Hablar de América de Cali es hacer referencia a una época dorada del fútbol colombiano que lo convirtió en uno de los equipos más reconocidos de Sudamérica. Una década de los 80′ brillante, llena de talento, de goles, de títulos, de prestigio, finales históricas en el continente y jugadores notables que alcanzaron la cima.

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Uno de ellos fue Roque Raúl Alfaro, un atacante argentino que fue campeón con América de Cali en 1982 y 1983 y se ubica entre los grandes talentos internacionales que vistieron la camiseta del equipo vallecaucano en la década de los 80′. Su talento lo llevó a la gloria en Colombia antes de ir a River Plate y ganarlo todo.

Sin pensarlo, Roque Raúl Alfaro se convirtió en verdugo de América de Cali años después, en 1986, con la camiseta de River Plate, en la final de la Copa Libertadores. Este exjugador respondió 100 preguntas en el diario ‘Clarín’, uno de los más influyentes de Argentina, y por supuesto su paso por Colombia fue tema a tratar.

Sobre la pregunta 23, el periodista Diego Borinsky tocó el tema del América de Cali y le preguntó que cómo se movía en ese equipo con el capo Miguel Rodríguez Orejuela observándolo todo. Fue enfático al aclarar que nunca vio cosas raras.

Roque Raúl Alfaro en América de Cali Foto: Cortesía: Fernell Franco

“Estuve ahí hasta el 83 y el quilombo de los carteles empezó en el 85 cuando apareció Pablo Escobar en Medellín. A Miguel lo conocí y lo traté y tenía una vida normal, o al menos lo anormal nosotros nunca lo vimos. Se comentaban algunas cosas, pero él iba a la cancha y a la sede del club con total normalidad. No puedo dar detalles de nada raro porque no los tengo y jamás estuve preocupado por querer saber”, dijo Roque Raúl Alfaro en Clarín.

Roque Raúl Alfaro eligió el Renault

Borinsky insistió que seguro tenía anécdotas con Miguel Rodríguez Orejuela en Cali y ahí relató el detalle con los autos en el garaje de la mansión, a donde llegó en taxi.

“Con Miguel cumplimos años el mismo día, 15 de agosto. Los cumples se festejaban en el club. Fuimos y había una cajita chiquita y un cajón gigante. Abren la chiquita y dicen: ‘Acá está la torta de Don Roque Raúl’, porque me decían así. ‘Y acá está la de Don Miguel’, y ahí sacan una torta inmensa. Bueno, ese día me acerqué y le dije: ‘Don Miguel, me gustaría conocer la ciudad, pero estoy sin auto, no tengo manera’. Me contestó: ‘Venga mañana a casa que algo le voy a ofrecer’. Fui solo, en taxi.

La caída de Miguel Rodríguez Orejuela Foto: AFP

Era una mansión impresionante, me llevó al garaje y me dijo: ‘Elija lo que quiera’. No te puedo explicar, estaban todas las ‘chatitas’, Mercedes, BMW, todas, una al lado de la otra. Yo elegí un Renault 12.

‘¿De verdad quiere ese auto?’, me preguntó. ‘Sí, así ando tranquilo, si no me van a robar’, le respondí. ‘Bueno, si me saca campeón se lo regalo’, me dijo. Y ese año, el 82, la rompí toda, creo que hice como 30 goles y ganamos los tres campeonatos".

En medio de sus grandes relatos, contó cuando en La Bombonera hinchas de Boca Juniors le lanzaron dos gallinas vivas al terreno de juego y cómo fue su durísimo proceso para salir adelante de un cáncer de estómago.