La Liga Colombiana se gana las miradas y reaparece en un nuevo ranking del CIES, el observatorio del fútbol más reconocido a nivel mundial, que se caracteriza por sus datos exactos, estudios e investigación con todo lo relacionado a este deporte. En esta ocasión, actualizó el listado de las ligas más lentas del mundo.
En ese ítem, la Liga Betplay de Colombia aparece en el Top 5 y se codea principalmente con varias ligas de Asia y Sudamérica. Por ejemplo, el torneo oficial de Emiratos Árabes Unidos se lleva el primer puesto tras la medición, que se hace sobre distancias recorridas a menos de 15 kilómetros.
Cabe recordar que el estudio se hizo entre 62 ligas que fueron analizadas por el CIES, con el 81.3 % de la distancia recorrida a menos de 15 km/h para Colombia, lo que el algoritmo usado indica que la Liga Betplay es una de las más lentas del planeta.
En el segundo puesto aparece la Liga Pro de Ecuador, con un 82.3 %, que no deja de ser una sorpresa, pues del fútbol ecuatoriano se considera que va en alza, pero este registro expone que aún falta más intensidad en el juego en los partidos oficiales.
Y por si fuera poco, la Liga 1 de Perú cierra el podio con un 82 %, que denota la crisis por la que abunda, donde es poco el protagonismo internacional que tiene en la Conmebol y necesita mejorar en cuanto a temas ofensivos y desarrollos tácticos en la posesión.
Colombia en el Top 5
En la cuarta posición está la Liga de China, que vuelve a pasar desapercibida en el mundo por su bajo nivel deportivo. Por allá en el año 2017 intentaron una revolución y prometieron dar el salto a ser una de las mejores del planeta, pero las inversiones en los clubes y los fichajes multimillonarios se fueron apagando.
Ya en la quinta posición está la Liga BetPlay, con un 81.3 % en la medición. En el caso de Colombia, los errores arbitrales, las demoras en la revisión en el VAR, más la simulación de muchos futbolistas, cortan la idea de juego y se ve lento. Arabia Saudita, México, Rumania, Corea del Sur y Paraguay cierran los 10 primeros.
Todo esto no deja de ser un llamado en la eficiencia en la toma de decisiones y darle continuidad al juego para mejorar los indicadores. Además de una mejora en las fases ofensivas y defensivas que puedan tener un mejor efecto en el tiempo efectivo o conclusión de las jugadas.