Netflix sigue sorprendiendo a sus seguidores tras el estreno de un thriller de supervivencia que no solo se convirtió en uno de los estrenos más comentados del año, desde su llegada a Netflix el 24 de abril de 2026, sino que logró posicionarse rápidamente entre lo más visto de la plataforma a nivel global. Se trata de Apex, protagonizada por Charlize Theron y Taron Egerton en un papel radicalmente distinto.
Dirigida por el islandés Baltasar Kormákur, la película apuesta por un formato directo: una historia de supervivencia extrema con pocos personajes, tensión constante y un entorno natural tan imponente como hostil.
El elenco lo encabeza Charlize Theron, ganadora del Óscar, quien interpreta a Sasha, una mujer en duelo que decide adentrarse en la naturaleza australiana para enfrentar sus propios límites emocionales. A su lado aparece Taron Egerton, irreconocible como Ben, un guía aparentemente amigable que pronto revela su verdadera naturaleza: un depredador humano que convierte la supervivencia en un juego macabro. El reparto se completa con Eric Bana en un rol secundario, reforzando el carácter internacional de la producción.
Uno de los elementos más comentados ha sido precisamente la transformación de Egerton, quien incluso confesó haber enfrentado un miedo real a las alturas durante el rodaje, lo que aporta autenticidad a las escenas más exigentes.
La historia parte de una premisa sencilla pero efectiva: una mujer sola en un entorno salvaje descubre que no solo debe sobrevivir a la naturaleza, sino también a otro ser humano que la ha elegido como presa.
Inspirada en relatos clásicos como The Most Dangerous Game, la película construye un juego de persecución donde cada decisión puede ser fatal. Sasha pasa de excursionista a superviviente en cuestión de horas, enfrentándose a persecuciones, caídas, ríos violentos y trampas diseñadas por su perseguidor.
El guion, escrito por Jeremy Robbins, no pretende reinventar el género, pero sí mantener al espectador en tensión constante, apoyado en un ritmo ágil de sus protagonistas.
Para dar credibilidad a la historia, Charlize Theron se sometió a un exigente entrenamiento físico, incluyendo escalada y escenas acuáticas. Aunque contó con dobles de acción en momentos específicos, realizó varias secuencias por sí misma, reforzando el carácter realista de la cinta.
Este compromiso físico es, de hecho, uno de los aspectos más elogiados por la crítica, que destaca su capacidad para sostener una película casi en solitario durante gran parte del metraje.
Tras seis días desde su estreno la recepción crítica ha sido mixta. Algunos medios destacan la intensidad, el ritmo y el compromiso actoral, calificándola como un thriller sólido y entretenido. Otros, en cambio, señalan que la película cae en lugares comunes del género, con una narrativa predecible y poca profundidad emocional. Mientras tanto el thriller sigue aumentando las cifras de visualizaciones llegando a casi 40 millones de espectadores.