JOSÉ MIGUEL SANTAMARÍA

La pesadilla continúa

Uno de los casos más inoperantes ha sido el manejo que la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, le ha dado a la pandemia. Cerrar por localidades solo demuestra el gran desconocimiento que tiene de cómo funciona la ciudad.

José Miguel, José Miguel
17 de julio de 2020

Hace más de un mes en un programa de radio dije que me preocupaba mucho que Colombia siguiera y repitiera cada quince días lo mismo, que pasáramos de un ‘pico y cedula‘ a ‘un pico y género‘, o que de aislamiento preventivo pasáramos a aislamiento obligatorio, etc y que no fuéramos capaces de salir de este carrusel de normas que está destrozando millones de empleos y dejando en la lona muchas empresas y emprendimientos, tristemente no me equivoqué.

Estuve de acuerdo cuando el Gobierno decretó la primera cuarentena ya que esta buscaba que se tuviera tiempo para adecuar el sistema de salud y así poder afrontar dignamente mayores contagios, lo que si no estoy de acuerdo es que el aislamiento perdure de por vida ya que en el mediano plazo termina siendo más perjudicial que el mismo contagio.

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Adicionalmente ha sido muy complicado el empoderamiento de los dirigentes locales y regionales que se han convertido en especies de dictadores setenteros y decretan toques de queda y restricciones que ya parecen sacadas del más feroz estalinismo, créanlo o no existen municipios pequeños sin contagios que tienen toque de queda todos los días desde las 6 pm hasta las 6 am, y que además tienen ‘pico y cedula‘, vale la pena entender las razones de esos alcaldes para hacer esas exageraciones.

Uno de los casos más inoperantes ha sido el manejo que la alcaldesa de Bogotá le ha dado a la pandemia, cerrar  por localidades solo demuestra el gran desconocimiento que tiene de cómo funciona la ciudad, nada más el caso específico de la localidad de Chapinero, que aunque solo tiene alrededor de 200.000 habitantes, tiene una población flotante de más de 2 millones de personas. Entonces el golpe económico es brutal. El cierre así sea de 15 días termina siendo económicamente de más de un mes por el hecho que los siguientes 15 días no pueden llegar los trabajadores que viven en otras localidades que se cierran.

La práctica nos ha demostrado que el aislamiento ha demorado el tan esperado pico más de dos meses, se pensaba que iba a ser a finales de mayo y ya vamos para septiembre.

Esta semana salieron los datos de desempleo de los países de la Ocde y son desalentadores, éramos el país con mayor desempleo, y ahora también somos el país en el que más ha aumentado. Adicionalmente con la cantidad de empresas que terminarán quebrándose la reconstrucción de estos empleos será complicado y demorado, la destrucción de valor y confianza ha sido demasiado fuerte.

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Aunque el Gobierno ha hecho un esfuerzo muy grande para ayudar y dar subsidios a las empresas y personas naturales, poco se ha hecho en gasto de capacitación y educación acerca del autocuidado y cómo llevar una vida normal sin arriesgarse. Veo que nuestra misma indisciplina e idiosincrasia nos está llevando por un mal camino, y este solo se combate con mucha información y educación.

La cuarentena ha hecho mella y golpeado también la vida en comunidad, en los conjuntos residenciales y de trabajo han arreciado los conflictos por diferencias de criterio en el manejo de la pandemia, como en todo existen desde paranoicos que ven el virus por todas partes hasta los más relajados que no le creen, el problema radica en los que se aprovechan y cambian normatividades pensando más en sus conveniencias que en el bien general.