SEMANA: ¿Hace cuánto entró a Asocolflores?
LAURA VALDIVIESO: Tres meses.
SEMANA: Y la recibió un tsunami de crisis: un incremento de costos, no solo por el aumento del salario mínimo, sino por otros factores que se están dando. Hay una caída dramática en el precio del dólar, que para los exportadores es una variable crítica. Está pasando ahora por una decisión que tomó el gobierno de los Estados Unidos de aumentar los aranceles para las flores colombianas y ese es el principal destino de este producto colombiano. Y eso sin contar con los coletazos que puedan tener las tensiones internacionales. ¿Se quedó algo por fuera?
L.V.: No, ese es un buen resumen.
SEMANA: Por favor profundicemos e iniciemos por los costos. ¿Qué ha pasado con el tema laboral? No solo el incremento del salario mínimo, sino a la reducción de la jornada, las implicaciones que ha tenido la reforma…
L.V.: Este es un sector intensivo en generación de empleo. Este es un sector que genera 240.000 empleos, todos formales. Este es un sector 100% formal. De esos empleos, 150.000 son directos y el 90% más o menos son empleos de salario mínimo.
Por supuesto, el incremento del salario mínimo más la reforma laboral, como bien decía, tiene un efecto en los costos de un sector tan intensivo en generación de empleo. Nosotros estimamos que ese aumento del salario mínimo más la reducción de la jornada, más el aumento de los recargos nocturnos y de dominicales y festivos, tiene un aumento del 35%. Eso, en este sector, en nuestra estructura de costos, pesa más o menos el 60%.
Ese es un incremento de los costos muy importante que estamos enfrentando desde el primero de enero de este año y la reforma se ha venido implementando a lo largo del año. Pero esos no son los únicos costos que han aumentado. Los insumos agrícolas también han aumentado por los conflictos externos, el tema de Oriente Medio, también ha impactado los fertilizantes y buena parte de los derivados de petróleo, por ejemplo, en los plásticos, que es un insumo que nosotros usamos también para nuestros empaques, aunque se ha corregido en algo el precio del petróleo.
SEMANA: ¿Y la logística?
L.V.: Y a eso hay que sumarle los costos de los fletes. Entre temporada y temporada, entre San Valentín y Madres, habían aumentado los fletes más o menos 30%. Entonces, en el frente de costos, definitivamente estamos enfrentando una presión muy importante, porque nuestros costos han aumentado de manera considerable.
SEMANA: Miremos el otro escenario, un dólar a la baja. Llevamos varios meses tocando precios mínimos y eso, para un sector eminentemente exportador, son menos ingresos. ¿En cuánto estiman ustedes la caída y el impacto que está teniendo esta reducción del precio del dólar?
L.V.: Usted lo dice bien. Por un lado, tenemos un aumento de costos en pesos. Por el otro, tenemos una reducción de los ingresos que se deriva la gran mayoría en dólares. Nosotros somos un sector altamente exportador, exportamos el 97% de lo que producimos. Y esta revaluación, al final, se traduce en menores ingresos para un sector como este. En enero de 2025 teníamos una tasa de 4.409 pesos.
En la actualidad hay días que hemos incluso pasado el piso de los 3.200 pesos. Eso es una caída en ingresos del 26%. Son más de mil pesos por dólar exportado. Y, de nuevo, en un sector altamente exportador como este, la caída de los ingresos sumada a la presión de mayores costos genera un desbalance que hay que atender de alguna manera. La revaluación es un tema que no solo toca al sector floricultor. Nos toca a todos los exportadores, más allá de hablar del impacto que tiene la economía nacional.
Y termina impactando la competitividad de los sectores exportadores en Colombia, como nosotros, para mencionar a los agrícolas, a los sectores agroexportadores. Allí, por supuesto, están el café, el banano, el aguacate, el azúcar, la palma. Somos varios los afectados.
La floricultura, al ser el segundo renglón de exportación no minero-energética después del café, es el sector más afectado, porque tiene este otro componente del aumento de costos, porque somos un sector 100% formal e intensivo en generación de empleo. Pero entre todos hemos trabajado conjuntamente en buscar soluciones. Y yo sí insistiría en que la competitividad del sector exportador es un asunto que debe ser prioridad en la agenda económica del próximo gobierno.
SEMANA: Ya vamos para allá. Solo para tener una dimensión, ¿a cuánto ascienden las exportaciones de flores en Colombia?
