Aunque 15 minutos se pasan volando, a los pequeños les pareció una eternidad. La grabación muestra todas las maromas que hacen para no comerse el masmelo: se retuercen en la silla, se tapan los ojos e incluso huelen y pellizcan el caramelo.
El experimento de la Universidad de Washington buscaba medir la fuerza de voluntad que tienen los seres humanos para controlar sus impulsos. El estudio está basado en una famosa prueba de 1972 realizada por científicos de Stanford, quienes demostraron que los niños que evitaron la tentación, resultaron ser más exitosos en su vida académica y profesional.
La nueva investigación podría arrojar luces sobre la relación entre retardar la gratificación en la infancia con la tendencia a ser obeso en la adultez.
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¡No te comas el masmelo!
Un grupo de científicos puso a varios niños de 4 y 6 años frente a la popular golosina y les dijo que si eran capaces de esperar 15 minutos sin comérsela, les darían otra. El video que registra la irresistible prueba se ha convertido en un éxito de YouTube.
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16 de agosto de 2012, 7:00 p. m.
