“Tristes acontecimientos de lo que ha de acontecer”, escribió Francisco de Goya, hacia 1810, sobre uno de los grabados de Los desastres de la guerra. En la imagen, un hombre arrodillado extiende los brazos a manera de cruz y levanta la mirada con desesperación. A sus espaldas, una maraña de formas oscuras parece acercarse...
Más de dos siglos después, aquellos cuerpos vulnerables, esas mujeres violentadas, los fusiles, los muertos y los territorios devastados que Goya convirtió en imágenes siguen resultando inquietantemente contemporáneos. Sus grabados muestran los estragos de la guerra desde el lugar de quienes la padecen. Esa mirada encuentra en FRAGMENTOS, Espacio de Arte y Memoria, un lugar particularmente significativo para volver a ser contemplada.
En diálogo con el contramonumento creado por Doris Salcedo que es Fragmentos, los 80 grabados que componen Los desastres de la guerra se exhibirán alrededor de las dos salas principales, en un recorrido que comienza en la Sala 3 y finaliza en la Sala 1. Sus temas -la violencia extrema, el hambre y la miseria, la crítica al poder y al fanatismo y las desgarradoras mutilaciones y ejecuciones, entre otros- se entretejen con poemas escritos entre 1923 y 2022: El Siglo, de Ósip Mandelshtam; Casa, de Warsan Shire; La Guerra, de Miguel Hernández; Exhausto en la cruz, de Najwan Darwish; Canción a una dama en la sombra, de Paul Celan; Pido al dolor que persevere, de Piedad Bonnett, y La tierra se estrecha para nosotros, de Mahmud Darwish.
Como parte de esta exposición, que se extenderá hasta el 17 de enero de 2027, se realizarán tres acciones corales y de memoria tituladas Presencias de la fragilidad humana y concebidas junto con el programa musical Presencias – Sonidos & Ecos, de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia. El coro Voces de Nuestro Tiempo interpretará obras construidas desde la voz, el silencio y la fragilidad humana, cada una representando un estado emocional e histórico del país: la promesa, la fractura y la persistencia.
Más de dos siglos después, Los desastres de la guerra enfrenta a su público a preguntas que permanecen abiertas: ¿Por qué, si conocemos el sufrimiento que genera la guerra, esta sigue ocurriendo? ¿Por qué persisten formas de destrucción entre seres humanos y contra otras formas de vida? ¿Será que la guerra cumple funciones políticas o económicas que aún no hemos logrado desmontar? ¿Quién se beneficia del dolor de otros y qué estructuras mantienen abierta la posibilidad de la violencia extrema?
Se trata, pues, de una exposición para recorrer en silencio, mirar de frente aquello que la historia insiste en repetir y reflexionar si hemos aprendido algo de ella.
*En FRAGMENTOS, Espacio de Arte y Memoria (Carrera 7 n.º 6b-30 Bogotá, D. C., Colombia); martes a domingo, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m.
Sobre Francisco de Goya (España, 1746 – Francia, 1828)
Francisco de Goya y Lucientes fue uno de los artistas fundamentales de la historia del arte occidental. Pintor, dibujante y grabador, desarrolló una obra que atravesó la pintura religiosa y cortesana, el retrato, las escenas populares y, de manera cada vez más radical, la crítica social y política. Fue pintor de cámara de la corte española y realizó obras como La familia de Carlos IV, La maja desnuda, El dos de mayo de 1808 y El tres de mayo de 1808. Su producción gráfica incluye series fundamentales como Los Caprichos, La Tauromaquia, Los desastres de la guerra y Los Disparates.
Los desastres de la guerra fue realizada entre 1810 y 1820, a partir de la violencia que atravesó España durante la ocupación napoleónica y los acontecimientos posteriores. La serie no fue publicada durante la vida del artista y su primera edición apareció en 1863, décadas después de su realización. A diferencia de las representaciones tradicionales de la guerra, Goya puso en el centro a quienes padecen sus consecuencias: cuerpos heridos, ejecuciones, hambre, violencia contra las mujeres y destrucción.
En sus últimos años profundizó esta mirada sobre la violencia, el miedo, la superstición y la condición humana en las llamadas Pinturas negras, realizadas en la Quinta del Sordo, entre ellas Saturno devorando a su hijo, El aquelarre y Perro semihundido. La diversidad y radicalidad de su obra hicieron de Goya una figura fundamental en el tránsito hacia la modernidad artística, y Los desastres de la guerra, una de las representaciones más contundentes de la violencia en la historia del arte.