L.V.: 2.400 millones de dólares anuales. Pero si tomamos estos sectores exportadores, estamos hablando de divisas cercanas a 10.500 millones de dólares.
SEMANA: ¿Cuál es el límite del precio de dólar con el que podrían sobrevivir y en qué momento esa frontera se rompe?
L.V.: Es difícil responder esa pregunta porque tenemos un aumento de costos generalizado, dependiendo de muchas variables que no podemos abordar, porque los conflictos geopolíticos no los vamos a resolver con políticas públicas internas, por eso es difícil de responder. Pero definitivamente la respuesta que sí te puedo dar es que con un dólar a 3.200 pesos no es posible ser competitivos desde la floricultura colombiana y te diría que desde ninguno de los sectores exportadores.
SEMANA: Y para completar este complejo panorama, el principal mercado de destino de las flores colombianas, Estados Unidos, aumentó aranceles. ¿Qué fue lo que pasó?
L.V.: Los aranceles se aumentaron en el marco de una investigación que adelantó la oficina del representante comercial de Estados Unidos desde marzo de este año con un argumento: para los países que no cuenten con medidas que prohíban las importaciones con trabajo forzoso, va a recomendar un aumento del arancel. Veníamos de un arancel del 10 por ciento desde que llegó la administración actual de Estados Unidos, desde abril del año pasado, y en el marco de esta investigación se dividieron los países en dos grupos: los que contaban con medidas se recomendó elevar el arancel al 12,5 por ciento y los que no contaban con medidas elevarla al 12,5 por ciento, y los que sí contaban, pero no eran aplicadas con la suficiente efectividad se recomendó mantener el arancel del 10 por ciento. Colombia quedó en el grupo de los países que no cuentan en este momento con medidas efectivas que prohíban las importaciones de trabajo forzoso.
SEMANA: Pero eso significa que no es por la producción o lo que hace el sector…
L.V.: No se están cuestionando los estándares de producción de Colombia, ni de Colombia ni en ninguno de esos países ni en ninguno de nuestros sectores. Se está cuestionando que no contemos con medidas que blinden al país de las importaciones que sí pudieran estar asociadas con ese tipo de prácticas.
SEMANA: ¿Cuál es el impacto de las medidas?
L.V.: Cuando se evalúa cuál es el impacto de estas medidas es más o menos el 30 por ciento de lo que exportamos a Estados Unidos, lo que está impactado con un arancel del 12,5 por ciento. En noviembre del año pasado buena parte de los productos agrícolas y de los minero-energéticos fueron excluidos de cualquier medida arancelaria unilateralmente por parte del gobierno de Estados Unidos y fueron excluidos por presiones inflacionarias porque al final estaban afectando el bolsillo de los estadounidenses directamente tocando el consumidor de ese país porque eran un insumo clave, como en el caso de los minero-energéticos para la industria estadounidense.
Entonces ahí logramos, como Colombia, excluir buena parte de nuestros productos. El 68 por ciento de nuestras exportaciones no minero-energéticas a Estados Unidos son agrícolas y buena parte de esas quedaron excluidas de estas medidas. Dentro de ese grupo del 30 por ciento de lo que exportamos que está impactado con los aranceles, las flores pesan el 33 por ciento. La tercera parte de la exposición a estas nuevas medidas se lo lleva el sector floricultor y la medida entró en vigencia el viernes y llega en un muy mal momento porque se suma a esta serie de presiones que estamos enfrentando y el 80 por ciento de las exportaciones de flores colombianas tiene como destino Estados Unidos.
SEMANA: ¿Cuál es el peso de las flores colombianas en Estados Unidos?
L.V.: La participación de las flores colombianas es el 60 por ciento, nosotros somos el principal proveedor de flores de Estados Unidos, así que esto tiene un impacto en una cadena binacional profundamente integrada, porque no solo se generan empleos en Colombia: hablamos de los empleos de los 240.000 empleos son más o menos empleos equivalentes en Estados Unidos que también se generan en toda la cadena de distribución, y que sin duda van a ser impactados con esta medida. Pero también, inevitablemente, el consumidor estadounidense va a tener un impacto por la medida y ahí tenemos estamos trabajando y confiamos que el nuevo gobierno pueda tomar medidas muy rápidamente para revertir esta medida en beneficio del país y de los sectores exportadores que están impactados. No puedo dejar de mencionar a la tilapia fresca, pues Colombia es el principal exportador a Estados Unidos y todos los procesados de frutas, de aguacate, todo lo que tiene algún procesamiento industrial también está impactado.
