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Alejandra Carvajal Reyes Columna Semana
Alejandra Carvajal Reyes - Foto: Andrés Vargas

¿Y dónde están los empresarios?

Es bastante compleja la situación del tejido empresarial, siendo lo más grave que nada se haga al respecto.

Por: Alejandra Carvajal

La combinación de todas las formas de lucha tuvo una victoria en las pasadas elecciones, luego de lo cual se vienen unos hechos muy complejos que seguramente amenazarán la subsistencia de las empresas del país.

La ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, es una mujer experta en temas laborales, ha sido destacada líder sindical, curtida en escenarios nacionales e internacionales. Es una mujer que sabe de lo que habla. No es Irene Vélez.

Ramírez es una mujer inteligente, de la que he recibido los mejores comentarios. Sin embargo, es importante destacar que ella ha sido, a lo largo de su vida, miembro del Partido Comunista, el cual tiene como uno de sus principales objetivos la abolición de la propiedad privada y el fin del capitalismo. Y es ahí donde el empresariado debe empezar a preocuparse.

La ministra Ramírez, que al igual que a Delsy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, pareciera siempre acompañar no solo una buena preparación académica sino también una eterna sonrisa, tendrá en sus manos reformas fundamentales como lo son la pensional y la laboral.

En el programa del Partido Comunista Colombiano, que cualquiera puede observar y analizar al ingresar a su página web, es claro que es fundamental para esta colectividad combatir la propiedad privada. Sería miope y torpe pensar que las negociaciones del salario mínimo van a ser fáciles, en especial cuando el Gobierno quiere un empresariado arrodillado.

Prueba de esto es el tratamiento que les ha dado a dirigentes gremiales como Bruce Mac Master, presidente de la Andi, a quien desde Presidencia de la República catalogaron de no ser un interlocutor válido.

Los ataques a los empresarios han sido constantes y reiterativos. Ayer vimos cómo Miguel Gómez Martínez, quien venía desempeñando una excelente labor al frente de Fasecolda, tuvo que renunciar. La dimisión de Sandra Forero como presidente de Camacol tampoco a quedado del todo clara.

Sin embargo, lo que más sorprende es que los empresarios no están actuando de manera contundente frente a esta situación. La izquierda radical ha invertido miles de millones en pauta publicitaria, influencers, bodegas y manejo de redes sociales. Fue así como convencieron a buena parte de la ciudadanía, en especial a los más jóvenes, de que el empresariado es el culpable de todos los males de Colombia, junto con Uribe y los paracos. También que Marx es lo máximo y que las universidades privadas no deben cobrar por la matrícula.

Salvo contadas excepciones, el grueso de las empresas y gremios de Colombia se han sentado a esperar y a ser testigos de lo que será su fin y destrucción. Y para evitar problemas, algunos están dispuestos incluso a aplaudir.

Una muy alta carga tributaria, sumado a unos salarios imposibles de pagar, una reforma pensional inconveniente y una laboral bastante desequilibrada, desembocará en el cierre de cientos de empresas y generación de despidos masivos. Si a esto le sumamos el acabar con una de las principales fuentes de ingresos de la nación, como lo es el sector minero energético, el colapso será total.

A este coctel también se le puede agregar la democratización de la tierra y de los medios de comunicación. Estamos entonces frente a lo que podríamos denominar el principio del fin de la propiedad privada en nuestro país, uno de los principales anhelos del Partido Comunista Colombiano, el cual representa la actual Ministra de Trabajo.

Es hora de que los empresarios empiecen a actuar, que no les dé miedo generar cambios en las narrativas, a través de acciones concretas y ambiciosas que apuntalen a ello. De lo contrario, resignémonos a ver cientos de empresarios quebrados y a una patria derrotada. Asimismo, la ciudadanía debe ejercer un papel central, mediante una veeduría constante de todas las actuaciones del Gobierno que puedan poner en peligro la estabilidad de las instituciones y de la democracia en nuestro país.