El asesinato de tres militares en medio de un ataque criminal atribuido al ELN en el Cantón Militar Trapiche, en el municipio de Ocaña, Norte de Santander, fue rechazado de forma contundente por las Fuerzas Militares.
“Estos actos cobardes no solo enlutan a sus familias y a la Institución, sino que constituyen una afrenta contra quienes diariamente sirven a Colombia y trabajan por la seguridad de las comunidades”, señalaron las FF. MM.
Los militares asesinados fueron el capitán Marco David Pirajón Montezuma y los soldados profesionales Joel Alberto Jiménez Jaramillo y Jhon Carlos Marrugo Manjarrez, este último, quien murió pese a los esfuerzos del personal de salud que atendía su grave condición de salud.
El comandante de las Fuerzas Militares, mayor general Erik Rodríguez Aparicio, destacó a estos tres hombres, de quienes aseguró que “dieron un paso al frente, dejando atrás a sus familias para proteger la vida de los demás”.
Los calificó con palabras como “servicio, entrega, valentía, firmeza y coraje” y señaló que su muerte no quedará impune, por lo que la indignación debe convertirse en unidad y esta, en acción.
“Su muerte no puede ser una noticia más. La muerte de un soldado o un policía jamás puede convertirse en parte del paisaje nacional. Debe indignarnos, unirnos y movilizarnos. No podemos ser una sociedad indolente frente a quienes asesinan a quienes nos protegen”, señaló Rodríguez.
Además, insistió en que “no basta con condenar el terrorismo. Esta es una batalla de todos. Debemos cerrarles el paso a las organizaciones criminales, a sus integrantes y a las economías ilícitas que financian la violencia. No habrá refugio ni escondite seguro para quienes asesinan a nuestros soldados y policías”.