Tras la captura de Nicolás Maduro, hace cerca de un mes, por parte de Estados Unidos, y ante la expectativa de cambios institucionales en Venezuela, se han empezado a abrir ventanas de oportunidad en materia comercial y de negocios que antes no exitían.
Colombia y Venezuela han tenido desde siempre una estrecha relación comercial, con puntos muy altos, como el año 2008, cuando el intercambio sumó cerca de 7.200 millones de dólares, de los cuales unos 6.000 millones eran exportaciones colombianas al vecino país.
Con la profundización del régimen, la ruptura de relaciones, las limitaciones por el paso por la frontera y hasta la pandemia, esas cifras cayeron a niveles de 200 millones de dólares.
La llegada del Gobierno del presidente Gustavo Petro no solo reanudó las relaciones diplomáticas, sino que las comerciales han tenido un nuevo aire. De acuerdo con cálculos de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana, para 2025 se espera que el comercio binacional llegue a entre 1.200 y 1.250 millones de dólares.
SEMANA conversó con Juan Gabriel Pérez, presidente saliente de la Cámara de Comercio Colombo Venezolana, sobre las oportunidades y posibilidades que hay en esta nueva etapa en ese país.
“Soy un convencido de que el comercio binacional va a tener que seguir creciendo. Colombia es un gran proveedor de alimentos, de productos de consumo masivo, de una cantidad de productos que necesita Venezuela para su diario vivir. Estamos en enero y con una serie de circunstancias muy complejas, pero yo creo que si las cosas salen como uno va viendo en el camino, Venezuela va a crecer. Se estima que la producción del sector petrolero aumente el 30 %”, dice.
Agrega que, además, ya empiezan a llegar las divisas de nuevo a transarse en los bancos para comprar productos en el exterior y también a irrigarse dineros en el consumidor, en el bienestar social de los venezolanos, como, por ejemplo, en el sector de pensionados.
“Eso nos hace pensar que el consumo, indudablemente, tiene que subir y yo creo que podríamos estar en el orden de los 1.500 millones de dólares en este 2026, en comercio binacional”, dice Pérez.
Asegura que Colombia tiene una economía muy complementaria a la venezolana y que el país llamado a acompañar a Venezuela en este proceso es, indudablemente, Colombia. Recuerda que en los años 70 y 80 el PIB de Venezuela era dos veces el colombiano; hoy es una quinta parte.
Pérez advierte que ya están llegando dólares, como los primeros 300 millones de dólares que entraron esta semana. Y añade que, si las sanciones de la Ofac sobre Venezuela se flexibilizan o se eliminan, el sector financiero va a tener un cambio sustancial y eso va a ser en pro del consumidor venezolano y del comercio internacional.
“Si los recursos que empiezan a llegar a Venezuela comienzan a generar un ingreso en los pensionados, que esa es una de las primeras medidas que está tomando el gobierno de Venezuela; si empiezan también a darse estos flujos en el sector petrolero, donde empiecen a emplear más personas del sector y venezolanos que estaban fuera van a llegar sin lugar a duda, pues eso va a generar un mejor ingreso para todos y el retorno de algunos migrantes va a tener esa alegría económica de poder consumir otro tipo de productos y consumir más”, manifiesta.
Pérez ve oportunidades en alimentos, en productos de consumo masivo, en productos de higiene personal, que –afirma– ya están llegando a Venezuela con las empresas colombianas, “y empieza a haber una oportunidad muy grande en otros sectores estratégicos, como el farmacéutico, el cosmético. En prendas de vestir, empresas muy importantes colombianas ya tienen una presencia allí y creo que va a haber oportunidades adicionales”.
Pero, sin duda, habrá un sector ganador: el de servicios petroleros en un escenario de crecimiento; el reto es volver a tener una producción de unos 3 o 4 millones de barriles en Venezuela. “Hablé con un representante del sector petrolero venezolano, me dice que la meta a 10 años son 6 millones de barriles. Entonces esto necesita un trabajo y una inversión muy fuertes y, por supuesto, muchas empresas que acompañen todo este proceso”.
Frente al anuncio que hizo el presidente Donald Trump, al señalar que lo que necesite Venezuela se lo va a comprar a Estados Unidos, Pérez afirmó que habrá muchos productos que Estados Unidos va a proveer, pero hay una cantidad de productos adicionales que no tienen la capacidad o no el tamaño que le interesa. “Por ejemplo, en el tema de la salud. Una de las cosas más importantes que tiene que hacer Venezuela con estos recursos es reconvertir su sector de salud, los hospitales, los centros de salud. Estados Unidos puede vender los tomógrafos o todos los dispositivos médicos de alto valor, pero los consumibles, la ropa para las cirugías, las gasas, los inyectables, los farmacéuticos, pues eso será una oportunidad muy grande para Colombia. Nos complementamos”, dice.
En el caso petrolero, asegura, las empresas estadounidenses le van a apostar a los servicios grandes, a la producción, a la exploración, a la perforación “y nosotros vamos a ir muy de la mano apoyando y complementando esa oferta”.
Es optimista frente a la posibilidad de iniciar la importación por parte de Colombia de gas venezolano. “Ese va a ser un tema que se está trabajando, no es la competencia de la cámara, pero es un tema de complementación energética que va a ser muy importante para Colombia. Somos vecinos y hay que conectar el tubo y tenemos una solución a unos costos competitivos”.
Y agrega: “Hay un sector que va a ser de la mayor importancia y tiene que ver con la inversión de empresarios colombianos en Venezuela para ayudarlos a reconstruir ese aparato productivo en sectores estratégicos, donde Colombia ha avanzado y Venezuela se achicó desde el punto de vista económico, y hoy necesitan volver a producir con estándares mundiales, con capacidades”.
Afirma que hay una oportunidad para que el empresario colombiano invierta en Venezuela, haga joint ventures o fusiones y adquisiciones con empresas venezolanas. Y resalta que otro sector que va a ser muy importante es el de la infraestructura. “En la medida en que el vecino país vaya avanzando y necesite renovar toda su infraestructura, que hay que recuperar después de tantos años, la eléctrica, la vial, etc., ahí también va a haber una oportunidad muy interesante”.
Un tema clave es el anuncio de Argos, esta semana, de que quiere volver a producir cemento en Venezuela.
Pérez puntualiza: “Los primeros que lleguen van a tener más oportunidad. Es un mercado que va a crecer. Esa transición no se va a dar en el corto plazo. Ya se ven signos de cambio, se ve una expectativa muy positiva, pero todavía faltan muchas cosas para que Venezuela vuelva a ser la que fue antes, entonces van a ser años; yo creo que ahí vamos a tener diez años por lo menos de ese proceso de transición, pero sin lugar a dudas, desde mi punto de vista muy personal, Venezuela va a ser el país que más crece en América Latina en los próximos 20 años, y Colombia es el país llamado a ayudar a esa reconstrucción”.
Pérez se retira de la cámara a finales de enero y se dedicará a profundizar las oportunidades de negocios con Venezuela en distintos sectores, entre ellos el turismo.