Los avances en medicina veterinaria han permitido estudiar con mayor profundidad cómo determinados nutrientes pueden relacionarse con su salud intestinal, su sistema inmunológico y el funcionamiento general de su organismo.

De acuerdo con la Asociación Americana de Hospitales Veterinarios, uno de los protagonistas de estas investigaciones es el microbioma intestinal, una comunidad formada por bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que habitan en el tracto gastrointestinal de perros y gatos.
Cada animal posee una composición particular y su equilibrio puede verse influenciado por factores como la edad, la raza, el ambiente y, especialmente, la alimentación.
Cuando se produce una alteración en el equilibrio de esos microorganismos, aparece lo que se conoce como disbiosis, que puede estar asociada con problemas gastrointestinales. Las investigaciones también han comenzado a analizar la relación del microbioma con otros aspectos de la salud de los animales.
El intestino puede decir mucho sobre la salud de una mascota
La importancia del microbioma no termina en una buena digestión. También existe una relación con el funcionamiento normal del sistema inmunológico y otros procesos del organismo. De allí que la salud intestinal se haya convertido en uno de los campos de interés de la investigación veterinaria en la actualidad.
Katherine Gutiérrez, gerente de Asuntos Veterinarios de Hill’s, explica que la preocupación por la nutrición de perros y gatos ha aumentado a medida que estos han adquirido un lugar cada vez más importante dentro de las familias.
“Desde la pandemia, donde los hogares empezaron a cambiar y los animales de compañía empezaron a crecer tanto y son parte fundamental del hogar, se ha creado la relevancia de entender no solamente, como antes, que comían cualquier cosa, sino el tema nutricional”, señala.
La especialista sostiene que uno de los objetivos de la investigación actual es comprender cómo puede intervenirse mediante la alimentación para preservar la salud de los animales.
“Queremos vidas más longevas y vidas mucho mejores para nuestros animales de compañía”, aseguró Gutiérrez.
¿Qué darles de comer para favorecer su microbioma?
Uno de los factores que puede modificar la actividad del microbioma es precisamente la alimentación. Entre los componentes que han concentrado la atención están los prebióticos, un tipo de fibra que, en lugar de introducir nuevas bacterias, sirve de alimento para microorganismos que ya se encuentran en el intestino.
Algunas fibras prebióticas llegan al intestino grueso y allí son utilizadas y fermentadas por las bacterias. Como resultado, se generan compuestos conocidos como ácidos grasos de cadena corta. Entre ellos está el butirato, que sirve como fuente de energía para las células del colon, mientras que otros, como el acetato y el propionato, pueden ser absorbidos y utilizados por el organismo.
Sin embargo, esto no significa que los propietarios deban simplemente aumentar la cantidad de fibra en la dieta. El equilibrio también es importante: cantidades inadecuadas pueden provocar gases, cólicos, distensión abdominal o cambios en las heces. Por eso, cualquier modificación significativa de la alimentación, especialmente en animales con enfermedades o síntomas digestivos, debe ser evaluada con un médico veterinario.
Los probióticos funcionan de manera diferente. Estos contienen microorganismos vivos que buscan incorporarse al ecosistema intestinal, mientras que los prebióticos buscan nutrir algunas de las bacterias que ya están allí.
La publicación especializada de AAHA advierte que los probióticos también tienen limitaciones, pues algunos microorganismos pueden degradarse antes de alcanzar el tracto gastrointestinal y cada mascota posee un microbioma diferente.

No todos los perros y gatos deberían comer lo mismo
La edad, el tamaño, el nivel de actividad y el estado de salud hacen que las necesidades nutricionales puedan variar entre animales. Esto cobra todavía más importancia cuando existen enfermedades que requieren un manejo específico.
De acuerdo con información presentada durante el Hill’s LATAM Symposium 2026, uno de cada tres gatos y uno de cada diez perros desarrollarán enfermedad renal crónica. Durante el encuentro también se analizaron avances como las ciencias ómicas y la secuenciación de ADN para estudiar dietas adaptadas a determinadas condiciones.
