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La ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, tendrá una agitada semana en el Congreso.
La ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, acudirá este miércoles al debate de moción de censura en su contra en la Cámara de Representantes. - Foto: SEMANA

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Moción de censura a la ministra de Minas, Irene Vélez: así será la prueba de fuego para el gobierno de Gustavo Petro este miércoles

La ministra de Minas y Energía deberá responder hoy ante el Congreso por sus declaraciones de decrecimiento de la economía, la idea de importar gas desde Venezuela y el cese de los contratos para explorar hidrocarburos.

La ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, se convertirá este miércoles en la primera funcionaria del gobierno de Gustavo Petro en ser sometida a un debate de moción de censura en el Congreso de la República.

SEMANA conoció que, de entrada, la funcionaria cuenta con 32 congresistas que hablarán en su contra. De ellos, 14 son parte del Centro Democrático, 14 de Cambio Radical y cuatro más independientes, entre ellos, Miguel Polo Polo, Marelen Castillo, Érika Sánchez y Juan Manuel Cortés, los dos últimos del Movimiento Liga de Gobernantes Anticorrupción.

Primero hablarán los opositores; luego, los dirigentes del Pacto Histórico, los defensores de la ministra. Por último, intervendrá Irene Vélez. Máximo diez días después, el presidente David Racero deberá convocar al Congreso para votar si se queda o se va la funcionaria.

Según indagó este medio, la ‘artillería’ de la oposición estará centrada en dos grandes líneas para demostrar que, según consideran, la Ministra no puede continuar en el cargo: el “pánico económico” que habrían generado algunas de sus declaraciones y el incumplimiento de funciones propias de su cargo.

En cuanto al primer elemento, el del pánico económico, la idea que tienen los opositores es señalar una a una las declaraciones polémicas de Vélez y compararlas con los efectos que estas tuvieron, por ejemplo, en la cotización del dólar o en el precio de las acciones de Ecopetrol.

Por ejemplo, señalan que “el 12 de octubre el dólar registraba un precio de 4.607 pesos, para el 13 de octubre estaba con tendencia a la baja al cotizarse en 4.575, pero ese mismo día la ministra hizo declaraciones en el sentido de que hay que descarbonizar la economía (...). Y, como era de esperarse, el mercado reacciona y el dólar se ubicó en 4.698 para el 14 de octubre”.

El otro foco argumentativo es el del supuesto incumplimiento de las funciones de parte de la ministra Vélez. En este sentido, la oposición describe que ha incumplido con tareas básicas que están descritas en su manual de funciones como la de “adoptar los planes de expansión de la cobertura y abastecimiento de gas combustible”, así como la de “asegurar la disponibilidad y suministro de combustibles líquidos derivados, biocombustibles y otros en el mercado nacional, en forma regular y continua”.

‘Negocio’ para la oposición

A pesar de que hasta el momento nunca ha prosperado una moción de censura -aunque sí ha provocado la renuncia de ministros por la presión ejercida- este mecanismo resulta bastante rentable para la oposición, que si bien es minoritaria frente a la coalición de Gobierno, se está haciendo escuchar con fuerza.

El primer elemento que provoca esta moción de censura es que, tal como lo explicó SEMANA, ha puesto al Gobierno a correr para alinear a su coalición para defender a la Ministra.

Esto no deja de representar un desgaste para la administración de Gustavo Petro, especialmente cuando, de nuevo, en el Partido Conservador y en el Partido Liberal ya le empezaron a mostrar los dientes al Gobierno, tal como lo hicieron en la elección de contralor y en el debate de la reforma tributaria.

Cada vez que saben que desde la Casa de Nariño los necesitan, los liberales y conservadores suelen mostrarse rebeldes, lo que obliga al Gobierno a moverse en términos políticos y burocráticos.

Además, esta moción de censura distrae la atención del Congreso justo en momentos en los que el Gobierno necesita sacar adelante asuntos claves como la reforma política, la reforma electoral y la creación del Ministerio de la Igualdad.

Citar a la Ministra a debate no solo implica dedicar una sesión completa de la Plenaria de la Cámara a discutir si debe continuar en el cargo o no, sino que también pone a los partidos a hacer reuniones internas para definir su posición y al Gobierno a moverse para buscar apoyos. Todo esto mientras algunos proyectos claves tienen los días contados para hundirse si no se les da debate.

Otro elemento de esta moción de censura es que pone al Gobierno, nuevamente, a responder por el que ha sido hasta el momento el tema más complicado de explicar y el que más polémica ha generado: la transición energética.

Vélez fue citada a la moción de censura por un grupo multipartidista que la señala de no ser idónea para manejar la cartera que tiene encargada la seguridad energética del país. Todo ello a partir de sus declaraciones de decrecimiento de la economía, la idea de importar gas desde Venezuela y el cese de los contratos para explorar y explotar nuevos yacimientos de hidrocarburos.

A pesar de que es difícil que la oposición logre sacar a la ministra, pues lo más seguro es que el Gobierno al final logre alinear a sus congresistas, el debate significa un triunfo importante en términos de notoriedad, especialmente cuando se avecinan las elecciones regionales del próximo año.

Para la oposición resulta difícil aprobar proyectos de ley y mostrar su gestión a la ciudadanía, entonces usan esta figura para mostrar que están pendientes y ejerciendo control político. Son pequeñas victorias que luego se usan electoralmente.