Todo puede pasar, y no se puede descartar que haya cambios de última hora, pero partiendo de lo que vienen de tocar en algunos festivales europeos y lo que vienen gozando las audiencias en Norteamérica, a lo largo de dos horas, se puede determinar lo que viene para los bogotanos y sus visitantes, cuando Iron Maiden toque por quinta vez en Bogotá (primera sin Nicko McBrain), el próximo 11 de cotubre en el Vive Claro.

Si usted es alguien a quien le gusta llegar al concierto sin saber qué tocará la banda, es hora de que se retire, porque todo lo que viene a continuación es spoiler. Arcadia le desgrana el repertorio en este concierto corespondiente a la gira Run for Your Lives, que prometió canciones desde su primer disco, Iron Maiden, de 1980, hasta Fear of the Dark, de 1992.

Iron Maiden sonará mejor y se sentirá más cercano que nunca en su quinta vez en la capital, en el Vive Claro, el 11 de octubre. ¿Perfecto complemento de rock al Parque? Foto: cortesía
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Todo inicia como ya ha iniciado en el pasado, ritualmente, con el sonido de “Doctor Doctor”, de UFO. Las grabaciones siguen con “The Ides of March”, pista instrumental de Maiden, con la que abren su segundo álbum, Killers (1982)... y la anticipación, por el techo...

*Y ahí, en algún punto, saldrá la Bestia a escenario y desatará su genial sonido (históricamente, una de las mejores bandas en vivo que hay). Y qué mejor manera de hacerlo que con “Murders in the Rue Morgue”, de ese mismo LP, Killers. No es cualquier canción, suma una mística introducción entre guitarra y bajo caminado, y luego estalla con una explosión punk antes de entregar un coro insuperable y un lapso de solos de guitarra que lo es TODO. Vale destacar lo increíblemente fluido y divertido que logró Clive Burr en estas composiciones desde la batería. De lo que hemos escuchado, Simon Dawson está a la altura, pero solo aquí, en vivo, viviremos esas sensaciones.

*Y porque es un conciertazo increíble, enfocado en la época que va desde los setentas hasta los tempranos noventas de esta enorme agrupación británica, encadena banger tras banger: lanzan entonces una amenazante y deliciosa tanda de “Wrathchild” y “Killers”, que tienen en común líneas pulsantes de bajo, pero que en sus particularidades e justifican de sobra. Hay que llegar bien entrenados para aguantar, porque este es solo el principio...

*Cuando “Phantom of the Opera” sonó en Bogotá en 2009, en el Parque Simón Bolívar, en la segunda visita de Maiden en dos años después de toda una vida, fue nada menos que religioso. Esta canción fue la primera de una serie de épicas, virtuosas, de partes que se complementan en lo más alto, en su modulación de ánimos, en sus estallidos. Que vuelva a sonar es un evento.

El regreso de Maiden es el regreso de Eddie The Head, de lejos la mejor mascota en la historia del rock. Foto: cortesía Move Concerts / A.P.I.
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*Encadenan ahí “The Number of the Beast”, canción homónima del disco que la contiene. Se trata quizá del mayor éxito de ese primer trabajo del que Bruce Dickinson hizo parte, lanzado en 1982, luego de la salida de Paul Di’Anno (D.E.P.), quien sabía que no estaba en condiciones para mantenerle el ritmo a Steve Harris (que sigue jugando fútbol cada vez que puede). No hay nada que decir del archifamoso “¡6-6-6!″, que sin duda, a una banda a la que la radio comercial no le paró bolas, ¡le significó algo de bienvenido free press! Maiden nunca fue una banda satanera, pero no le diga eso a los fundamentalistas que confunden mención y mirada con devoción.

*No es un hecho menor lo que sigue en ese instante, porque será una primera vez. Para muchos, ha sido el sueño de una vida escuchar “Infinite Dreams” en vivo, y hasta hace muy poco parecía una quimera. Incluso, en los primeros toques de esta gira se habían decidido por la gran “The Clairvoyant”, representando en este setlist la primera de dos cuotas de su Seventh Son of a Seventh Son (1988), su trabajo más progresivo. Afortunadamente, Clairvoyant sonó en 2008, en el Simón, y esta vez será el turno para una increíble canción que no lo ha hecho.

El guitarrista Dave Murray y el fundador y pistón principal de Iron Maiden, Steve Harris, comandando la escena con su bajo mientras suena 'The Trooper'. Foto: cortesía Move Concerts / A.P.I.
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*Suman en ese punto otra genial pieza, “Powerslave”, del disco homónimo de 1984 (¡qué racha increíble de discos encadenaron en eso 80s!), que no solo tiene uno de los riffs mas hipnóticos de su amplísimo repertorio, también ostenta uno de los solo de guitarra más sentidos de Dave Murray, si no el más, que suelta mientras atrás navega el bajo de Harris. De lo más profundamente reflexivo de la banda. Increíble canción, siempre.

