Una de las mayores preocupaciones del nuevo Gobierno es la compleja situación de las finanzas públicas. Las cuentas no cuadran, la regla fiscal está suspendida y el reto es gigantesco.
La administración Petro, en el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), proyectó un déficit del Gobierno central de 5,3 por ciento del PIB en 2026 y de 4,5 por ciento en 2027, niveles que, según un análisis de Corficolombiana, son incompatibles con los ajustes que exigirá activar la regla fiscal en 2028.
El balance primario (que excluye el pago de intereses) seguiría siendo deficitario en 2,1 por ciento del PIB en 2026 y 0,5 por ciento del PIB en 2027. Para el año entrante, el MFMP supone ingresos por 17,3 por ciento del PIB, 1,2 puntos porcentuales más que en 2026. La mayor parte depende del recaudo tributario y de un ajuste requerido de 1,4 por ciento del PIB, equivalente a 30,2 billones de pesos, lo cual implica la aprobación de una reforma tributaria este mismo año. La deuda neta se estabilizaría en 59 por ciento del PIB en 2026 y 58,6 por ciento en 2027.
Pero, a pesar de estos estimativos, el panorama se quedaría corto frente a los cálculos de analistas e, incluso, del mismo Gobierno entrante. Por ejemplo, para Corficolombiana la situación es aún más desafiante: el déficit total sería de 6,9 por ciento del PIB para 2026 y 5,2 por ciento para 2027. Además, calcula que, según sus proyecciones, la relación deuda neta/PIB subiría a 60,7 por ciento este año y llegaría a 63,7 por ciento el entrante.
“Las finanzas públicas de Colombia están al filo del precipicio. El déficit fiscal de 2025 y el proyectado para 2026 son comparables a los registrados durante crisis económicas fuertes como la de finales de la década de los noventa y la pandemia, a pesar de que hoy el país no atraviesa por una crisis económica. El Gobierno suspendió el año pasado la regla fiscal hasta 2027 y, sin un ajuste fiscal significativo que requiere reformas legislativas al gasto y al marco tributario, volvería a incumplirla en 2028, cuando se reactive, lo que haría necesario postergar su suspensión o reformarla nuevamente”, anticipa Corficolombiana.
Por su parte, el área de Investigaciones Económicas (IE) del Banco de Bogotá advierte que el nuevo Gobierno recibirá un déficit fiscal de 6,7 por ciento del PIB en 2026 “por alto gasto y débil recaudo. Sin ajustes, el déficit llegaría a 7,5 por ciento del PIB en 2027”.
Y agrega: “El panorama en ingresos es desafiante si se tiene en cuenta que, desde 2019, se han implementado tres reformas tributarias y el recaudo pasó de 14 por ciento del PIB en 2019 a 14,7 por ciento en 2025. En otras palabras, tres reformas aumentaron el recaudo en menos del 1 por ciento del PIB. Así, una reforma que recaude 1,4 por ciento del PIB luce ambiciosa”. Al respecto, IE encontró que, dado el tamaño de la economía y su nivel de riesgo, el espacio para aumentar el recaudo es limitado.
A su vez, los economistas de Bancolombia aseguran que la actualización del MFMP “presenta un panorama optimista y que no reconoce plenamente las fragilidades fiscales de 2026”. Anticipan que el desbalance fiscal este año se acercará al 6,5 por ciento del PIB, superior al 5,3 por ciento estimado por el Ministerio de Hacienda.
Advierten que el aumento en la expectativa de ingresos no compensa las presiones que se han observado en el gasto. “La sobreejecución del presupuesto a mayo (de 32 billones de pesos) contradice la intención del Gobierno de llevar a cabo un recorte de 30 billones de pesos este año”, precisan.
Igualmente, desde Bancolombia consideran insuficiente la estrategia de financiamiento de Crédito Público para frenar el deterioro de las finanzas públicas. Aunque en 2026 la recompra de bonos redujo en 1,7 billones de pesos los intereses externos, las nuevas emisiones internas y la inflación elevaron el costo de la deuda local. “Si bien las operaciones de manejo de deuda buscaron una asignación más eficiente en el pago del servicio de la deuda en el largo plazo, resultaron ser una medida limitada para contener el avance estructural del pago por intereses en relación con el PIB. Las estimaciones del Ministerio de Hacienda reconocen un incremento en este rubro hasta el 3,9 por ciento del PIB en 2027 y una estabilización alrededor del 4,1 por ciento del PIB durante la próxima década”, explican.
