El iceberg A68 equivale a cuatro veces el tamaño de Londres. El bloque tiene 160 km de longitud y un grosor de 200 metros. Foto: Mario Tama/Getty Images

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Movilizarse más en bicicleta para recorridos cortos reduciría enormes emisiones de CO2

Sí la meta se cumpliera, el equivalente de reducción de emisiones sería las que produce anualmente Canadá.

Si todo el mundo se desplazara diariamente en bicicleta, el mundo podría reducir las emisiones de dióxido de carbono en casi 700 millones de toneladas al año, equivalente a las emisiones anuales de Canadá, según un estudio de la revista Communications Earth and Environment.

El sector del transporte, especialmente el de los coches, es responsable de una cuarta parte de las emisiones actuales de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, y se prevé que la demanda mundial de transporte se triplique a mediados de siglo.

A través de una base de datos global sobre posesión y uso de bicicletas en 60 países, un grupo de investigadores logró demostrar que, pese a que la fabricación de bicicletas superó a la de los coches entre 1962 y 2015, el porcentaje de su uso en desplazamientos diarios solo fue del 5% de media.

En algunos países, las bicis suelen ser relacionadas con actividades de ocio y no como modo de transporte.

Pero si todo el mundo recorriera una media de 1,6 kilómetros al día en bicicleta, el mundo reduciría las emisiones de CO2 en unos 414 millones de toneladas al año, lo que equivale a las emisiones anuales de Gran Bretaña, calculan los investigadores.

Con 2,6 kilómetros de trayectos en bicicleta al día, se podría reducir las emisiones de 686 millones de toneladas al año.

Para Gang Liu, principal autor del estudio y profesor del departamento de tecnologías verdes de la Universidad del Sur de Dinamarca, el principal interés del estudio es que demuestra que la bicicleta tiene un importante papel que desempeñar en la reducción de la huella de carbono del transporte, en un momento en que el debate tiende a centrarse en los coches eléctricos.

Plataformas de hielo de la Antártida estarían derritiéndose más rápido de lo que se pensaba

Un nuevo modelo desarrollado por investigadores del Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Estados Unidos, sugiere que las plataformas de hielo de la Antártida podrían estar derritiéndose a un ritmo acelerado, lo que contribuirá a un aumento más rápido del nivel del mar, según publican en la revista Science Advances.

El modelo tiene en cuenta una estrecha corriente oceánica a lo largo de la costa antártica, que a menudo se pasa por alto y simula cómo el agua dulce que fluye rápidamente, derretida desde las plataformas de hielo, puede atrapar el agua caliente y densa del océano en la base del hielo, haciendo que se caliente y se derrita aún más.

Las plataformas de hielo son afloramientos de la capa de hielo de la Antártida de varios cientos de metros de grosor cada una, que se encuentran donde el hielo sobresale de la tierra y flota sobre el océano. Actúan como un amortiguador protector del hielo continental, impidiendo que toda la capa de hielo fluya hacia el océano, lo que elevaría drásticamente el nivel global del mar.

Sin embargo, el calentamiento de la atmósfera y de los océanos provocado por el cambio climático está aumentando a la velocidad a la que se derriten estas plataformas de hielo, lo que pone en peligro su capacidad para frenar el flujo de la capa de hielo hacia el océano.

“Si este mecanismo que hemos estado estudiando está activo en el mundo real, puede significar que las tasas de derretimiento de las plataformas de hielo son entre un 20 y un 40 por ciento más altas que las predicciones de los modelos climáticos globales, que normalmente no pueden simular estas fuertes corrientes cerca de la costa antártica”, señala Thompson.

En este estudio, dirigido por la investigadora principal Mar Flexas, los investigadores se centraron en una zona de la Antártida: la Península Antártica Occidental (PAO). La Antártida tiene la forma aproximada de un disco, salvo que la PAB sobresale de las altas latitudes polares y se adentra en latitudes más bajas y cálidas. Es aquí donde la Antártida experimenta los cambios más drásticos debido al cambio climático.

El equipo había desplegado anteriormente vehículos autónomos en esta región y los científicos han utilizado datos de elefantes marinos instrumentados para medir la temperatura y la salinidad del agua y el hielo.

“Los grandes modelos climáticos globales no incluyen esta corriente costera, porque es muy estrecha: solo tiene unos 20 kilómetros de ancho, mientras que la mayoría de los modelos climáticos únicamente capta las corrientes de 100 kilómetros o más”, explica Flexas. “Por lo tanto, existe la posibilidad de que esos modelos no representen con mucha precisión las futuras tasas de deshielo”, dice.

El modelo ilustra cómo el agua dulce que se derrite del hielo en la PAO es arrastrada por la corriente costera y transportada por el continente. El agua dulce, menos densa, se desplaza rápidamente cerca de la superficie del océano y atrapa el agua salada relativamente caliente del océano contra la parte inferior de las plataformas de hielo. Esto hace que las plataformas de hielo se derritan desde abajo.

De este modo, el aumento del agua de deshielo en la PAO puede propagar el calentamiento del clima a través de la corriente costera, que a su vez puede intensificar el deshielo incluso en las plataformas de hielo de la Antártida Occidental a miles de kilómetros de la península.

Este mecanismo de calentamiento a distancia puede ser parte de la razón por la que la pérdida de volumen de las plataformas de hielo de la Antártida Occidental se ha acelerado en las últimas décadas.

*Con información de AFP