Los gatos suelen ser particularmente exigentes con el agua y pueden rechazarla cuando lleva varias horas en el recipiente, tiene restos de comida, pelos o algún olor que les resulte extraño. Por eso, establecer una rutina para renovarla es una medida sencilla que puede contribuir a su bienestar.
¿Cuántas veces al día se debe cambiar el agua de un gato?
El veterinario español Carlos Gutiérrez recomienda reemplazar completamente el agua de los gatos al menos dos veces durante el día, procurando que siempre tengan acceso a líquido limpio y fresco.
No se trata únicamente de agregar más agua cuando el recipiente comienza a vaciarse. La recomendación es retirar la que queda, limpiar el bebedero y volver a llenarlo, pues con el paso de las horas pueden acumularse saliva y microorganismos.
Precisamente, uno de los puntos a los que el especialista presta especial atención es el denominado biofilm, una capa que puede formarse sobre los recipientes debido, entre otros factores, a la saliva del animal. Un enjuague rápido puede no ser suficiente para retirarla.
Por esta razón, Gutiérrez aconseja lavar diariamente tanto los recipientes destinados al agua como los utilizados para la comida, usando agua y jabón y frotando adecuadamente su superficie.
La ubicación del bebedero también importa
Otro aspecto que puede pasar inadvertido es el lugar elegido para dejar el agua. Los gatos pueden mostrarse reacios a beber cuando el recipiente está sucio, ubicado en un sitio poco adecuado o contiene partículas como polvo y pelos.
Una alternativa es disponer varios puntos de hidratación en diferentes zonas frescas de la vivienda, especialmente cuando hay más de un gato. Esto facilita el acceso al agua y puede estimular su consumo.
Algunos felinos también muestran mayor interés por el agua en movimiento. Este comportamiento ayuda a explicar por qué es común encontrarlos intentando beber directamente de una llave, incluso cuando tienen un recipiente disponible.
La alimentación también interviene en la cantidad de líquido que ingieren. Los gatos que consumen comida húmeda reciben parte de su hidratación a través del alimento, mientras que aquellos cuya dieta está compuesta principalmente por comida seca pueden depender en mayor medida del agua disponible.
Una disminución persistente en el consumo de agua, especialmente si está acompañada de cambios en el comportamiento, apetito u otras señales inusuales, no debería pasarse por alto. En esos casos, lo recomendable es consultar con un médico veterinario para determinar si existe algún problema de salud.
En definitiva, cambiar el agua varias veces al día, mantener limpios los recipientes y observar los hábitos de hidratación son acciones sencillas que pueden marcar una diferencia en el cuidado cotidiano de los gatos.