Desde cuando en 1998 se vio en la red el video de la luna de miel de la modelo y actriz Pamela Anderson con el músico Tommy Lee, las imágenes de gente famosa mientras tiene relaciones sexuales no han dejado de aparecer. Si bien no fue la primera grabación de este tipo, sí es la más conocida y marcó el inicio de una época en la que la intimidad de las personalidades no está a salvo ni en sus propias camas. A pesar del peligro de que estas imágenes se hagan públicas, muchas personas -no solamente famosas- siguen tomando el riesgo por el placer de verse en la pantalla protagonizando su propia escena pornográfica.
En las últimas semanas, por ejemplo, se hicieron públicos videos de la cantante mexicana Jenni Rivera y del actor Jeremy Jackson, recordado por hacer el papel de Hobie, el hijo de Mitch Buchannon, en la famosa serie de los años 90 Guardianes de la Bahía. Además, un ex novio de Britney Spears salió en los medios para anunciar que tenía grabada a la 'princesita de pop' en situaciones comprometedoras y que le entregaría las imágenes al mejor postor.
Hay varios factores que han contribuido a que este tipo de imágenes inunde la red y el comercio erótico. Uno de ellos, y tal vez el principal, está en las mismas parejas que quieren experimentar cosas nuevas dentro de su vida sexual. Para la siquiatra Juliana Villate, la posibilidad de usar medios audiovisuales para el sexo en pareja es una vía alterna y sana que integra la modernidad con el juego erótico. "Para explicar el deseo de observarse en momentos eróticos se puede partir del concepto de voyeurismo. Sin embargo, a diferencia del 'voyeur' clásico donde la práctica es solitaria, las prácticas actuales se convierten en parte del juego sexual. Así dejan de ser desviaciones patológicas para constituirse en una actividad gratificante", explica.
Desde el punto de vista siquiátrico, quienes se graban son completamente normales, siempre y cuando esta no sea su única forma de excitarse, ya que cuando se convierte en una fijación necesaria para llegar al orgasmo, sufren de una patología en la que confluye el voyeurismo con el exhibicionismo. Según el sexólogo Carlos Pol Bravo, en el mundo actual "prolifera exageradamente la visualización de la intimidad. Muchas personas lo hacen por curiosidad morbosa y es normal. El problema surge cuando se hace daño a alguna de las personas, hay chantajes y víctimas".
Aunque grabarlos no es motivo de reproche, por cuenta de Internet estos videos pueden terminar a la luz pública y afectar la imagen de alguno de los implicados, sobre todo si son famosos. En Colombia la actriz Lully Bosa vio muy golpeada su privacidad cuando hace siete años apareció una grabación suya en la que tenía relaciones sexuales con su pareja del momento. Más recientemente, la presentadora de televisión Ana Karina Soto pasó por una situación similar. Ambas afirmaron que habían accedido a hacer las imágenes porque estaban enamoradas de los hombres que después las traicionaron.
La situación es la misma en todo el mundo. En 2004 fue divulgado en la red un video de la cantante croata Severina Vuckovic en el que tenía relaciones con un hombre casado. El escándalo fue mayor, ya que la artista más popular de su país se mostraba como una católica devota y aconsejaba la abstinencia. En 2004, la ex protagonista de Baywatch, Gena Lee Nolin, salió en un video bastante penoso con su entonces esposo, Greg Falhman. En 2002 la concejal de Taipei Chu Mei Feng tuvo que renunciar al revelarse un video suyo con un hombre casado. Y este año el ministro de Salud de Malasia, Chua Soi Lek, tuvo que dejar el cargo cuando empezó a ser comercializado un video suyo con una amante.
El fenómeno está lejos de detenerse, por la fascinación de la gente por ver a personajes públicos como seres de carne y hueso. Se trata de un morbo equiparable al que les ha dado tanto éxito a los reality shows. Para satisfacer ese morbo hay todo un mercado negro que incluye sitios web, compañías pornográficas y productores dispuestos a pagar lo que sea por este material.
Pero no sólo sirven para dañar a la gente. En muchas oportunidades los protagonistas de estos videos los usan para incrementar sus ingresos, impulsar sus carreras o alcanzar la fama. Por ejemplo, Pamela Anderson y su esposo recibieron 1,5 millones de dólares en regalías. A Paris Hilton la suerte le sonrió aun más después de que apareció el video One Night in Paris, en el que sale con su entonces novio, Rick Solomon. No sólo la hizo famosa mundialmente, sino que aún hoy le da ganancias, luego de un arreglo con los distribuidores. Quizás eso llevó a su amiga Kim Kardashian, hija del reconocido fiscal Robert Kardashian, a hacer lo mismo con su novio, el cantante Ray J. Y lo cierto es que saltó a la fama después de que las imágenes fueron publicadas. Aunque demandó y trató de parar su difusión, gracias a ellas hoy es una celebridad mundial y su familia tiene reality show propio. Otro a quien no le ha ido mal con el tema es al actor Colin Farrell, quien la semana pasada dijo que el video privado que protagonizó con su novia, la modelo Nicole Narain, y por el cual la llevó a juicio para tratar infructuosamente de impedir su comercialización, lejos de bloquearle su carrera, la impulsó.
Por estos casos exitosos se especula también que el venido a menos Dustin Diamond, famoso en los 90 por su papel de Screech en la serie Salvado por la campana, autorizó en 2006 la publicación de un video de 40 minutos en el que aparece con dos mujeres. Por la misma razón se especula que la desconocida modelo Ranae Shrinder grabó un momento íntimo con su novio del momento, Verne Troyer, el pequeño actor conocido mundialmente por su papel de Mini Me en la película Austin Powers. La cinta se hizo pública a mitad de este año y por ello el actor tiene demandado a Kevin Blatt, quien trató de venderla y es el mismo personaje que en 2003 publicó el video de Paris Hilton.
Quien grabe sus relaciones sexuales debe atenerse a la posibilidad de pasar un mal rato. Por eso, tal vez el mejor consejo es el que da Carlos Pol Bravo: "Tenemos que recuperar el sentido de privacidad de la imagen. Además, el mejor video que se puede tener y repetir sin ningún riesgo es la memoria".
SEXO.
¿Por qué se graban?
Cada vez aparecen más imágenes explícitas de personalidades cuando tienen relaciones sexuales.
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17 de octubre de 2008, 7:00 p. m.
