Un visitante asiduo de nuestro país, amado por igual por los distintos públicos a los que les ha cantado en vivo (en Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Pasto) y a los que no, Enrique Bunbury sigue su marcha artística indetenible con De un siglo anterior, un nuevo trabajo de 10 canciones fantásticamente hilvanadas en las que nos entrega un matizado pero palpable optimismo. En estas épocas, tan desoladoras de tantas maneras, estas canciones nos dan pista para canalizar algunas sombras pero, sobre todo, para celebrar muchas luces desde los géneros latinoamericanos que el músico viene explorando con profundo aprecio y respeto.
Como suele hacerlo en esta etapa de su vida artística, la música nueva, que nace poco menos de un año después de su disco Cuentas pendientes, viene apoyada por una gira en la que el aragonés se permite abordar su amplio repertorio de maneras distintas, sirviéndose de músicos excepcionales y un equipo de producción y arte de primer nivel. Es decir, a su altura.
Al respecto del notable De un siglo anterior, sus métodos, la coyuntura global y la gira que lo verá regresar a Bogotá, le enviamos unas preguntas al zaragozano modelo 67, ícono de la música iberoamericana cuya voz es reconocible como pocas y su palabra proyecta agradecida franqueza. Así las respondió.
Arcadia: ¿Enrique, qué lectura le merece el mundo actual? Porque en “Peor de lo que estamos” usted canta que ante el “DEDO OPRESOR, GATILLO FÁCIL, NO NOS VAMOS A CENSURAR”...
ENRIQUE BUNBURY: Ay, no creas que tengo un conocimiento geopolítico que pueda aportar demasiado en el mundo actual. Tengo claro que los partidos políticos se dedican a partir, a separar y en la música buscamos unir, juntarnos en un sentimiento común. Dado mi carácter, tengo claro que no me he confundido de profesión.
Arcadia: Si Enrique Bunbury asumiera EL PODER, ¿qué sería lo primero que cambiaría?
E.B.: Jajaja, ¿darme el poder? Quizás sea algo que debamos evitar. Tampoco es que desee cambiar el planeta. Los seres humanos somos seres imperfectos, complicados, rotos y por ello mismo maravillosos y este planeta contiene una naturaleza bien hermosa pero que también es violenta. Los mismos animales se devoran unos a otros. No soy quien para cambiar nada, me basta con sobrevivir y observar, intentar entender y aportar algo a la comunidad intentando mejorarla un poquitico.
Arcadia: ¿Qué le viene a la cabeza cuando piensa en Colombia? ¿Qué ritmo le marca este país y qué concierto aquí lo ha marcado particularmente?
E.B.: Adoro Colombia. He disfrutado mucho de mis conciertos en Colombia siempre, tanto en Bogotá, como en Medellín, Cali, Pereira, Pasto… todos los recuerdo con mucho cariño, pero dada mi cabeza que no retiene tanto como me gustaría, tengo claro que los dos últimos en Medellín y en Bogotá en la gira del año pasado los disfruté enormemente. Tengo buenos amigos colombianos y me encanta poder visitarlos y me gustan mucho los artistas del país. Músicos, escritores, cineastas… Recién vi una película colombiana que me encantó, se llama Un Poeta, de Simón Mesa Soto.
Arcadia: Lo vimos el año pasado en Bogotá, en un show supremamente elegante, versátil y sentido. Y saca música nueva y gira casi sin parar. ¿Cuál es su secreto para mantener energías y voz durante sus giras?
E.B.: Organizarme bien el tiempo, para poder hacer algunos shows, componer canciones, grabarlas y también poder dedicar tiempo a vacacionar y pasar con la familia. Creo que el gran problema al que nos enfrentamos todos es la cantidad de distracciones que tenemos a nuestro alrededor. Desde el teléfono y las redes, pasando por el entretenimiento vacío que poco nos aporta, hasta la misma burocracia, que nos hace perder el tiempo inútilmente.
Arcadia: ¿Qué propone en el Nuevas Mutaciones Tour 2026 que traerá a Bogotá?
E.B.: Es un Tour bien interesante. No es estrictamente el show de presentación del nuevo disco, es más bien una forma de encarar el repertorio, mirando a todas las etapas de mi carrera bajo una perspectiva nueva, arreglos interesantes con una banda fantástica y ampliada de diez músicos y un espectáculo muy distinto a todo lo que he ofrecido hasta ahora. Yo, particularmente, estoy muy emocionado, creo que podemos dar conciertos especialmente inspirados y sorprendentes.
Arcadia: Vivió un susto fuerte con su voz, cuando parecía que no podría continuar, pero aquí sigue grabando y cantándole a su público. ¿Impulsa ese duro episodio su fértil creación musical? ¿Se deja atrás un episodio así?
E.B.: Sí, maldito humo del escenario. Contiene un tóxico que se llama Glycol al que soy especialmente sensible. Afortunadamente, eliminándolo de mis espectáculos se acabaron mis problemas. También es cierto que en gira intento cuidarme muchísimo para poder ofrecer el mejor show cada noche. Siento una responsabilidad enorme con todos los seguidores que hacen un esfuerzo importante para venir a cantar conmigo.
