Así como sucedió en el sector bancario mundial, el blockchain –que cambió las formas de mediación entre usuarios– promete transformar, también, la industria marítima. Esa, precisamente, es la apuesta de TradeLens, una plataforma que busca optimizar las operaciones en los puertos a través de una plataforma digital. Esta combina los estándares de seguridad del blockchain con la eficiencia de la logística. De esta manera se convierte en una opción para mejorar los indicadores –más eficientes e impecables posibles– en los puertos: al año hay un tráfico de contenedores de más de 750 millones TEU.
TradeLens nació gracias a la alianza entre una empresa experta en tecnología y una en la industria marítima: IBM y Maersk. De acuerdo con Jorge Vergara, gerente de Innovación y Tecnología de IBM Colombia, “TradeLens surgió también como una respuesta a los cuellos de botella que se ven en las cadenas de suministro”.
Para Vergara esta solución fortalece todo el ecosistema de comercio mundial marítimo, pues da la posibilidad de compartir en tiempo real el intercambio de datos y publicación de documentos a todos los actores involucrados: desde importadores, exportadores, organizaciones aduaneras o puertos, entre otros. Los beneficios son una mayor velocidad en los envíos, menores costos y una mayor trazabilidad y transparencia en cada paso de la cadena.
Desde que TradeLens está en el mercado han recibido y procesado datos de 600 puertos y terminales distribuidos en todo el mundo; también se han aliado con más de 17 navieras, entre las cuales están Maersk, Hamburg-Sud, CMA CGM, APL, Namsung y Sealand. Además, ya se integraron con organizaciones gubernamentales de países como Canadá, Australia, Perú, Arabia Saudita y Singapur, entre otros.
Los resultados en las operaciones son prometedores. De acuerdo con Jorge Vergara, uno de los mayores impactos es la reducción de costos administrativos, gracias a la digitalización de documentos, la rapidez y su trazabilidad. Según TradeLens se puede disminuir hasta un 15 por ciento el valor de todos los bienes despachados: esto puede implicar un ahorro de varios billones de dólares en el comercio internacional.
“A medida que las navieras y los entes gubernamentales adopten esta solución podremos ver una mayor competitividad y, en ciertos casos, mejores precios para los consumidores finales; pues, como está medido, recibimos cerca del 80 por ciento de los bienes que consumimos a través de un transporte marítimo”, concluye Vergara.

