CASO CERRADO

Después de 50 años nadie ha podido aclarar el misterio de los extraterrestres de Roswell.

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27 de julio de 1997 a las 7:00 p. m.

Solamente una vez en la historia un gobierno ha aceptado públicamente haber tenido contacto con seres extraterrestres. Este hecho sucedió el 8 de julio de 1947 en Roswell (Nuevo México). Aunque al día siguiente el gobierno lo desmintió también públicamente, la bola de nieve había empezado a rodar. Y después de 50 años nadie la ha podido parar. Ni siquiera el informe de la Fuerza Aérea Americana publicado la semana pasada, que luego de 213 páginas de refutaciones se atrevió a pronunciar un lacónico "caso cerrado y no se hable más del asunto". Pero del asunto se seguirá hablando por muchos años más, pues otra cosa es lo que piensan los miles de ufólogos (estudiosos de los ovnis) de todo el mundo. Ellos no están dispuestos a dejarse aguar la celebración de este simbólico aniversario con lo que consideran una sarta de mentiras. Al contrario, planean una gran rumba sideral en la que se volverán a contar unos a otros la historia que todos saben, todos repiten y todos alimentan de década en década mientras siguen esperando otra señal estelar igual de concreta a la que le dio vida a ese pueblo perdido en el desierto estadounidense.
La leyenda empezó la noche del 14 de junio de ese año cuando el granjero Brazel encontró esparcidos varios metros a la redonda extraños restos de madera, estaño y materiales brillantes. Seguro de hallarse ante un suceso inusual en un pueblo donde nunca había pasado nada (y donde seguramente nada volvería a pasar) se los mostró al sheriff de la región. Este coincidió en el dictamen: eran partes de un platillo volador. Saliéndose del cuerpo de la emoción, los hombres fueron donde el mayor Jesse Marcel, de la Fuerza Aérea, quien volvió al lugar de los sucesos y recogió los dos kilos de valiosa evidencia. La excitación del momento les hizo borrar de la mente todo vestigio de prudencia militar. No se aguantaron las ganas de echar a los cuatro vientos la chiva del milenio y en un apresurado boletín de prensa escribieron: "La Fuerza Aérea tiene en su poder un platillo volador, que se chocó al norte de Roswell". Al calor de los acontecimientos, nadie previó que con esas letras entretejidas por una modesta máquina de escribir le quitarían el sueño a varias generaciones por venir y que también multiplicarían al infinito las molestias de los militares que les sucederían. Al otro día el oficial imprudente ya no pertenecía a la Fuerza Aérea y el mundo entero se descorazonaba al ver cómo desinflaban ante sus ojos el primer platillo volador que parecía no ser un fantasma. Otro comunicado se encargó de este entierro de tercera para ese suceso que parecía de primera. Como contrapartida del cuento popular los militares echaron su cuento oficial, empezando un enfrentamiento de versiones que se han respondido a través de los años como un partido de ping-pong entre dos expertos jugadores. Según la Fuerza Aérea no se trataba de ovnis sino de fragmentos de un globo para estudios meteorológicos. Aunque la decepción fue tan grande como la revelación de que tampoco existía Santa Claus, para el mundo y el pueblo de Roswell el suceso quedó como el lejano recuerdo de un cuento de hadas que podía haber tenido un final más interesante.
Sin embargo el colorín colorado todavía no se había cantado. Retomando la partida de ping-pong e inaugurando el mito saltarían al ring el físico nuclear Stanton Friedman, el escritor Charles Berlitz (el mismo autor de El triángulo de las Bermudas ) y el ufólogo William Moore. Estos investigadores, casualmente, se enteraron de que el hijo de Jesse Marcel estaba vivo. Lo encontraron y a partir de sus declaraciones empezaron a desenredar la madeja de hechos que el gobierno supuestamente había querido acallar. Después de sus declaraciones (que se obtuvieron con la ayuda de la hipnosis), empezaron a aparecer otros testimonios. De ahí salió el libro El incidente Roswell, en el que se llegaba a la conclusión de que algo había pasado y que el gobierno había montado una gran farsa para encubrirlo.