*Es el turno entonces para “2 Minutes to Midnight”, del mismo Powerslave, que nos hace pensar a todos no solo en el gran rock, también en los peligros de tener a gente demente con acceso al botón rojo capaz de desatar una devastadora guerra nuclear. Quisiera uno que esta canción nacida de la Guerra Fría hubiera perdido vigencia, pero, la verdad, ha sucedido lo contrario.

Adrian Smith entrega varios momentos inolvidables en en 'Rime of the Ancient Mariner'... Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA

*La representación de ese disco inolvidable (de genial portada inspirada en Egipto) se completa con la increíble “Rime of the Ancient Mariner”, que en sus más de trece minutos marcó a generaciones por sus increíbles fluctuaciones, interludios, solos, y esa voz de Bruce Dickinson, que nos canta y nos cuenta sobre el insulto de los marineros a las aves que acompañan sus viajes, y el precio alto a pagar. Inspirada en un poema de Samuel Taylor Coleridge, es una experiencia transformadora. También se recuerda cómo en 2009 estalló en el Parque Simón Bolívar con toda la atmósfera y pirotecnia.

*Por un momento regresamos al álbum The Number of the Beast, con una de las canciones más icónicas de la banda, que divide opiniones en su importancia musical, pero jamás falta, “Run to the Hills”. Piense lo que piense de sus acordes, de su memorable coro, siempre es de destacar que la banda aquí asume el punto de vista de los indígenas, ante el genocidio colonizador.

Por primera vez sonarán en Colombia 'Seventh Son of a Seventh Son' e 'Infinite Dreams', y eso en sí ya es un evento. Foto: cortesía Move Concerts / A.P.I.

*Otra gota de enorme expectativa viene por cuenta de la gélida “Seventh Son of a Seventh Son”, que da nombre al álbum conceptual y que se extiende por casi 10 minutos, con un cierre nada menos que espectacular. No ha sonado nunca en Colombia, y muchos no podemos esperar a que llegue el momento. Con elemento de profecía y misticismo, sin duda significará uno de los puntos más altos de la noche.

*Ahí viene otro de esos himnos que para muchos ya han sonado demasiado en vivo pero para otros no puede faltar: “The Trooper”, de Piece of Mind. Sea cual sea su opinión, usted sabe que cantará “You’ll Take My Life but I’ll Take Yours Too!”

*Antes de cerrar la gran tanda previa al encore y cierre, suenan “Hallowed Be Thy Name”, de The Number of the Beast, que gana una especial dinámica en vivo (exaltada en Live After Death), y la infaltable “Iron Maiden”, del disco homónimo, que no solo da nombre a la banda, encapsula muchas de sus virtudes. No es propiamente seria, es increíblemente divertida y eleva el pulso por su tempo. En esa nota cierra la primera y sustancial tanda.

Bruce Dickinson sigue demostrando que cuidarse y cultivarse paga. Regresó de un cáncer de garganta y está cantando mejor que nunca. Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA

No habrá aire, pero toda la disposición para recibir el encore épico que cerrará la experiencia. No se necesita ser ni pesimista ni fatalista para saber que cada visita de estos titanes liderados por Steve Harris, que ya suman 50 años de música y carretera, puede ser la última. A la vez, si una banda proyecta una sensación de eternidad, es Iron Maiden. Pero, como dirían ellos mismos en una canción reciente que no sonará, “If Eternity Should Fail”, hay que vivirlo en nota de carpe diem. Hará falta Nicko McBrain, claro que sí, pero sigue tan involucrado en todo lo relacionado a la banda, que se hace más fácil aceptar ese cambio forzado por la salud.

Y se reunirán de nuevo los creyentes, desde esta ciudad y muchos otros lugares del continente... Foto: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA
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**¡RETOMANDO! Luego de la pausa, retumba una grabación conocida por todos, no solo por abrir el disco Powerslave (1984), también la fantástica compilación en vivo Live After Death (un trabajo que en lo personal me tatuó, con otro trabajo de portada magistral de Derek Riggs). En ella, Winston Churchil arenga a su población a resistir la avanzada nazi, antes de la inevitable batalla de Inglaterra. A pelear en las playas, en las calles, donde sea necesario, sin jamás rendirse, dice el viejo... Y entonces la banda toma el audio y lo hace real, y surcará por los cielos “Aces High”.

*Lo que viene luego, datado de 1992, es uno de los grandes himnos en vivo “Fear of the Dark”, canción que bautiza el último álbum de la primera tanda de Bruce Dickinson y Adrian Smith con la banda, antes de reunirse de nuevo en el 2000. El sentimiento de tensión, de sombras en la noche, de algo que acecha, el genial coro y la manera en la que la gente corea sus notas la hacen obligada.

*Antes de mandarnos a todos para la casa, los afortunados haciendo presencia esa noche en el Vive Claro, dirán hasta luego a Maiden recibéndole “Wasted Years”, de Powerslave, una canción que sube la nota anímica, siempre enfatizando que el día para querer, para vivir, para hacer es hoy, que los reproches del pasado solo son un freno y un peso que hay que saber soltar...

Y escucharemos entonces una última grabación, la de “Always Look on the Bright Side of Life” de la tropa humorística, brillante e irreverente Monty Python, para confirmarnos que todo habrá terminado.