Cuando un gato está asustado o se muestra ansioso es hora de consultar un médico veterinario etólogo, un especialista en comportamiento animal que, según el caso, a través de medicina y terapia puede controlar su fobia. Sin embargo, te damos algunas pautas que puedes seguir en casa para que veas a tiempo las señales que tu felino envía y puedas participar en su recuperación.
Un minino puede sentirse atemorizado con la gente desconocida o con otra mascota, como consecuencia de una mala experiencia o la falta de socialización. También suele sentir temor de los ruidos fuertes o algún objeto que le parezca peligroso. Si no se controla a tiempo, su miedo se convierte en fobia y es más complicado erradicarlo.
Cuando algo le molesta a tu gato su comportamiento cambia: se torna más hiperactivo de lo habitual, se vuelve agresivo, huye, tiembla, marca con su orina, se lame hasta provocar alopecia o defeca en cualquier parte de la casa. Si observas alguno de estos signos en tu mascota, lo primero es reconocer la causa.
Identifica con quién y en qué momento reacciona mal tu gato y qué tanto tolera estar cerca del individuo o animal que lo asusta. Lo mismo, si es un sonido fuerte como el de una tormenta eléctrica o un objeto.
En el momento, no lo consientas ni regañes porque esto solo refuerza su temor. Sin forzarlo, de forma gradual y dirigido por un profesional, recomienda Carolina Alaguna, médica veterinaria especialista en etología, exponlo a su fobia y prémialo cada vez que veas un avance. Entre tanto, ponte en contacto con un veterinario de confianza para que después de un examen médico determine la fuente de su miedo y te indique el tratamiento a seguir.
Un minino puede sentirse atemorizado con la gente desconocida o con otra mascota, como consecuencia de una mala experiencia o la falta de socialización. También suele sentir temor de los ruidos fuertes o algún objeto que le parezca peligroso. Si no se controla a tiempo, su miedo se convierte en fobia y es más complicado erradicarlo.
Cuando algo le molesta a tu gato su comportamiento cambia: se torna más hiperactivo de lo habitual, se vuelve agresivo, huye, tiembla, marca con su orina, se lame hasta provocar alopecia o defeca en cualquier parte de la casa. Si observas alguno de estos signos en tu mascota, lo primero es reconocer la causa.
Identifica con quién y en qué momento reacciona mal tu gato y qué tanto tolera estar cerca del individuo o animal que lo asusta. Lo mismo, si es un sonido fuerte como el de una tormenta eléctrica o un objeto.
En el momento, no lo consientas ni regañes porque esto solo refuerza su temor. Sin forzarlo, de forma gradual y dirigido por un profesional, recomienda Carolina Alaguna, médica veterinaria especialista en etología, exponlo a su fobia y prémialo cada vez que veas un avance. Entre tanto, ponte en contacto con un veterinario de confianza para que después de un examen médico determine la fuente de su miedo y te indique el tratamiento a seguir.









