Perros y gatos ocupan un lugar cada vez más importante dentro de las familias y esa relación también está modificando la forma en la que se distribuye el dinero en los hogares.
Una investigación realizada por el Programa de Administración de Empresas de la Universidad Manuela Beltrán (UMB), en la que participaron 315 personas de diferentes edades y estratos socioeconómicos, encontró que el 90,2 % considera a su mascota como un integrante de la familia.
Ese vínculo llega incluso a modificar las prioridades económicas. Uno de los resultados que más llama la atención es que el 49,8 % de los participantes reconoció haber dejado de comprar algo para sí mismo con el objetivo de cubrir gastos de su mascota.
¿Cuánto cuesta mantener una mascota en Colombia?
La investigación calculó un gasto promedio ponderado cercano a los $164.000 mensuales por hogar para una mascota pequeña, cifra que al multiplicarse por doce meses ronda los $1,97 millones al año.
Sin embargo, no todos los hogares destinan la misma cantidad. El 54,9 % de los participantes aseguró gastar menos de $100.000 mensuales, mientras que el 45,1 % supera ese monto.
Hay casos en los que la cifra aumentaconsiderablemente: un 7,6 % de los encuestados destina más de $400.000 cada mes al cuidado de sus animales. En ese escenario, el presupuesto puede superar los $4,8 millones durante un año.
“Para una parte importante de los hogares encuestados, el cuidado de las mascotas ya constituye un componente estable del presupuesto familiar y ocupa un lugar prioritario en las decisiones de gasto”, explicó Yesica Vanessa Vargas, investigadora del Programa de Administración de Empresas de la UMB.
¿En qué se va el dinero?
La comida continúa llevándose buena parte de la atención de los propietarios. Según los resultados, el 82,9 % señaló la alimentación como su principal rubro de gasto relacionado con sus animales de compañía.
Muy por detrás aparece la atención veterinaria, mencionada por el 7,6 %. Los accesorios representan el 0,3 %, al igual que los colegios o servicios similares para mascotas, mientras que el 8,9 % restante corresponde a otros conceptos.
Las cifras muestran que, pese al crecimiento de servicios como guarderías, accesorios y otras experiencias dirigidas a perros y gatos, las necesidades básicas siguen teniendo prioridad dentro del bolsillo de los propietarios.
Una emergencia veterinaria puede cambiar las cuentas
El problema puede aparecer cuando ocurre algo que no estaba contemplado. Una enfermedad, un accidente o un procedimiento veterinario inesperado puede elevar considerablemente el dinero necesario para atender a un animal.
“Los gastos cotidianos de una mascota suelen incorporarse al presupuesto mensual, pero una emergencia veterinaria puede representar un desembolso importante si la familia no cuenta con un ahorro destinado a este tipo de situaciones”, advirtió Vargas.
Aunque tres de cada cuatro participantes dijeron no haber atravesado dificultades económicas relacionadas con sus animales, la investigación plantea la importancia de prepararse para gastos inesperados.
Entre las recomendaciones está incluir formalmente a la mascota dentro del presupuesto mensual, crear un fondo destinado exclusivamente a emergencias veterinarias y evaluar alternativas como seguros o planes de salud.
También es necesario revisar esos cálculos periódicamente. El costo de cuidar a un perro o un gato no permanece necesariamente igual durante toda su vida: puede variar dependiendo de factores como su edad, tamaño y estado de salud.
El fenómeno hace parte de un mercado que sigue ganando terreno en Colombia. Para 2025, cálculos del sector ubicaron en alrededor de $6,07 billones únicamente el gasto en alimentos para perros y gatos, una muestra de la dimensión económica que ha adquirido el cuidado de los animales de compañía en el país.
Más allá de las cifras, la investigación deja una conclusión sobre las prioridades de los hogares: para prácticamente uno de cada dos propietarios consultados, atender las necesidades de su mascota ya ha significado renunciar a alguna compra personal.