La semana pasada, el año empezó en Crónicas de rock con altísimos decibeles, en el Movistar Arena. Allá, en el corazón de la ciudad, la noche del 20 de enero de 2026, por cuenta de Páramo Presenta, tocaron la agrupación bogotana El Mad Tree, la institución del caos sonoro que es Mr. Bungle y el fenómeno que es Avenged Sevenfold, cuyas fanaticadas (la de A7X prevaleciente e intensa, pero dejando buena onda) entregaron pogo, salto y muchísimo canto durante toda la noche.


La noche fue un notable éxito. A diferencia de la mayoría de miles de personas que pagaron sus boletas y sortearon que el evento se pospusiera (estaba pactado para 2025 y, si algo, esto le dio a la gente un motivo extra para saltar), mi motivación principal era la de ver y escuchar a Mr. Bungle. Como bien lo explicó M. Shadows, cantante de Avenged Sevenfold, Mr. Bungle es una inspiración, un sonido que no se olvida. “Cuando los escuchamos por primera vez, nos volaron la cabeza”, explicó desde el micrófono a un Movistar sold out, “son una enorme inspiración y les agradecemos”.

A su vez, ¡hay que agradecerle a Avenged Sevenfold el haberlos invitado a participar en esta gira y traerlos a Bogotá por primera vez (para ambas bandas)!
Eso hizo mucha gente, como yo, y eso hizo, a segunda hora, Mike Patton, vocalista de vocalistas, demente e integral parte de Faith No More y voz de Mr. Bungle. “Es un honor tocar con ellos, y para ustedes”, nos dijo Patton en su español de caricatura, que se entiende perfecto.
No muchos están en una, menos en dos bandas enormemente influyentes. Patton es uno, y otros dos están en Mr. Bungle: Scott Ian, de Anthrax, y Dave Lombardo, que hoy no está en Slayer, pero desde esa banda le dijo al mundo que no había otra tromba igual.

La noche, sin embargo, empezó con la cuota local, que agradeció el momento y lo hizo valer...
El Mad Tree: la cuota local
No vimos todo su set, pero sí los últimos 18 minutos, y en ese lapso la agrupación bogotana no decepcionó; de hecho, se justificó plenamente. Su espectáculo atrapó a la audiencia tempranera con canciones que siembran atmósferas para luego recolectar estallidos sonoros y emocionales (a los cuales la voz de Ana González suma una hermosa capa). La banda liderada por Sebastián Izáciga (voz, guitarra) y Nicolás Gutiérrez (batería) entregó una propuesta pulida, robusta, muy bien ejecutada y con mensajes pertinentes: EL ALGORITMO ES TU NUEVO DIOS, leímos en su pantalla, entre varios otros mantras del siglo XXI. Siempre es bueno dejar a la gente con ganas de más...

Mr. Bungle: It is Funny!
“IT’S NOT FUNNY, MY ASS IS ON FIRE”, explotó en su maravillosa estridencia, y qué gratificante fue rockearla mientras sonaba a todo dar en el Movistar, tocada por estas instituciones y absolutos ídolos del rock de los últimos 40 años, que vinieron a tocar a Bogotá, congregados en este proyecto estridente y alocado. El concierto duró una hora, pero se sintió como más.
NO SE PIERDA NUESTRO CORTE DE VIDEO DEL CONCIERTO DE MR. BUNGLE.
Cinco minutos de la influyente banda Mr. Bungle en Bogotá. Mike Patton, Dave Lombardo, Scott Ian, Trevor Dunn y Trey Spruance dejaron algo irrepetible en el Movistar Arena, el 20 de enero, en evento que Avenged Sevenfold cerró con fuerza. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/P5wHNTkX7l
— Revista Semana (@RevistaSemana) January 24, 2026
No todas las noches se puede ver a Mike Patton (Faith No More, Fantômas, Peeping Tom, Tomahawk), a Dave Lombardo (Slayer, Dead Cross), a Scott Ian (Anthrax), con Trey Spruance (Secret Chiefs 3) y Trevor Dunn (Secret Chiefs 3, Fantômas, Tomahawk) conjurando estas canciones. La banda ha tenido varias alineaciones, y esta que vino fue la más pesada. Originalmente, el saxofonista Theo Lengyel y el baterista Jed Watts la integraron, y ese sonido de saxofón no deja de hacer falta, pero realmente es difícil quejarse después de haber sido intervenido por el sonido de Mr. Bungle. Y si mencionamos a Spruance y a Dunn, hay que corregirlo, pues tocan demasiado y su ADN es integral en este sonido.
El Bungle ofreció himnos como ‘Retrovertigo’ y nuevas canciones de altísimo voltaje y pito como ‘Anarchy Up Your Anus’ y ‘Bungle Grind’. Pero también sumó pasajes de covers y covers. Y la selección dice mucho: ‘Tuyo’, de Rodrigo Amarante; ‘Refuse/Resist’, de Sepultura; ‘La cucaracha’ (a la que, esa noche, le faltó “marihuana pa’ fumar”); ‘Funky Town’, de Lipps Inc. (magistralmente insertada en medio de ‘My Ass Is on Fire’); ‘Hopelessly Devoted to You’, de John Farrar; y el más inesperado y ceremonioso, el que cerró la noche para ellos y puso a cantar a todo el recinto.
“Llegamos al final, cabrones”, dijo Patton, y luego movió alguito de ‘All By Myself’, de Eric Carmen, que Céline Dion hizo global, y nos puso a corear a todos “Go fuck yourself”, moviendo las manos de lado a lado. Mejor despedida, imposible...

