¿Porque la humanidad de los jóvenes de la actualidad está tan quebrantada y rota? ¿Por qué no le hayan sentido a nada y el relativismo moral es el pan que alimenta su alma de vacío y soledad?
Los adultos están tan ocupados persiguiendo sus éxitos profesionales y personales, que poco espacio dan para reflexionar sobre cuál es su porción de responsabilidad ante el caos que están viviendo los jóvenes, quizá señalandolos y acusándolos de desordenados, inconscientes, irreverentes, irrespetuosos sin límites, sin temor a sus superiores, capaces de desafiar hasta el más ecuánime de los padres.
¿Dónde se gesta esta inmanejable y desbordada situación social?
Continué entonces mi diálogo con Valentina, para intentar descubrir en sus llagas internas, cómo y en qué momento se habían comenzado a gestar. Le pregunté entonces: ¿cuándo tú seas madre que harás diferente con tus hijos? Le pregunto a usted lector: si usted volviera a tener la oportunidad de recomenzar su relación con sus hijos, o si usted está en posición de hijo o aún no es padre o madre, ¿qué haría usted diferente a sus padres? ¿qué hubiera hecho diferente con sus hijos? Deténgase un momento a reflexionar…
¿Cómo podría, o cómo piensa que hubiese podido obtener resultados diferentes?
Valentina empapada en lágrimas contestó: “Estaría con ellos desde los 0 hasta los 5 años, mi madre nunca lo estuvo, tampoco mi padre”.
Mis padres eran personas que querían ser muy exitosas con el pretexto de darnos a nosotros sus hijos la mejor educación, los mejores viajes, las mejores oportunidades, pero se olvidaron de criarnos desde el ejemplo y en cambio nos criaron desde el dominio y la imposición de sus criterios. – Mi madre repudiada y criticaba todo lo que yo era, sin darse cuenta de que todo lo había aprendido de ella, de igual modo mi hermano con mi padre vivía la misma situación.
Continúa el relato de Valentina: Yo desarrolle en total secreto un trastorno de alimentación. Mis padres no se percataron de ello, ¿cómo iban a hacerlo si estaban tan ocupados? Mi hermano se refugiaba en el licor, yo tenía 15 años y mi hermano 17, sufrimos como ovejas perdidas del rebaño, pues nunca nos enseñaron el manejo de nuestras emociones, de eso no se hablaba en casa, solo de los éxitos laborales y de los planes que haríamos en las próximas vacaciones, no había tiempo para cenar en familia y en las noches mamá llegaba tarde a casa, pues desde nuestra infancia ya nuestro hogar se había roto en mil pedazos; nuestros padres se habían divorciado en medio de una guerra a muerte de poder y ego entre ellos, para arrebatarse entre gritos y peleas el banal trofeo de tener la razón en sus egoístas argumentos.
¡Mi madre me enseñó que tenía que ser fuerte y que tenía que comerme al mundo para triunfar! Pero se equivocó pues me enseñó que lo haría desde lo intelectual, y jamás me enseñó a desarrollar mi inteligencia emocional. Pregunte: ¿Por qué los adolescentes toman la decisión de auto destruirse y de destruir a otros?
Responde: Porque no soportan su soledad y su dolor emocional, no saben qué hacer con sus sentimientos desbordados, ni cómo gestionar sus emociones; en mi caso, relata Valentina yo me auto lesionaba de muchas maneras, porque de modo inconsciente, quería castigar a mis papás y de paso castigarme a mí misma, pues si no me sentía valiosa para ellos, ¿cómo podría sentirme valiosa para mí misma?
Llegue al punto de sentirme una amenaza para el mundo pues era el reflejo de lo que había dentro de mí, me sentía amenazada y temerosa todo el tiempo, pero la peor amenaza era la incoherencia y la falta de ecuanimidad de mis propios padres.
Había tanto dolor en Valentina y en sus padres, que todos iban a tener que lidiar con el duelo y el temor por el resto de sus vidas, ¡es un dolor inevitable! Y Valentina como todos los jóvenes está tratando de lidiar con situaciones familiares y sociales que la sobrepasan y la avasallan emocionalmente.
Durante el divorcio, los padres en ocasiones usan a sus hijos como dardos para lastimarse mutuamente, sin entender que esos dardos son como boomerangs que se devuelven y los lastiman a ellos mismos, dejando consecuencias desastrosas, como si hubiera pasado un tsunami emocional devastador, destrozando lo que algún día se llamó hogar, dejándolo en ruinas.
Descríbeme a tu madre le pedí, “…mi madre es una depredadora” . ¡La describió asombrosamente así!
Cuando ella se retiró, pues había logrado conseguir sus éxitos profesionales y económicos, no se había dado cuenta de que se había quedado sola, sus hijos ya se habían marchado dejándole su soledad y el equipaje de sus heridas, un equipaje que arrastraban todos en la familia.
Al final de su relato, ya secándose el torrente de sus lágrimas expresó: Hoy entiendo que ella tiene más dolor que yo por dentro, camuflado en su imponente y fuerte presencia, ver esta realidad y aceptarla, ha sido el ejercicio de empatía y perdón más grande que he tenido que hacer en toda mi vida. Ha sido una maestría espiritual más difícil que las académicas, pues Valentina es estudiante becada en la universidad por excelencia académica.
El mundo cambiaría si en los colegios le dieran a los padres clases de crecimiento personal y manejo de las emociones, pues el único camino para cambiar a los jóvenes es transformando la escala de valores y el pensamiento de los padres. Solo se cambia a una sociedad cuando se inspira ese cambio desde el ejemplo, de lo contrario de una manera autoritaria y contradictoria, los jóvenes no podrán relacionarse de una forma constructiva y sana. ¿Cómo podrían los jóvenes relacionarse de un modo menos tóxico, si la base de las relaciones nace de las relaciones y el modelo que aprendemos de nuestros padres y los adultos que seguimos de ejemplo?
Observe entonces la vida de los jóvenes que lo rodean, sean sus hijos, sus sobrinos, sus alumnos, sus nietos, sus amigos o usted mismo, es realmente una odisea existencial sostener y contener a una vida, que se siente tan frágil y vulnerada, pues las primeras amenazas que la acechan están en su propio núcleo sagrado, su hogar.
Obsérvese usted mismo y auto evalúese, para que así comprenda que por las huellas que deja en sus descendientes lo recordarán, ¿cómo quisiera ser recordado? No siga buscando las respuestas fuera de usted, encuéntrelas en su propio corazón…
Mi píldora para usted de esta semana:
Alcanzará su Maestría Espiritual cuando descienda del refugio de su alma, transite por el mundo de tinieblas que lo rodea y aún así sea capaz de mantener su propia luz…
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Paula López Espinosa
Autora de Literatura Espiritual
Penguin Random House