La industria Roswell
Desde entonces las versiones se desbocaron. Todo el que decía haber conocido a alguien que creía haber visto algo tuvo cabida en los centenares de libros (en la última década se han publicado 256), investigaciones, programas de televisión y películas que crearon toda una industria alrededor del jugoso 'incidente'. Pero hasta 1988 todo se movía alrededor de la especulación sobre un platillo volador. En ese año, sin embargo, un nuevo agente surgió. Es decir cuatro, pues se empezó a hablar de este número de cuerpos regados alrededor de la nave accidentada. Glenn Davis, quien entonces trabajaba en una funeraria, contó cómo la Fuerza Aérea le había pedido consejos para embalsamar cadáveres que habían estado expuestos al medio ambiente durante varios días. El mismo testigo también dijo haber conocido a una enfermera que con los pelos de punta y la mirada exorbitada le confesó haber asistido a la autopsia de un ser pequeño y extraño. Otro se regodeó explicando cómo su piel era azul y el fuerte olor a alquitrán que expelía. Finalmente se habló de nueve cuerpos, uno de ellos vivo... la leyenda iba en aumento, pero hasta entonces no había ningún documento. Por esto los fanáticos del tema vivieron una verdadera conmoción cuando en 1995 se anunció con bombos y platillos la exhibición de una cinta que pretendía haber registrado la autopsia del extraterrestre. Era casi como la promesa de mostrar a Dios por televisión vía satélite. Pero la emoción solo fue superada por la decepción de las imágenes de un muñeco grotesco, grabado con técnica cinematográfica de los 70 y que dejaba ver un aparato telefónico que no existía en los años 50. El ping-pong entre el cuento oficial y el popular se calentó. Los comunicados oficiales hablaron de un montaje que solo pretendía aumentar la burda leyenda mientras los ufólogos le devolvieron la pelota argumentando que sí se trataba de una puesta en escena pero que no eran ellos quienes la habían hecho sino el gobierno con el afán de desprestigiar sus investigaciones. En esta tónica ha seguido este tire y afloje de versiones que van y vuelven y por el camino dejan una estela de dólares. Como era de esperarse, la fecha del cumpleaños del extraterrestre de Roswell no iba a ser desperdiciada ni por unos ni por otros. Así, mientras los ufólogos preparaban su carnaval en esta ciudad con un masivo encuentro que esperaba reunir a más de 100.000 adeptos, en el que se desempolvará a Erich von Daniken, el autor de Recuerdos del futuro, mientras se venden toda clase de baratijas de la línea 'Incidente Roswell', que van desde llaveros hasta cómics, videos y camisetas, el gobierno tenía escondida su carta. Se trata del informe mencionado, en el cual con paciencia se destruye según su lógica cada una de las evidencias.
La teoría de este informe es que el 'Incidente Roswell' es una fantasía en la que se mezclan fechas, datos y personajes no siempre contemporáneos. Según ellos, los extraterrestres corresponden a muñecos que lanzaron para hacer pruebas de paracaídas. Por eso los rasgos de los supuestos extraterrestres no tienen orejas ni ojos y su piel es azulosa. En el mito también estarían mezclados los restos de las víctimas de un avión que cayó en 1956 y la visión de un paracaidista accidentado en 1959 que con su venda podía parecer tener una cabeza en forma de bulbo. Por el otro lado los seguidores del fenómeno están ofendidos con estas explicaciones, que consideran ridículas e infantiles y muchos se preguntan por qué los informes oficiales cambian cada vez que se hacen y por qué esta versión sólo se desempolva después de 50 años.Mientras tanto observadores imparciales que no están de un lado ni del otro gozan con estas escaramuzas, que ponen en la mira uno de los fenómenos de la cultura popular norteamericana más arraigados de las últimas décadas. Pero en lo que todos sí están de acuerdo es en que este mito no se dará el lujo de cerrarse antes del fin de milenio, el escenario más propicio para todos los relatos que tengan que ver con el más allá y que los seguidores del tema sin duda aprovecharán. nn La gente quiere creer en el primer platillo que parece verdadero Defensores y detractores solo están de acuerdo en una cosa: en que el video de la autopsia es una farsa¿

Qué piensan los colombianos?

Fernando OteroI
ingeniero civil y astrónomo, profesor de la Universidad Nacional"El caso Roswell es interesante por ser uno de los más documentados. Tiene que ser verdad por la coherencia interna de los testimonios. Así como esta versión está de bien armada, está de mal estructurada la versión oficial del gobierno que está llena de incongruencias. Lo que sí es falso es el supuesto video sobre la autopsia. A este suceso tan interesante le han hecho mucho daño los oportunistas y farsantes que se han mezclado en el asunto, distorsionando la verdad".
Gregorio Portilla
Químico y astrónomo especializado en mecánica celeste"Estoy absolutamente convencido del fenómeno ovni y el episodio de Roswell me parece bastante convincente. En él se conjugan datos totalmente coherentes de testigos que no se conocían y que además no estaban buscando publicidad. El que el gobierno de Estados Unidos lo haya querido ocultar hace parte de su doble moral de siempre. ¿No niegan la existencia de aviones que todo el mundo conoce?¿Por qué no habrían de negar también un contacto con extraterrestres? No creo en su último informe, porque ya son varios los desmentidos oficiales y ninguno tiene que ver con el otro".