Avenged Sevenfold: Hail to the King!

La cualidad himnésica (esa relacionada con los himnos) de la música de la banda californiana Avenged Sevenfold, que llenó el Movistar Arena de intensos seguidores, se hizo evidente y potente en su entrega en vivo. No fui a verlos a ellos, como lo mencioné, pero los encontré, impulsados por la manera en la que sus canciones encienden a su público, en la manera en la que este suena, salta y rebosa todo de energía. Suenan ‘Hail to the King’ y ‘Gunslinger’, y la gente no pierde el control, pero se suelta, y estar en el medio inspira.

El sonido los acompañó, y el guitarrista Synyster Gates desplegó su aura sónica en varios pasajes memorables, cambiando de guitarras y siempre dejando solos cautivantes. En general, el show fue rotundo, con el carisma que dejan Zacky Vengeance y Johnny Christ en guitarras y bajos, e incluyendo la participación de un fan que la banda invitó a subir a escena en ‘Unholy Confessions’, a meter alaridos precisos. Y eso hizo.
Las visuales no solo acompañan, elevan el show, y en varias animaciones de los integrantes, en tiempo real, crean una atmósfera bien interesante que pone a volar la imaginación entre lo siniestro y lo onírico.

“I can’t breathe very well, but the love is real/No puedo respirar muy bien, pero el amor es real”, dijo M. Shadows en un punto, anotando que la altura de 2.600 metros les pegó. Pero no se sintió en su entrega ni en la de sus compañeros.
Recordaron, claro, a The Rev, baterista fundacional, que murió en 2009, y a todos quienes los presentes han perdido por una u otra razón. Y la gente vitoreó su nombre. En esa silla, Brooks Wackerman, ex Bad Religion, asumió los tambores y dejó una gran interpretación.

“Hay que vivir los días como si fueran los últimos, porque nunca se sabe”, añadió Shadows, y no hay fallas en esa lógica. Si una noche como la del 20 de enero de 2026 termina todo, habrá valido muchísimo la pena.
NO SE PIERDA NUESTRO CORTE DE VIDEO DEL CONCIERTO DE AVENGED SEVENFOLD.
La primera vez de Avenged Sevenfold en Bogotá tuvo lugar en un Movistar Arena lleno de anticipación, saltos, pogos y cantos. Postales rockeras para la posteridad. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/a7ImgpHvHE
— Revista Semana (@RevistaSemana) January 26, 2026

Lo que viene: Death to All y Weather Systems
Entre muchos conciertos en 2026, nos enfocamos en dos muy especiales.
Mañana, 27 de enero, toca Death to All, un homenaje a la banda Death y a la música del genio que llevó el death metal a nuevos lugares y murió demasiado temprano, Chuck Schuldiner. Será en Ace of Spades (era en el Auditorio CUN).
La integran músicos increíbles que tocaron y grabaron con él, como Gene Hoglan (batería), Steve Di Giorgio (bajo), Bobby Koelble (guitarra) y un talento innegable como Max Phelps (guitarra y voz). Se celebrarán en vivo dos discos de aniversario, Spiritual Healing (35 años) y Symbolic (30 años), dos obras maestras que en vivo, por lo que exigen, deslumbrarán a los presentes.

Por otro lado, el próximo 2 de febrero, en Ace of Spades de Bogotá, toca Weather Systems. Liderada por el compositor principal de Anathema, el virtuoso y apasionado Daniel Cavanagh (con quien hablamos extensamente en una entrevista que no se puede perder), Weather Systems tocará canciones de su excelente LP de 2024, Ocean Without a Shore, y también himnos de Anathema en lo que será una noche de lunes imperdible en la capital.
