Un fenómeno atmosférico ha llamado la atención de los científicos en Marte: una extensa nube blanca de hielo de agua aparece cada mañana cerca del volcán Arsia Mons durante la primavera y el verano del hemisferio sur. La formación se extiende sobre la superficie del planeta y desaparece antes del anochecer, para repetirse al día siguiente.

Conocida como nube alargada de Arsia Mons (AMEC), esta estructura puede alcanzar hasta 1.800 kilómetros de longitud, una distancia comparable a la que separa Bogotá de Lima en línea recta. La sonda Mars Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), identificó el fenómeno en 2018 y desde entonces ha registrado sus apariciones.
Las observaciones permitieron establecer que se trata de una nube orográfica, similar a las que se forman en la Tierra cuando el viento atraviesa zonas montañosas. Sin embargo, los modelos meteorológicos convencionales no lograban explicar cómo surgía ni por qué presentaba ese comportamiento tan particular a lo largo del día.

La explicación comenzó a tomar forma gracias al equipo de Jorge Hernández-Bernal, vinculado al LMD, el CNRS y la Universidad de la Sorbona. Los investigadores incorporaron a sus simulaciones un mecanismo que hasta entonces se había planteado de manera teórica para las atmósferas planetarias, pero que no se había observado directamente en estos entornos, lo que permitió avanzar en la comprensión del fenómeno.
“Una vez que incorporamos estos fenómenos físicos a nuestras simulaciones, el AMEC surgió tal y como esperábamos”, señaló Hernández-Bernal en un comunicado de la ESA.
¿Por qué se produce esta nube en Marte?
La formación de la nube alargada de Arsia Mons estaría relacionada con un proceso inusual de generación de hielo. A diferencia de lo que ocurre habitualmente en la atmósfera marciana, donde el polvo sirve como superficie para que el vapor de agua forme cristales, en este caso el hielo surgiría directamente del vapor, sin necesidad de partículas que faciliten el proceso.

Este mecanismo, conocido como nucleación homogénea, nunca se había observado directamente en la atmósfera de un planeta. Jorge Hernández-Bernal, uno de los investigadores del estudio, comparó el fenómeno con la aparición de gotas de agua en medio de una habitación, en lugar de formarse sobre una ventana. Esto fue resumido como algo “totalmente inesperado”.
Además, la investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, también señala que este proceso se había considerado teóricamente para las atmósferas de la Tierra y Venus, pero no se había confirmado en condiciones naturales. Su aparición requiere niveles extraordinarios de sobresaturación, con una humedad relativa más de 100.000 veces superior a la habitual en la Tierra, según la Agencia Espacial Europea (ESA).

El papel del volcán en Marte
El volcán Arsia Mons desempeñaría un papel fundamental en la formación de esta nube marciana, ya que su enorme estructura modifica los vientos y genera ondas atmosféricas que impulsan el aire húmedo hacia grandes alturas en pocos minutos. Durante este ascenso, la temperatura puede descender 30 grados en apenas 10 minutos, lo que favorecería la formación directa de cristales de hielo a partir del vapor de agua.
Según los investigadores, la delgada atmósfera de Marte y la altura del volcán crean las condiciones necesarias para que ocurra este proceso. Para estudiar el fenómeno, el equipo utilizó información de tres instrumentos de la sonda Mars Express: la Cámara de Monitorización Visual, la Cámara Estereoscópica de Alta Resolución y OMEGA.

Aunque las simulaciones todavía presentan diferencias frente a las observaciones de la nave, los resultados representan un avance importante para comprender la atmósfera marciana, de la que se dispone de menos información que de la terrestre. Además, la capacidad de la sonda para observar el planeta durante las primeras horas del día resulta fundamental para seguir la aparición de la nube.
En ese sentido, Colin Wilson, científico del proyecto Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA), destacó que la explicación de esta nube requirió mecanismos físicos poco comunes que también podrían presentarse en otros lugares del cosmos.