Como bien dices, es posible que este episodio impulsara una fertilidad extra en esta nueva etapa de mi carrera. En los últimos años he publicado varios discos y tres poemarios. Supongo que reducir las giras me ha permitido dedicar más tiempo al proceso creativo.
Arcadia: ¿Cómo conecta De un siglo anterior con sus trabajos anteriores? ¿En qué se hace único?
E.B.: Tiene una conexión obvia con mi disco inmediatamente anterior. Quería dedicar un tiempo extra a la profundización en los géneros hispanos y latinos que me apasionan, conocer mejor las formas del folklore, escribir canciones trabajando con esos ritmos, antes de pasar a una nueva etapa en mi carrera que se aleje de este territorio. Creo que esta etapa que termina aquí me ha regalado un conocimiento mayor de armonía y ritmo. Me gusta adentrarme en la grabación de discos que en teoría no sé hacer, en lugar de centrarme en lo que ya sé. Me gusta que un disco sea un aprendizaje.
Arcadia: Se sigue sintiendo un arraigo a ritmos de estas partes del mundo, y, a la vez, sus canciones se hacen libres de fronteras. Al crearlas, ¿viene primero la letra?, ¿viene primero la música? Cuéntenos del método detrás de estas diez obras.
E.B.: A lo largo de mi carrera he escrito canciones de múltiples maneras, intentando aprender con cada una de ellas. En este caso surgieron, primero las músicas, la armonía y el ritmo. Luego las melodías y finalmente las letras. Fueron lo último, muchas veces empezaba a escribir sin saber muy bien de qué iba a hablar, pero siempre acababa desvelándose una forma de pensar y sentir el mundo que creo es muy personal. Aunque hable de otras personas en mis canciones, aunque sea una mirada al mundo que nos ha tocado vivir, creo que mi punto de vista personal está en cada una de las canciones.
Arcadia: Desde aquí, entre muchas, queremos destacar las increíbles “Un Brindis al Sol” y “Zamba Para Olvidar”: de dónde nacen, cómo se construyen, qué retos implicó grabarlas y como describe el resultado.
E.B.: Ay, muchas gracias. Un brindis al sol es una canción muy querida por mí. Especialmente optimista, celebra el paso del tiempo, en lugar de quejarse inútilmente. Y musicalmente escrita junto a mi bajista Robert Castellanos, tiene ese sabor un poco Esquivel, o eso quiero pensar. Es de las canciones que más me gustan del disco. Zamba para Olvidar es otra favorita. Es la única versión del álbum, una canción argentina maravillosa que siempre quise cantar.
Arcadia: Hay optimismo necesario en el hecho de que “hay que creer que se puede creer”; en entender que “es difícil estar peor de lo que estamos”; y sobre todo para alguien que “tiene tendencia al vaso medio lleno”...
E.B.: Soy optimista. Creo que los que vivimos décadas anteriores nos resistimos a las miradas apocalípticas que tanto abundan hoy en día. Creo en nuestra capacidad de superación, creo que se puede tener fe en uno mismo y que puedes prosperar y sacar adelante a tu familia. Y como autor tengo la obligación de pensar que la mejor canción está todavía por escribir.
Arcadia: ¿A qué responde el orden de entrega de estas canciones en el disco? Se siente particularmente bien curado en balancear tonos para grandes efectos emocionales. Cerrar con la mentira y la redención de “Un Par de Acordes” es un gran acierto…
E.B.: Me alegro de que aprecies la dinámica del álbum, siempre pienso mucho en cómo desarrollar el orden del disco para que sea más fácilmente entendible y vayas surcando el camino que te lleva a una comprensión total del disco. Y las últimas canciones de cada disco siempre son de las primeras que tengo claras. Como empieza y como acaba. En este caso Un par de acordes, una mentira y la redención.
Es una especie de respuesta al famoso dicho atribuido a la música country “un par de acordes y la verdad”. Yo creo que en el fondo todo autor de canciones miente de alguna manera. Siempre hacemos por quedar bien en nuestras propias canciones: en las de despecho o incluso en las auto-inculpatorias, escribimos para ser comprendidos y aceptados, así nos valemos de artimañas poéticas para embellecer nuestras desdichas y buscamos una bella melodía para que nuestra forma de ver las cosas parezca más hermosa.
Arcadia: ¿Incluirá alguna canción de Héroes del Silencio en este nuevo setlist? Lo pregunto desde la perspectiva de alguien que conoció su voz y su música por medio de esa enorme banda y jamás la pudo ver en vivo...
E.B.: Sí, alguna caerá seguro. Estamos trabajando en el setlist y me gustaría tocar alguna canción de esa primera etapa, algún hit y también alguna que no sea tan especialmente reconocida, alguna sorpresa.
Arcadia: ¿Siempre se trabaja en un nuevo poemario, o hay que dejar respirar a la poesía?
E.B.: Yo no trabajo en un poemario nunca, hasta que así lo decido. Es decir, mi cerebro está cerrado a escribir material para un poemario hasta que abro las puertas de par en par. Mientras tanto, trabajo en canciones o punto… o en nada. Dejarse vivir también es muy necesario para tener de qué escribir.