Durante cuatro años, madres, artistas e investigadores se sentaron a imaginar en conjunto un lugar capaz de honrar la memoria de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales en Colombia. Fueron jóvenes, en su mayoría de escasos recursos, asesinados por integrantes de la Fuerza Pública entre 2002 y 2008 y presentados falsamente como guerrilleros dados de baja en combate, en un patrón que hoy investiga la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y que reconoce a más de 6.402 víctimas (la cifra, de hecho, viene creciendo; oficialmente se acerca a los 8.000 y se proyecta a más de 20.000).
Detrás de cada uno de esos nombres hay una madre que salió a buscar la verdad por su cuenta, y que años después encontró en la organización colectiva MAFAPO —Madres de Falsos Positivos de Colombia— una forma de exigirla junto a otras mujeres que atravesaban el mismo dolor. Muchas de ellas se convirtieron, casi sin proponérselo, en investigadoras, abogadas y voceras de sus propios casos.


De ese encuentro entre el dolor colectivo y la voluntad de no olvidar nació el nombre del proyecto: 6402+ para no olvidar, en homenaje a las víctimas reconocidas por el Macrocaso 03 de la JEP, cuyo proceso judicial avanza hoy hacia sentencias que reconocen la responsabilidad de quienes participaron en estos hechos.
“Lo primero que hicimos fue buscar la identidad de nuestros hijos porque se había perdido. Ese número significa muchas cosas, quiere decir las víctimas que de pronto pudimos rescatar. Por eso queremos que las historias y memorias de ellos queden plantadas en ese parque”, contó Ana Páez, de MAFAPO.
Para materializar ese propósito, el Ministerio de las Culturas realizó con las mujeres de MAFAPO diversos laboratorios de creación, archivo y trabajo colectivo, de los que surgió la idea de un parque memorial que las personas pudieran recorrer, donde las artes estuvieran presentes para narrar lo sucedido e invitar a la ciudadanía a reflexionar sobre lo que les ocurrió a estos jóvenes, como una manera de comprometer al país entero con que estos hechos no se repitan. No fue un ejercicio rápido ni de escritorio: implicó conversaciones largas, sesiones de trabajo semanales, visitas y, sobre todo, la decisión de que las madres fueran protagonistas de cada paso, desde qué se exhibe hasta cómo se nombra. De ahí nació un proceso de diseño conceptual, curatorial y museográfico que avanzó a la par de la investigación histórica del Macrocaso 03, y que en 2025 sumó el acompañamiento técnico del Grupo de Infraestructuras Culturales para dar los primeros pasos hacia la construcción del parque.


En diciembre de 2023 se presentó la primera maqueta del monumento, construida alrededor de conceptos como camino, vientre, desenterrar, memoria y esperanza. Fueron las propias madres quienes decidieron que la propuesta partiera del cuerpo de la mujer, del nacimiento y de la relación con sus hijos, como una manera de contar, desde lo más íntimo, lo que significó perderlos. El resultado es un parque rodeado de árboles y caminos, pensado como una suerte de reserva de la memoria a la que la ciudadanía pueda volver una y otra vez.
Y si hay alguien que puede hablar de lo que significan estas 6.402+ razones, son las propias madres. Para ellas, cada objeto expuesto, cada nombre recuperado, cada fotografía restaurada es también una forma de reparación, la certeza de que la historia de sus hijos no se quedó enterrada en un expediente, sino que hoy puede ser conocida por miles de personas que quizás nunca supieron sus nombres.
Así lo asegura Blanca Monroy: “Nosotras siempre hemos dicho que el arte ha sido como la terapia para nosotras. Estar en todo esto ha sido constructivo para nosotras y yo creo que va a ser algo muy constructivo para Colombia. El día que faltemos va a quedar una memoria histórica”.



Tras varias reuniones, MAFAPO planteó la posibilidad de construir este parque memorial en Bogotá, y el MinCulturas propuso un espacio al interior de la Estación de la Sabana. Ellas aceptaron, y en septiembre se anunció oficialmente la estación como el lugar donde se levantará el memorial. A partir de esa decisión comenzó la adaptación del diseño original, un ejercicio que implicó identificar las limitaciones y oportunidades del nuevo espacio: ajustar dimensiones, orientación y elementos del proyecto en diálogo con las estructuras existentes, los flujos de personas y los accesos, de modo que el parque se integrara de forma armónica a la realidad ambiental, patrimonial y barrial de su nuevo entorno.
Que hoy el Estado acompañe la construcción de un espacio de memoria junto a ellas, es leído por quienes participaron del proceso como un símbolo de un país que empieza, aunque sea lentamente, a mirarse de frente. No se trata de borrar el dolor ni de cerrarlo con una exposición, sino de garantizar que ese dolor tenga un lugar digno donde ser contado, visitado y recordado por las nuevas generaciones.
Estación de la Sabana, para abrir los ojos
La exposición 6.402 razones para no olvidar abrió sus puertas el pasado 26 de julio en la Estación de la Sabana de Bogotá (Calle 13 # 18-24).


La muestra reúne investigaciones, archivos, obras y dispositivos de memoria construidos junto a las madres de MAFAPO, y es apenas el primer paso hacia lo que será el Parque Memorial 6402+ Razones para no olvidar, cuya construcción física apenas comienza a materializarse.
Cada archivo recuperado, cada testimonio registrado, cada objeto que hoy hace parte de la muestra, pasó primero por las manos y la memoria de quienes vivieron la pérdida.
