A la mesa llegan ocho platos y dos sartenes humeantes. Los primeros contienen: dos porciones de cascos de papas (suaves por dentro, crujientes por fuera); dos de ensalada compuesta por aguacate, tomate, zanahoria y cebolla; dos de arroz esponjado, y dos de remolacha en almíbar con un aroma a clavos. Los sartenes presentan la estrella de la casa: dos porciones considerables de conejo, uno al horno y el otro gratinado. Ambos con cebolla caramelizada para contrastar el sabor de este plato de tradición de un país del Cono Sur.
“Como cualquier carne de casa, el conejo es una carne muy magra, entonces necesita de largos tiempos de cocción a temperatura baja para que la carne quede jugosa. El nuestro conserva tal cual la presentación original de Uruguay. Lo único que realmente varía es la ensalada, por la cuestión estacionaria de esa parte del continente, entonces allá los alimentos serían más bien nabos, cebolla morada, batatas dulces, vainitas y zanahorias baby”, dice Ricardo Varela, un chef venezolano que desde hace poco más de nueve meses es el guardián de la receta sagrada. Él comenta, también, que este plato es ideal acompañarlo con un buen vino, agua o limonada.
La Punta (antes llamado La Punta del Este) existe desde hace más de 20 años en el mismo lugar: Calle 125 n. 21a 57, en Santa Barbara, Bogotá. Por la decoración discreta, muchas veces esta casa que le hace honor a la comida uruguaya se pierde entre la cuadra. Pero no es problema. Con los años se convirtió en un plato generacional, es decir, las personas que lo conocieron “se casaron” con su preparación. Sus dueños, además, cuentan con un local de hamburguesas justo al lado, por si los comensales que los visitan desean un plato diferente a su menú (que ofrece, entre otros, Punta de Anca –seccionada y sellada para que conserve el sabor y el jugo de la carne–, y un filete Rib Eye). Los horarios de atención son de lunes a domingo, de 12:00 p.m. a 7:00 p.m, y los viernes hay presentación de saxofón en vivo.
