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Hombre comiendo una hamburguesa mientras está sentado al aire libre. Foto: Getty Images. - Foto: Getty Images

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Esta forma de comer se asocia con riesgo de sobrepeso

Cada sujeto tiene sus propios hábitos alimenticios con los que se mantiene día tras día.

Tener sobrepeso indica que el organismo adquiere unos kilos de más, los cuales tienden a ser comparados con diferentes factores establecidos como la edad, el sexo, la estatura, entre otros.

Sin embargo, así como el diagnóstico de esta afección da a conocer las principales causas en el organismo, un estudio se centró en analizar la forma de ingerir la comida y encontraron que hay una acción especifica, la cual tendría influencia en la aparición de sobrepeso para las personas.

Investigadores del Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), en España, descubrieron que cuando un sujeto come rápido, hay una asociación directa con el sobrepeso y otras variables cardiometabólicas que tienen relación con la etapa de la infancia. Esto porque se da a conocer que ingerir alimentos aceleradamente, significa mayor ingesta de calorías que, a su vez, conduce al incremento de masa muscular.

De acuerdo con Infosalud, el estudio dice que la simple acción tiene prevalencia de obesidad y trastornos metabólicos en adultos.

Para llegar a este tipo de estimaciones, la publicación que aparece en The Journal of Pediatrics indica que se contó con la ayuda de más de 900 niñas y niños entre los tres y seis años de edad. Con este elevado número, los científicos se enfocaron en analizar la asociación entre la velocidad con la que comían los menores en los tres principales momentos del día (desayuno, almuerzo y cena) y el seguimiento de una dieta mediterránea, para el riesgo de sobrepeso u obesidad.

Expertos indican que la nicotinamida actúa como un quemagrasa y protege de la obesidad. Foto: Getty Images.
Expertos indican que la nicotinamida actúa como un quemagrasa y protege de la obesidad. Foto: Getty Images. - Foto: Foto: Getty Images.

Cabe señalar que el diagnóstico del sobrepeso no es lo mismo que el de la obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que se habla de sobrepeso cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) es igual o superior a 25, mientras que una persona tiene obesidad cuando el IMC es igual a superior a 30.

Dicho índice corresponde a la relación entre el peso y la talla, variables que se utilizan para identificar las afecciones corporales. “Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2)”, según el organismo internacional.

Así las cosas, con el hallazgo que hace parte del proyecto multicéntrico Corals y contó con la ayuda de investigadores de la Universidad Rovira i Virgili, el Instituto de Investigación Pere Virgili y otras múltiples colaboraciones, se mostró que los infantes con mayor velocidad en la ingesta de comidas, al momento de adherirse a una dieta mediterránea, sus resultados dan cabida al impacto en la salud con “un mayor riesgo de presentar sobrepeso u obesidad e incremento en los niveles de grasa corporal, tensión arterial y glucosa en sangre”.

Sumado a esto, se indica que comer rápido podría estar vinculado al consumo de alimentos poco saludables, los cuales tiene mayor contenido energético. Entre los más comunes se encuentran los alimentos ultraprocesados, que suelen ser una opción de comida diaria para los adultos.

Por otro lado, hay estudios que se ponen del otro lado de la balanza dando a conocer que masticar lentamente y aumentar la cantidad de veces que se muerden los alimentos, se asocia inversamente con la adiposidad (acumulación de grasa). Lo que indica que al haber una ingesta más lenta, se estaría potencializando el desarrollo de la sensación de saciedad, mientras que se limita el consumo de comidas.

A pesar de que el estudio estuvo enfocado en la población infantil, una de las problemáticas de salud más representativas en la actualidad, esto no solo sirve para padres y madres de familia a la hora de establecer métodos o hábitos de crianza adheridos a la alimentación de los pequeños, sino también para el colectivo familiar en general.

En la línea del sobrepeso, se ha comprobado que el exceso de los lípidos en el cuerpo y otros factores de riesgo cardiometabólico pueden verse afectados por comportamientos como la rapidez en la que una persona come.

Varios expertos consideran que el tiempo mínimo para comer sería entre los 20 y 30 minutos, así la digestión es más oportuna en pro del organismo.

*Con información de Europa Press.