Según IE del Banco de Bogotá, a mayo, la ejecución del Presupuesto General de la Nación (PGN) se encontró en máximos desde 2022. Con ello, espera que el gasto primario finalice el año en 394,8 billones de pesos, 31 billones más que lo presupuestado en el MFMP, que fue de 366,7 billones. En otras palabras, señala que, dado que el 46 por ciento del PGN ya se encuentra comprometido, y a agosto lo estará casi un 70 por ciento, es poco probable que en cuatro meses el nuevo Gobierno haga un recorte de gasto de 31 billones de pesos.
Para IE, “Hacienda está dejando en las manos del nuevo Gobierno un ajuste fiscal total de 5 por ciento del PIB en el mediano plazo, así como la implementación de múltiples operaciones de manejo de deuda para contener el gasto en intereses”, afirma.
¿Qué hacer?
Sin duda, la tarea que viene para el próximo Gobierno no será fácil, por la herencia que recibe, y para enfrentarla deberá avanzar en una mezcla de estrategias. Para Corficolombiana, es una combinación de las tres A: Austeridad, para revisar el gasto, las transferencias y la inversión pública ineficiente; Aceleración, para incentivar la inversión; y Afianzar la confianza.
Anif ha propuesto que el ajuste fiscal se concentre principalmente en la reducción y optimización del gasto público. “Por ello, proponemos al Gobierno entrante un ajuste fiscal mínimo de 3 puntos del PIB (53 billones de pesos), de los cuales 2,1 puntos (41 billones de pesos) provendrían de medidas de austeridad y eficiencia del gasto público”.
El ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, ha anunciado un plan de ajuste fiscal por 60 billones de pesos, acompañado de medidas en otros frentes, como la simplificación del Estatuto Tributario. “Las exenciones y deducciones vigentes suman 140 billones de pesos”, señaló en su momento a SEMANA. Además, pidió al Congreso abstenerse de tramitar la reforma tributaria presentada por el Gobierno saliente.
Anunció el reperfilamiento de la deuda, que, aclaró, no es renegociarla. “Reperfilar implica que, mediante operaciones de deuda, se mueven vencimientos que tenemos en el muy corto plazo para tratar de extenderlos en el tiempo y darnos así un margen, un oxígeno de tesorería que estamos necesitando”, señaló.
Las decisiones del Gobierno tendrán que pasar por varios escenarios, como dinamizar el crecimiento de la economía, que ha estado concentrado en el consumo de los hogares y el gasto público, pero alejado de la inversión.
Para él, es clave impulsar el nivel de la inversión, “que hoy es el más bajo en décadas, de solo el 17 por ciento del PIB. Hace unos años estábamos en el 24 por ciento”, agregó. Esta inversión al alza impulsaría el crecimiento sostenible y, además, les da aire a dos hechos: uno, un mayor recaudo; y dos, que la deuda, como porcentaje del PIB, se reduce.
Pero cualquier decisión puede tener coletazos. Como advierte una investigación de la Universidad de Columbia en la que participó Anif, los ajustes fiscales basados en impuestos y los sustentados en reducciones del gasto presentan costos similares sobre la actividad económica (-1,1 y -0,9 puntos porcentuales, respectivamente). “Sin embargo, dichos costos son muy diferentes cuando los países enfrentan elevados niveles de deuda pública. En momentos de alto endeudamiento, un programa de ajuste equivalente al 1 por ciento del PIB basado principalmente en aumentos de impuestos reduce el crecimiento económico alrededor de 3,1 puntos porcentuales, mientras que uno basado en reducciones del gasto tiene un efecto cercano a 0,7 puntos porcentuales. En otras palabras, cuando la deuda es alta, el costo de una consolidación tributaria es aproximadamente cuatro veces mayor que el de una consolidación apoyada en el gasto”, concluye.
Sin duda, este será el primer gran chicharrón que tendrá en frente el gobierno de Abelardo De La Espriella.