La plenaria del Senado una vez más se convirtió en un round político por cuenta de las duras acusaciones que lanzó el líder del Centro Democrático, Álvaro Uribe, en contra del senador Iván Cepeda, del Polo Democrático, por cuenta de los computares del exguerrillero Raúl Reyes que fueron hallados cuando lo dieron de baja en territorio ecuatoriano en 2008.
En medio de un debate que se adelantó por el nuevo capítulo del espionaje militar que fue revelado por SEMANA y citado por Cepeda para conocer detalles de los seguimientos a periodistas, políticos, sindicalistas e integrantes de varias ONG, Uribe volvió a criticar al legislador del Polo por sus presuntos nexos con la extinta guerrilla.
Como Cepeda, en su exposición sobre los argumentos del debate, aseguró que hay un “aparato criminal en el Ejército” y lanzó críticas en contra de integrantes del Centro Democrático, la respuesta de Uribe fue recordarle que su nombre siempre ha estado relacionado con las Farc-EP, que entregaron las armas después de la firma de paz.
“En esos computadores de Raúl Reyes, hay varios correos que vinculan en la Farcpolítica al senador Cepeda. Al país le deben la investigación de la Farcpolítica y hoy el senador Cepeda se escuda en los valores de la democracia y en la atractiva palabra de la paz cuando él no fue un luchador por la paz, sino un colaborador del terrorismo de la Farc”, dijo Uribe.
El expresidente recordó que Cepeda, según él, ha sido amigo cercano de Iván Márquez y de Jesús Santrich, prófugos de la justicia, y que hay correos que así lo demuestran. Por esa razón, Uribe leyó uno de esos escritos que estaban en el computador de Reyes.

“Por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo, resulta imprescindible que todo sea unificado para dar un golpe de efecto mucho mayor”.
Finalmente, Uribe defendió a Rafael Nieto Loaiza, a quien Cepeda acusó de ser uno de los receptores de la información que se recolectaba en los espionajes militares.
Raúl Reyes fue dado de baja el 1 de marzo de 2008 en una operación llamada Fénix que incluyó un bombardeo en el campamento ubicado en zona rural de Santa Rosa de Sucumbíos en Ecuador. Allí fueron abatidos el excomandante de las Farc y 16 guerrilleros que lo acompañaban.
Dicha operación generó una crisis diplomática con Ecuador y Venezuela, países que cuestionaron la violación de su soberanía.
