¿Se supone que esta es una gira de despedida? ¡Pero si esta tromba llamada Megadeth está sonando mejor que nunca! En esta gira, desde ayer en Bogotá, justicieramente, su creador y líder supremo anda reclamando canciones que Metallica grabó, expresando que no cree en nadie y no lo para nadie. Su música es suya y de todos sus seguidores.
En su primera noche de dos en Bogotá, en el marco del This Was Our… Life Tour 2026, Dave Mustaine y sus muchachos dejaron la vara muy alta (y la quieren superar esta noche, por difícil que parezca).


¿Es exageración decir que este fue su mejor concierto en esta ciudad? Expresarlo obliga a hacer memoria, devolver el casete a su emotivo primer concierto en Colombia, en el 2000, en el Parque Simón Bolívar, un añito después del concierto de Metallica que devolvió la fe en los conciertos masivos de metal en Bogotá (después del oscurantismo resultante del caos de Gn’R en 1992). En ese concierto inicial, la General se voló la barda, y todos fueron tratados como VIP por Dave, que solo pudo responder dejando una épica primera vez.
Decir que “es el mejor” obliga a recordar ese y TODOS los afortunados encuentros con el mariscal Mustaine y su banda... Algunos por su cuenta, como el de 2011 en el Palacio de los Deportes, como los dos en el Royal Center atiborrado (uno, bien promocionado como un homenaje a Countdown to Extinction, en 2012, en el que el Club de fans se fajó, y otro, mal promocionado como homenaje a Youthanasia, en 2014, que igual fue fantástico, y en el que sí sonó “Youthanasia”). Esto además de uno ensanduchado medio de esos dos, épico y memorable por la compañía: ¡Le “abrió” a Black Sabbath en el Simón en 2013!
Luego, tras un lapso distante de diez años, vino el retorno con dos grandes conciertos en 2024, en el Movistar Arena, la primera vez que se le midió a la doble faena en los 2.600 metros que tanto lo quieren (quizá porque el escenario le sienta muy bien). En esas noches, en las que el grupo entregó un setlist contundente pero más bien puntual, el público desempeñó un rol genial y hay que anotárselo.


Así pues, Megadeth en vivo siempre es y será un evento supremo. Todos han sido conciertazos porque Dave es un Guitar God que ha compuesto decenas de himnos subcutáneos y sabe hilvanarlos como el genio que es, y a decenas de miles en estas inmediaciones geográficas no les escapa ese hecho...
Habiendo expuesto ese contexto, el concierto que entregaron el 26 de abril de 2026, en el Movistar Arena, se pasó. Es el mejor a la fecha, ¡y esto anotando que no tocó “A Tout Le Monde” y no importó!

El de anoche sube al primer puesto del pedestal por sonar así de impresionante desde el primer acorde (qué aclimatación ni qué carajo). Megadeth llevó al Movistar a un 11/10 de sonido (estilo Spinal Tap), y lo hizo entregando “Mechanix” (que Metallica bautizó “The Four Horsemen”) y siguiéndola con su cover de “Ride the Lightning” precisamente de Metallica, esa banda que lo echó y lo llevó a crear su propia agrupación. Dave y ‘Tallica’ ya “han firmado la paz”, si se quiere, pero tras lanzar ese sorprendente y bienvenido “Ride”, el músico aclaró: “Escribí la canción, ¡así que bien puedo tocarla!”.
No hubo líos de autorías, solo música demasiado pasada, escrita por él y ejecutada en condiciones inmejorables. ¿La voz a veces flaqueaba? Quizá, si hay que buscar lunares entendibles para este megaícono que ha sobrellevado complejas situaciones de salud para estar ahí, en el escenario, proponiendo una despedida inolvidable.


Y claro, conjurar semejante faena implicó también lanzar increíbles versiones de “Hangar 18″, de “Sweating Bullets”, de “Symphony of Destruction”, de “Peace Sells”, de “Trust”, de “Tornado of Souls” y “Holy Wars”, así como tesoros como “This Was My Life” (que no habían tocado aún en esta gira) y “Angry Again”. Fueron 18 temas en total.
Respondiendo a esta curaduría, Colombia y Bogotá le devolvieron un fervor intenso y sano, le lanzaron canto inspirado y coros que ya son mantra (“¡Megadeth!, ¡Megadeth!, ¡qué chimba Megadeth!” // “Oeee oe oe oeee, Mustaaaine, Mustaiiiine”). Y cuando en el piso la música encendió torbellinos (de enorme intensidad y poca agresividad), se vivió como un evento visceral. Estuvimos cerca del ciclón humano, a un metro y medio. Se sentía un viento fuerte. Impresionante.

Hilvanando esta noche histórica en Bogotá, Mustaine lanzó el reto a la gente de regresar esta noche, 27 de abril, al Movistar, ¡y sumó a la intriga prometiendo otras sorpresas!
Porque esta del 26 fue una noche de tesoros, y eso la hace una noche de colección, y viene otra en camino. La tentación es ABSOLUTA. El nivel que mostraron ayer es difícil de superar, pero Dave es Dave, y si ya armó una noche así, nada le impide hacerlo de nuevo. Es el tipo de cosas que uno hace por una ciudad que se ha ganado un lugar en su corazón...


Megadeth abrió la noche con música nueva, lanzando “Tipping Point”, uno de los sencillos de su último disco, el autotitulado Megadeth, que sumó dos n.° 1 en las listas, demostrando que ESTE autor tan especial tiene un arrastre intemporal, incluso creciente con el tiempo. Y por ese hecho sacó pecho, pero se lo agradeció al público. No es logro suyo, es gesta de ambos, de él y de los que escuchan. Y muchos de esos se congregaron porque rockearon lo nuevo con la misma entrega que rockearon lo viejo. De este trabajo, la banda sumó dos canciones más, “I Don’t Care” y la brutal “Let There Be Shred”.
La banda: a la altura
Teemu Mäntysaari, valga decirlo, no es un Marty Friedman de Temu (perdón el chiste tan pendejo). Este guitarrista es una bestia en su propia ley, y si bien eso le exige el trabajo, también lo entrega con garbo. Y se aplaude como le rindió homenaje a esos enormes solos de Marty y propulsó los propios, mientras secunda al virtuoso Mustaine.



En las cuatro cuerdas, el journeyman del rock que es James Lomenzo hizo la tarea, si bien fue el único instrumento que quizá pudo sonar un poquito más (si por algo toca joder). Mientras tanto, en los tambores, el belga de oro, Dirk Verbeuren, rindió homenaje a Gar Samuleson, a Nick Menza y a su propio groove imponente y espectacular; porque comanda en sus movimientos, en su ejecución, en cómo se para y cuándo se pone de pie. No hay detalle menor en su performance. Gigante, gigantes, todos lo fueron.

Notas de concierto
*Qué visuales ni qué carajos... Un enorme telón de Megadeth decorando el atrás fue lo único necesario. Cuando se suena así de bien, no hace falta mucho más...
*Este fue el setlist de la gran noche, que hoy tiene segundo round!
Telones tronadores de Syracusæ


A primera hora, por treinta minutos, la banda bogotana Syracusæ demostró su cancha global (se la ha visto en escenarios como el Festival Copenhell 2025), con un espectáculo digno de una noche tan vasta. ¡Lindo gig abrirle con confianza y repertorio, por dos noches, a un Megadeth que está encendiendo de tal manera la llama!
