El director general de operaciones de la Fifa, el directivo francés Kevin Lamour, dejó formalmente la institución este lunes 17 de agosto. La salida del funcionario se produce días después de oponerse de manera pública al proyecto del presidente Gianni Infantino, iniciativa que buscaba abrir la organización deportiva al capital de inversores privados.
Lamour, quien ocupaba el tercer cargo de mayor rango en la Fifa, se consolidó en las últimas semanas como una de las principales voces internas en manifestar su rechazo al plan financiero del máximo dirigente del balompié mundial.
A pesar de que la propuesta económica fue suspendida, las diferencias conceptuales continúan generando fracturas en la cúpula directiva del fútbol, a escasos siete meses de las elecciones presidenciales del ente rector.
Confirmación oficial y cese de funciones administrativas
Un portavoz del órgano regulador confirmó la noticia ante la Agencia France-Presse luego de que la información fuera divulgada inicialmente por el medio especializado The Athletic. El vocero institucional precisó durante su intervención que la colaboración entre la entidad y Kevin Lamour en su calidad de director general llegó a su fin de manera inmediata.
Asimismo, el representante de la organización deportiva añadió que la institución agradece a Lamour sus dos años de servicio y le desea buena suerte en el futuro. El encargado de las comunicaciones oficiales enfatizó que la administración con sede en Suiza no emitirá ningún otro comentario adicional respecto a este movimiento directivo.
El exdirigente de la UEFA asumió en la temporada 2024 la dirección general de operaciones del máximo ente del fútbol a nivel mundial. Durante su gestión de dos años en Zúrich, el funcionario estuvo a cargo de la supervisión de áreas administrativas estratégicas, asumiendo el control de sectores clave como el departamento jurídico, las comunicaciones y el manejo del personal interno.
Las críticas directas contra la gestión presidencial
Las tensiones institucionales se hicieron evidentes el pasado viernes 31 de julio, cuando Lamour envió un comunicado a la agencia The Associated Press calificando el plan de inversión de Infantino como el proyecto de una sola persona.
El exfuncionario expresó en su escrito que la iniciativa financiera no solamente no debe ver jamás la luz, sino que la directiva debe empezar a hacerse las preguntas correctas.
En el mismo documento remitido a la prensa internacional, el directivo francés denunció el ambiente laboral dentro de la organización rectora. El antiguo director operativo afirmó de manera categórica que los empleados de la entidad deportiva merecen algo más que desprecio e intimidación por parte de los altos mandos de la federación.
Sobre las posibles consecuencias de sus declaraciones, el exdirector general anticipó su salida al asegurar que si defender su postura significaba perder el puesto, entendería y respetaría esa decisión por completo. El funcionario concluyó su pronunciamiento manifestando que, al menos tras exponer su punto de vista, dormiría bien esa noche.
Otras voces disidentes en la organización internacional
El rechazo al modelo de inversión privada trascendió la figura de Lamour y alcanzó otros niveles de la administración central de la Fifa. El exentrenador Arsène Wenger, actual director de Desarrollo, y el secretario general Mattias Grafström también celebraron públicamente el abandono del proyecto económico impulsado por la presidencia.
Estas posturas compartidas por el considerado número dos de la entidad y el máximo responsable del desarrollo deportivo evidencian la crisis de gobernanza interna que enfrenta la actual presidencia.
Este panorama administrativo se desarrolla en la antesala de los próximos comicios, donde Gianni Infantino buscará asegurar su cuarto y último mandato al frente del fútbol mundial.
*Realizado con información de AFP*