La rabia canina es una enfermedad viral a la que se debe prestar mucha atención, pues al tratarse de una zoonosis, puede transmitirse de los animales a las personas y representa un riesgo para la salud pública.

Los expertos indican que los perros tienen un papel especialmente relevante en la propagación del virus y son considerados una de las principales fuentes de transmisión de la rabia a nivel mundial.
El agente causante pertenece a la familia Rhabdoviridae y tiene presencia en gran parte del mundo, aunque existen territorios libres de la enfermedad, entre ellos Australia, las islas británicas y la Antártida.
Debido a que la rabia puede ser mortal, la prevención y la detección oportuna son fundamentales para reducir su propagación entre animales y evitar casos en humanos.

Dada su importancia y los riesgos que genera, cada 28 de septiembre se celebra el Día Mundial contra la Rabia, con el fin de crear conciencia sobre la prevención de esta enfermedad y conmemorar el aniversario del fallecimiento de Louis Pasteur, quien creó la primera vacuna antirrábica, precisa la Organización Panamericana de la Salud.
¿Por qué es tan importante vacunar a los caninos?
Como ya se mencionó, los perros son considerados los principales portadores de esta patología, siendo vulnerables aquellos canes que no han sido vacunados y los que entran en contacto con animales silvestres, como zorros y murciélagos. No obstante, la forma de contagio más común es mediante la mordedura mamíferos domésticos, como gatos, perros y conejos, indica el portal Experto Animal.

Si un perro con rabia muerde a una persona, se debe notificar inmediatamente a los organismos oficiales para que se encarguen del control del animal, puesto que no existe tratamiento para la enfermedad y se deben tomar acciones tendientes a prevenir mayores problemas de salud pública.

Los especialistas aseguran que un perro o un humano que contrae la enfermedad y no cuenta con la vacuna contra la rabia, tiene altas probabilidades de perder la vida. De allí la importancia de la vacuna. Generalmente se aplica la primera dosis alrededor de las 16 semanas y, de forma anual, se debe poner un refuerzo para que el organismo del perro se mantenga activo contra el virus.
Se dice que si un perro con rabia muerde a un humano, se debe realizar un lavado inmediato y a fondo de la herida con agua y jabón, pues esto puede salvar vidas. Sin embargo, es determinante recibir atención médica inmediata para evitar consecuencias fatales.
