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Algunas infusiones pueden ayudar a calmar los síntomas que generan las enfermedades del sistema nervioso. - Foto: Getty Images

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Estrés: remedios naturales para combatir el agotamiento mental

El estrés es una afección que puede generar mucho malestar al organismo, desde ejercer tensión en algún músculo, hasta bajar las defensas.

El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional y puede provenir de cualquier situación o pensamiento que haga sentir a una persona frustrada, furiosa o nerviosa, de acuerdo con Medline Plus, web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Asimismo, el portal señala que hay dos tipos principales de estrés:

  • Estrés agudo: este es estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Puede sentirse cuando se pelea con la pareja o con un amigo. También ocurre cuando se realiza una actividad nueva o emocionante. Todas las personas sienten estrés agudo en algún momento.
  • Estrés crónico: este es el estrés que dura por un periodo prolongado. Se puede tener estrés crónico si se tienen problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que las personas no se dan cuenta de que es un problema. Si no se encuentran maneras de controlar el estrés, este podría causar problemas de salud.

De hecho, cuando una persona tiene estrés crónico, el cuerpo se mantiene alerta incluso cuando no hay peligro y con el tiempo esto pone en riesgo la salud, incluyendo problemas como: presión arterial alta, insuficiencia cardiaca, diabetes, obesidad, depresión o ansiedad, problemas de la piel (acné o eczemas) o desórdenes menstruales.

Por tal razón, la Farmacia San Pablo de México reveló 5 tés para combatir el estrés y los nervios:

  • Té de manzanilla: a esta planta originaria de Europa se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y sedantes, entre otras, las cuales son buenas para reducir el estrés.
  • Té de valeriana: Este contiene aceites esenciales con efectos sedantes y relajantes, que ayudan a reducir el nerviosismo y la agitación, además de ayudar a conciliar el sueño.
  • Té de menta: La menta tiene propiedades antiinflamatorias, expectorantes, antisépticas, analgésicas, antibacterianas o antitusivas, entre otras. Principalmente está compuesta por agua, fibra y minerales como el calcio, potasio, cobre o magnesio, además de vitaminas A, B, C y D. A esto se suma que contienen un muy bajo nivel de grasa y de carbohidratos. Sin embargo, puede generar insomnio si se consume en altas cantidades.

Cabe señalar que es importante consultar con un experto de la salud para que sea este quien guie el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.

Las zonas del cuerpo más afectadas por este padecimiento:

Corazón

  • Existe una relación directa y evidente entre los constantes episodios de estrés y el mayor riesgo de problemas cardiovasculares, como los problemas de circulación, el colesterol y triglicéridos altos y la presión arterial. La Universidad de California realizó un interesante estudio en el que demuestra esta clara correlación entre el estrés psicológico y las enfermedades del corazón.

Piel

  • Las manchas, el acné, la inflamación e incluso la psoriasis podría deberse a cambios hormonales causados por el estrés.
  • Un estudio llevado a cabo por el doctor Ying Chen, de la Universidad de Boston, la relación cerebro-emociones-piel es directa y significativa. Esto quiere decir que las emociones se reflejan a menudo en la piel en forma de enfermedades.

Sistema inmunitario

  • Una investigación realizada por la Universidad de Kentucky en Estado Unidos afirma que las personas que padecen un grado crónico de este trastorno emocional presentan una disminución significativa en su respuesta inmunitaria, lo que a su vez aumenta la predisposición a padecer infecciones.

Aparato digestivo

Ante esos estados anteriormente mencionados en que el estrés es recurrente, podría conllevar a síntomas físicos en el estómago, intestinos, etc. Entre algunos ejemplos están:

  • La acidez y el reflujo.
  • El síndrome del intestino irritable.
  • La úlcera péptica o enfermedad inflamatoria del intestino.
  • La diarrea.
  • El estreñimiento.