Las imágenes tomadas desde el espacio muestran la transformación del lago Powell entre 2017 y 2026, en medio de una sequía que amenaza las reservas de agua del oeste estadounidense.

Las imágenes revelan una transformación en nueve años
El paisaje que rodea al lago Powell, en el suroeste de Estados Unidos, permite observar el impacto de la reducción de sus reservas de agua. Dos imágenes captadas por el satélite Landsat 8 muestran cómo cambió el embalse entre el 1 de septiembre de 2017 y el 10 de septiembre de 2026.
En la primera fotografía, el agua ocupa una extensión considerable entre los cañones. En la segunda, el paisaje deja ver una superficie de agua mucho más reducida en el área situada cerca de la presa Glen Canyon, en Arizona.

Según el Observatorio Terrestre de la Nasa, el lago alcanzó en septiembre de 2026 el nivel más bajo registrado en su historia. La medición del día 10 situó la superficie del agua a 3.517,24 pies de elevación, aproximadamente 1.072 metros.
El registro anterior era de 3.519,92 pies y se había establecido el 13 de abril de 2023. El embalse cayó por debajo de esa marca durante agosto y continuó descendiendo en las semanas siguientes.
El invierno dejó menos agua para alimentar el embalse
Detrás de este cambio hay una combinación de escasas nevadas y temperaturas excepcionalmente altas. Durante el invierno de 2025-2026, las montañas de la cuenca alta del río Colorado acumularon mucha menos nieve de lo habitual.
Esta situación, conocida como sequía de nieve, reduce la cantidad de agua disponible cuando llega la primavera. En condiciones normales, el deshielo de las montañas alimenta los ríos y contribuye a recuperar las reservas de los embalses.

Sin embargo, el calor récord agravó la pérdida de nieve y dejó menos agua para abastecer al lago Powell. La Nasa señala que este fenómeno también afectó a otras reservas del oeste de Estados Unidos.
Una crisis que va más allá de un solo lago
El lago Powell forma parte del sistema del río Colorado, que continúa su recorrido hacia el lago Mead. Este último también alcanzó niveles mínimos históricos en agosto de 2026.
La importancia de ambos embalses va más allá del paisaje. De acuerdo con la Nasa, el sistema del río Colorado suministra agua y electricidad a más de 40 millones de personas, entre ellas habitantes de Las Vegas, Phoenix, Los Ángeles y San Diego. También abastece aproximadamente a cinco millones de acres de tierras agrícolas.
Ante el descenso, la Oficina de Recuperación de Estados Unidos comenzó a tomar medidas en abril para sostener las reservas. Entre ellas, trasladó agua desde el embalse Flaming Gorge, situado entre Utah y Wyoming, y redujo las liberaciones desde Powell hacia Mead.
Estas decisiones también tuvieron consecuencias ambientales: las autoridades cancelaron una crecida controlada prevista para recuperar bancos de arena que sirven de hábitat para los peces y omitieron una liberación de agua fría destinada a proteger especies nativas.
El problema se suma a una sequía prolongada en el suroeste estadounidense desde comienzos del siglo XXI, descrita por investigadores como una megasequía. Las imágenes satelitales permiten seguir su evolución y aportan información para gestionar unas reservas cada vez más presionadas.
