Las almohadillas de las patas son una de las partes del cuerpo de los perros que más trabajan durante el día. Aunque pueden parecer resistentes, también requieren cuidados, pues están expuestas constantemente al suelo, el calor, el frío y diferentes superficies durante los paseos.

Su apariencia puede cambiar según cada perro. Algunas son más gruesas, suaves, delgadas, flexibles o incluso tienen pelo alrededor.
Estas características no necesariamente representan un problema, ya que hacen parte de las diferencias naturales entre los animales.
De acuerdo con Experto Animal, las almohadillas cuentan con depósitos de grasa que aportan elasticidad y ayudan a amortiguar el impacto mientras el perro camina o corre. Además, tienen glándulas sudoríparas que contribuyen a conservar la humedad de la zona y a regular la temperatura de las patas.

Sin embargo, algunos cambios en esta parte del cuerpo pueden estar relacionados con enfermedades. Una de ellas es la hiperqueratosis plantar, que ocurre cuando aumenta el grosor del tejido queratinizado de las almohadillas.
Puede aparecer por enfermedades infecciosas o parasitarias, como el moquillo canino, o por una alimentación deficiente en nutrientes, especialmente zinc.
También está la dermatitis por contacto, una reacción alérgica que puede producirse cuando las patas entran en contacto con determinadas sustancias.
Entre los posibles desencadenantes están productos químicos, como algunos limpiadores y barnices, además de alérgenos ambientales como el césped.

Otra condición mencionada es la vasculitis cutánea, que consiste en una inflamación de los vasos sanguíneos de la piel. Puede presentarse por sí sola, aunque generalmente está relacionada con otros problemas, entre ellos infecciones o reacciones a medicamentos y vacunas.
El vitiligo plantar también puede afectar la pigmentación de las almohadillas. Se trata de una enfermedad genética asociada con un defecto en los melanocitos. Aunque puede generar cambios visibles en el color de la piel, no afecta la calidad de vida ni el bienestar del perro.

Para prevenir lesiones, es recomendable evitar paseos durante temperaturas extremas, revisar las patas después de cada salida y retirar cualquier objeto que pueda haberse clavado. También conviene mantener corto el pelo entre los dedos si dificulta la inspección.
En terrenos peligrosos, las botas para perros pueden ofrecer protección adicional. Una buena hidratación y una alimentación adecuada también contribuyen al cuidado general de la piel. Ante heridas, cambios persistentes o molestias, lo más recomendable es consultar con un veterinario.
