Parece mentira, pero no lo es. La agrupación estadounidense Slayer abre hoy la venta al público general de su concierto de regreso a Colombia, que tendrá lugar en el Vive Claro el próximo 5 de diciembre. Si algo se sabe de la histórica banda nacida en 1981 es que en vivo es intensa como pocas, que arrolla sin pedir permiso, porque por eso le pagan, porque ese es su ADN, porque no sabe ni quiere hacerlo de otra manera.


También se sabe que sus seguidores están entre los más apasionados de la jungla vasta del metal. El encuentro de ambas fuerzas se presta para un ritual único, que gesta Move Concerts (empresa promotora que también mueve, el 11 de octubre, el regreso de otra banda gigantesca, Iron Maiden).
Si bien sin dos de sus figuras fundacionales, Jeff Hanneman (fallecido en 2013 por cuenta de una una cirrosis hepática) y Dave Lombardo (hoy enrolado en otras bandas, a quien vimos en Bogotá tocando con Mr. Bungle, en enero pasado), la agrupación sigue su marcha arrolladora por el mundo, donde reparte thrash a lo que marca.
La batería corre estos días por cuenta de Paul Bostaph, un profesional en el cual la banda se ha apoyado incontables veces en las últimas décadas, que entiende perfectamente la responsabilidad que carga, forjado en periodos con Forbidden, Exodus, Systematic y Testament. Esto mientras el genial Gary Holt, que en Exodus demostró por años su virtud, cubre las guitarras de Hanneman, complementando las seis cuerdas del icónico calvo, Kerry King, que sigue consolidando ele muro de sonido de Slayer. Tom Araya, con su voz y su bajo, al frente de la avalancha. oscura e intensa.
Si los pudieron ver en el concierto de homenaje a Ozzy Osbourne y Black Sabbath en julio de 2025, en Birmingham, quedó claro que su impulso es impactar y destacarse. Eso hicieron en medio de un océano de músicos excepcionales, y esto habla mucho de sus capacidades, de los efectos de su música ejecutada a tal nivel.

En Bogotá, vale decirlo, tocarán entero Reign in Blood, publicado hace -casi- cuarenta años, en octubre de 1986, un año en el que vieron la luz Master of Puppets, de Metallica, Peace Sells... but Who’s Buying?, de Megadeth, Pleasure to Kill de Kreator y este tercer trabajo de Slayer.
El disco, no exento de polémica, los cimentó como parte fundamental del Big Four del thrash metal junto con Metallica, Megadeth y Anthrax. Y partiendo de un extenso artículo de Neil Johnson en el portal Riffology.com, exploramos las razones por las cuales es clave no solo para la banda, también para el género.
Historia thrash
Reign in Blood es considerado por muchos “el álbum más pesado jamás grabado”, un clásico indiscutible que redefinió el género. Y ese efecto tiene en sus contundentes 28 minutos y 55 segundos, divididos en 10 canciones. Sobre la intencionalidad de esa duración y de la sensación sin respiro, Jeff Hanneman aseguró que si repetían “un verso dos o tres veces, nos aburrimos”.

Detrás del álbum y su sonido, el polémico productor Rick Rubin, quien optó por eliminar la reverberación típica del metal de la época y grabar a la banda “seca y brillante”. Gústele a quien le guste, Rubin estableció un nuevo estándar de producción para el thrash en ese punto. Y, así, ha sumado uno que otro hito.
Al álbum también se le atribuyen puentes entre géneros. El dúo hip hopero Public Enemy sampleó “Angel of Death” y dio pie a una era de colaboraciones entre metal y rap. Así mismo, se le reconoce como un álbum semilla para el death metal: estableció un código musical y una actitud que alimentó el death metal poco después. Sin Reingn in Blood, se dice, los géneros extremos como el death y el black metal no serían los mismos.


Lo que les representó...
En este trabajo dejaron atrás un enfoque en el infierno y Satanás, que usaron para ponerse en el mapa, para abordar temas más sociales en sus implicaciones, inspirándose en crímenes, enfermedades y males sociales.
Las aguas no fueron mansas, la música no lo era, y quizá por eso era de esperarse. La canción “Angel of Death” (sobre el macabro doctor nazi Josef Mengele) llevó a que Columbia Records se negara a distribuir el álbum. Geffen Records accedió a hacerlo solo con la condición de que su logotipo no apareciera en la portada.
Reign in Blood se convirtió en el primer y único álbum de metal lanzado por el sello de hip hop Def Jam, esto luego de que el baterista Dave Lombardo contactara a Rick Rubin.

El álbum ha “eclipsado” todos sus demás trabajos, pero Slayer no ha dejado de lanzar trabajos y éxitos. Como banda, no dejan de hacerse más relevantes con el paso del tiempo. Pero si Reign in Blood es tan vasto en sus efectos es en gran parte por “Raining Blood”, la canción que han tocado en casi todos sus shows en vivo y que, sin duda, hará temblar a Bogotá.
Slayer no solo tocará el disco ‘Reing in Blood’, quizá en Bogotá lance también una tonada sobre el abismo...

Slayer no viene sola a la capital, pues la banda alemana Kreator animará la noche por lo alto. Liderados por Mille Petrozza y reconocidos por su influencia en el metal extremo desde el lanzamiento de Pleasure to Kill, presentarán en Bogotá lo que ofrece su gira Krushers Of The World Tour. Ojalá se les permita sonar genial.
A primera hora, por Colombia sonará la banda Ultra Legends, conformada por los pioneros del ultra metal en Colombia, con integrantes de Masacre, Reencarnación y Blasfemia.
*Entradas disponibles en https://www.ticketmaster.co.
