había apoyado el ingreso al país de Powerchina, compañía enredada en la reclamación de un millonario contrato de energía solar con Urrá.
Euclides Torres suena tanto como Romero, no solo por las gestiones desde distintas instancias oficiales para mejorar el monopolio que ostenta de las plataformas para los trámites relacionados con el sector transporte, sino por los más de 95.000 millones de pesos recibidos para proyectos de energía solar en el Fenoge. Estos proyectos vencieron el tiempo de ejecución, pero no han entrado en funcionamiento.
Cuando se nombra a Verónica Alcocer, aparece el nombre de Manuel Grau. El catalán, nacionalizado exprés, tiene empresas que rastrean filones por doquier. Es llamativo que también se le vincule con Colven Business Corp., pero que además, como miembro de la junta directiva de Cisa, en una iniciativa compartida con esta central de activos del Gobierno, edifique más de 800 viviendas en Santa Marta en un predio de propiedad de esa entidad. Ojalá no corran la misma suerte de los inversionistas del edificio Torre Barcelona Centro, que se declaran desfalcados. Con Grau está su compatriota y socio, también nacionalizado, Xavier Vendrell, que medra alrededor de actividades comerciales agrarias.
No puede finalizar esta lista de favoritos sin nombrar a Orlando Cabezas, allegado a Romero, que con su empresa Helistar ganó el contrato por más de medio billón de pesos del transporte aéreo en Ecopetrol. Helistar garantizó, cuando la crisis de las basuras en 2012 en Bogotá, en la alcaldía de Petro, la póliza de importación de los camiones-chatarra, traídos de un cementerio de carros de Miami por una empresa de parientes y socios, alquilados al Distrito a alto costo.
No obstante, los más beneficiados del petrismo son los bancos comerciales que a diciembre de 2025, de manera directa, tenían deuda pública con títulos TES por 109 billones de pesos, 46 billones de pesos más que en agosto de 2022 y con intereses de más del 13 por ciento anual. En este bando de ganadores están los fondos de capital extranjero, que aumentaron sus acreencias a la Hacienda en TES de 118 a 164 billones de pesos, incluidos los 23 con el fondo de cobertura Pimco, que fue escogido sin concurso para contraer el mayor crédito del cuatrienio, con comisiones lucrativas a los agentes intermediarios.
No solo hay contratos comerciales, también laborales y de servicios. El gabinete de Petro se volvió agencia de empleo de familiares y de cercanos a los ministros. Que se sepa, los “colocados” ministeriales –que viven sabroso– son ocho parientes del círculo del de salud, Guillermo Jaramillo, con 22 contratos por más de 3.000 millones de pesos. El de Trabajo, Antonio Sanguino, con tres parientes contratados que superaron los 1.000 millones. También Yannai Kadamani, ministra de Cultura, con tres familiares. Tres figuran en la lista del director de RTVC, Holman Morris, que casi alcanzan a 800 millones de pesos, y Gloria Inés Ramírez, exministra de Trabajo, pudo enganchar a cuatro allegados por más de 600 millones.
Forman parte de la nepotista petrocracia la ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez, con su padre, Hildebrando, puesto en la junta directiva de Ecopetrol; el ministro de Energía, Edwin Palma, que, cuando fue interventor de Air-e, nombró, entre varios, a su primo Juan Pablo Nieto como gerente contable, y son sabidos los “concursos amañados” de Jaime Dussán en Colpensiones.
Cuando se reelige al petrismo, se empotra a estos usufructuarios del régimen, a quienes les cabe la frase de Acton: “Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Ya pasó.
