Los gatos han ganado un gran espacio en los hogares de todo el mundo y se han consolidado como esos animales de compañía que muchos quieren tener, pues se ha demostrado que aportan diversos beneficios a la vida cotidiana, ya que su presencia puede brindar compañía, afecto y una sensación de bienestar.

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Compartir tiempo con estos peludos, jugar o simplemente acariciarlos puede convertirse en una experiencia relajante y ayudar a reducir el estrés. Además, estos felinos suelen adaptarse bien a espacios pequeños y, aunque requieren cuidados y atención, pueden ser una opción práctica para quienes buscan la compañía de un animal con cierta independencia.

Si bien son animales independientes, suelen tener una persona favorita en el espacio en el que conviven y desarrollar un apego fuerte, especialmente si esa persona respeta sus tiempos, interpreta sus señales y no los obliga a interactuar cuando no quieren.

Los gatos generan vínculos de confianza con sus humanos. Foto: Getty Images

Frente a este tema, el veterinario Carlos González, experto en felinos domésticos, indica que la percepción de independencia ha ido cambiando a medida que diferentes estudios han profundizado en la relación entre los felinos y sus cuidadores.

En su concepto, los gatos que conviven con una familia pueden desarrollar un vínculo conocido como “apego seguro”, similar al que se establece entre los seres humanos.

Esta relación se construye cuando el animal encuentra en una persona una fuente de seguridad, calma y confianza. Para estos peludos, estar cerca de ese individuo significa contar con un espacio en el que se sienten protegidos y al que pueden recurrir cuando algo les genera temor o estrés.

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Relación de confianza

Por eso, la elección de una persona favorita no necesariamente está relacionada con quién le da más comida o pasa más tiempo con él. El gato puede inclinarse por quien respeta sus tiempos, reconoce sus señales y le proporciona un entorno predecible y tranquilo.

En ese sentido, la relación va mucho más allá de asociar a los humanos con quien abre la lata de comida: se trata de un vínculo basado en la confianza y la sensación de protección.

Pese a su independencia, los gatos generan fuertes vínculos con sus cuidadores. Foto: Getty Images

El experto asegura que la relación que estos animales establecen con las personas está influida principalmente por sus primeras experiencias durante la etapa de socialización, la genética y el trato que reciben.

El contacto positivo con humanos entre las dos y siete semanas de vida puede favorecer la confianza, aunque los animales que tuvieron poca interacción en ese periodo también pueden aprender a relacionarse con las personas posteriormente.

A esto se suman rasgos heredados que influyen en su personalidad, como la curiosidad o la sociabilidad, y, finalmente, la manera en que los cuidadores responden a sus señales y necesidades, ya que un trato respetuoso y paciente puede fortalecer ese vínculo de confianza.