Es común que las orquídeas desarrollen raíces que sobresalen de la maceta. Aunque suelen llamarse raíces aéreas, biológicamente son iguales a las que crecen dentro del sustrato. Tal como explica Karla en su canal dedicado a la divulgación y cuidado de las plantas, Hoja Botánica: “realmente todas estas raíces son lo mismo son simplemente raíces que la orquídea está desarrollando”.

Esto ocurre porque muchas orquídeas domésticas son especies epífitas, es decir, en la naturaleza crecen sobre árboles y utilizan sus raíces para sujetarse y absorber agua y nutrientes. “Las orquídeas como estas son orquídeas epífitas. Eso quiere decir que ellas viven normalmente agarradas así a árboles y utilizan las raíces de soporte y también para agarrar nutrientes y agua”, explica el canal.
¿Se deben cortar?
Aunque pueden parecer antiestéticas, no es recomendable cortar las raíces que salen de la maceta si están sanas. La práctica puede provocar heridas y facilitar la entrada de microorganismos. “Sí las pueden cortar, pero esto va a generar heridas en la orquídea donde les pueden entrar bacterias y virus”, advierte Hoja Botánica.

Además, estas raíces pueden ser importantes si las que están dentro del sustrato se deterioran. Una señal de alerta son las hojas inferiores amarillas o marrones, que pueden indicar que la planta no está absorbiendo suficiente agua y nutrientes.
¿Cómo recuperar una orquídea con raíces dañadas?
Si las raíces internas están deterioradas pero las externas permanecen sanas, la planta puede recuperarse mediante un trasplante.
Primero, las raíces pueden sumergirse en agua entre 15 minutos y una hora para hacerlas más flexibles y distinguir las vivas de las muertas. Las sanas suelen ponerse verdes y firmes, mientras que las dañadas permanecen blandas o con aspecto seco.
Para retirar las raíces muertas, las tijeras deben estar desinfectadas. Karla recomienda utilizar “alcohol etílico como pueden ver aquí que es realmente el alcohol que pueden encontrar en la farmacia al 70”.

Después, la orquídea debe trasladarse a una maceta adecuada, preferiblemente transparente, y colocarse con corteza de árbol como sustrato. Las raíces deben acomodarse con cuidado para evitar daños y, finalmente, realizar un riego que ayude a asentar el nuevo sustrato.
La clave es no cortar las raíces externas únicamente porque sobresalgan de la maceta: si están sanas, forman parte del sistema que la orquídea utiliza para sobrevivir.
