La discusión surgió después de que Zhu Jingyang compartiera información sobre la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robótica, celebrados en Beijing. Una respuesta crítica en X terminó provocando una extensa defensa del diplomático sobre el desarrollo de estas máquinas.

Una crítica que provocó la respuesta del embajador
Zhu Jingyang había destacado el crecimiento de la competencia internacional de robótica. Según el embajador, en esta edición participan 666 equipos y 2.056 robots procedentes de 16 países, cifras que representan un aumento del 138 % en los equipos y una cantidad de robots cuatro veces superior a la registrada en la primera edición.
La publicación recibió distintas reacciones, entre ellas la de un usuario que calificó el mensaje como “Snobismo tecnológico fanfarron”.
Snobismo tecnológico fanfarron
— Manolo Mendoza (@bigbang1957) August 23, 2026
El comentario no pasó desapercibido para el diplomático chino, quien respondió señalando que la crítica reflejaba lo que denominó el “efecto Dunning-Kruger”.
“Quien no sabe, tampoco sabe que no sabe. Y confunde el progreso con fanfarronería”, escribió Zhu Jingyang al explicar su posición.

El argumento de Zhu Jingyang sobre los robots que corren
La discusión no terminó allí. El embajador amplió su respuesta para cuestionar la idea de que enseñar a un robot humanoide a correr carezca de utilidad práctica.
Según Zhu Jingyang, quienes se preguntan “¿para qué sirve que un robot humanoide sepa correr?” estarían juzgando una etapa del desarrollo tecnológico como si ya fuera el resultado definitivo.

El diplomático recurrió entonces a varios ejemplos históricos para defender su argumento. Recordó que los primeros aviones apenas podían recorrer unos metros por el aire, mientras que los automóviles inicialmente eran más lentos que los carruajes. También mencionó que las primeras computadoras tenían capacidades de cálculo muy limitadas.
Para Zhu Jingyang, esas tecnologías pudieron parecer poco impresionantes en sus comienzos, pero terminaron teniendo un impacto enorme. “Estos avances ‘inútiles’ transformaron por completo el mundo más tarde”, afirmó.
De las demostraciones a posibles usos cotidianos
En su explicación, el embajador planteó que las carreras de robots pueden servir para comprobar cuánto han avanzado algunas de las tecnologías necesarias para que estas máquinas funcionen de manera cada vez más autónoma.
Zhu Jingyang sostuvo que la robótica estaría pasando rápidamente de la etapa de exhibición a una fase enfocada en aplicaciones concretas. En ese sentido, aseguró que las competencias también pueden contribuir a desarrollar máquinas capaces de trabajar junto con las personas.
“Lo mismo ocurre con la carrera de los robots: demuestra que se han superado tecnologías clave, está pasando rápidamente del ‘espectáculo’ al ‘uso práctico’ y abre las puertas a una colaboración más compleja entre humanos y robots”, concluyó el embajador.
