Al cumplir dos años de su mandato, en julio de 1984, Belisario Betancur conversó con SEMANA sobre su libro de cabecera: Memorias de Adriano, escrito por la francesa Marguerite Yourcenar. La novela, publicada por primera vez en 1951, ya llevaba un tiempo en las librerías colombianas y se había convertido en todo un best-seller. El presidente, famoso por su pasión por las letras y por escribir poesía, se declaró no solo amante del estilo de la autora, sino sobre todo admirador del protagonista. Adriano, que gobernó Roma entre 117 y 138 d.C. y entró a la historia como un emperador bondadoso por su espíritu humanista, impresionaba al mandatario por su pragmatismo, su organización y su lucidez, tanto que no dudaba en llamarlo el mejor representante de una paz “positiva y real”. La obra le había servido como una guía para entender las dimensiones del poder de un presidente y para aprender a ejercerlo. El tomo lo acompañaba siempre pues, según decía, cada lectura le abría los ojos a nuevos aspectos sobre los deberes y la vida de un poderoso. “Constituye, a la hora de la verdad, un curso de modestia y humildad para el político de hoy”, dijo.
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Adriano y el presidente
Al cumplir dos años de su mandato, en julio de 1984, Belisario Betancur conversó con SEMANA sobre su libro de cabecera: Memorias de Adriano, escrito por la francesa Marguerite Yourcenar.
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26 de julio de 2014 a las 11:30 a. m.