SEMANA: ¿Y se pudo haber hecho algo desde la administración Petro para evitar llegar a este escenario?
L.V.: Sí, estábamos advertidos y sabíamos exactamente cuál era la fórmula, que fue la misma vía que siguieron varios de los países de la región para poder salirse del grupo de países a los que se les elevó el arancel y estar en el grupo de países que terminaron con el mismo arancel del 10%. Y es contar con una medida que prohibiera y que regulara a las importaciones asociadas con trabajo forzoso. Tengo que decir, en honor a la verdad, que el Ministerio de Comercio, liderado por la ministra, publicó una medida publicó un proyecto de resolución del que se recibieron comentarios y entendemos también que incluso se alcanzó a firmar e iban a firmarlo en el Ministerio de Trabajo. Lo que pasa es que no se contó con la medida antes de la decisión que tomó Estados Unidos y esa era la manera de no estar en ese grupo y no terminar con un arancel elevado.
Entonces, la respuesta es sí. Sí teníamos cómo haber actuado de manera anticipada y oportuna, pero también reconozco públicamente que el Ministerio de Comercio hizo esfuerzos en esa dirección.
SEMANA: ¿Competidores quedaron con ventajas frente a nosotros por esta decisión?
L.V.: SÍ. El segundo proveedor de Estados Unidos de flores es Ecuador que tiene varias particularidades, y no quiero ser muy técnica, pero la primera es que quedó en el grupo de países con el 10 por ciento es decir en el grupo de países privilegiados que conservaron el mismo arancel que teníamos desde el principio; eso, por una parte. Ahora bien, Ecuador firmó además un acuerdo de comercio recíproco que ha impulsado la actual administración de Estados Unidos con sus socios comerciales. Algunos países de la región han logrado este tipo de acuerdos –los centroamericanos, Ecuador, Argentina–, pero también varios países asiáticos y Europa. Esos países, en el marco de esos acuerdos, lograron excluir algunos de sus productos claves de sus canastas exportadoras. Ecuador excluyó las flores. Entonces, aunque Ecuador quedó en el grupo de países a los que se les aplica el 10 por ciento, ese arancel no se les aplica a las flores.
Ahora, hay un tecnicismo que es importante explicar: hay un arancel que se le aplica por regla general al mundo, a los países que no cuentan con acuerdo comercial propiamente dicho; y acuerdo comercial propiamente dicho me refiero a un acuerdo de esos que pasaron por los congresos de ambos países, en nuestro caso, además, por la Corte Constitucional como fue nuestro acuerdo vigente desde mayo de 2012. A esos países se les aplica un arancel adicional que se llama arancel nación más favorecida que tiene unos niveles distintos para cada una de las subpartidas arancelarias. En el caso de las flores, el arancel nación más favorecida es de 6,8 por ciento; entonces, Ecuador excluye a las flores del arancel recíproco que es el 10 por ciento y termina pagando un arancel nación más favorecida del 6,8 por ciento y eso, en términos prácticos para concluir, es que Ecuador paga 6,8 por ciento y Colombia paga 12,5 por ciento, luego es un arancel de casi el doble.
SEMANA: ¿Ve preocupación en el sentido de que podamos perder participación de mercado en Estados Unidos, de que los precios se eleven frente a nuestros competidores y que insisto sigamos perdiendo competitividad en el sector?
L.V.: Nos preocupa mucho que se generen distorsiones de comercio y ventajas competitivas artificiales derivadas de un arancel y que no respondan a la productividad o a la propuesta de valor que es nuestro elemento diferenciador.
Hay que trabajar muy cuidadosamente. Obviamente, tiene un impacto, porque decir que el doble de arancel no va a tener un impacto pues sería muy ingenuo de nuestra parte, pero ahí hay que trabajar en mantener esa propuesta de valor que tiene Colombia que es el principal proveedor de flores a Estados Unidos, históricamente lo ha sido y así esperamos seguir siendo, luego hay que trabajar y hay que actuar muy rápidamente y eso es lo que esperamos del nuevo gobierno.
SEMANA: Precisamente, ¿qué están esperando del nuevo gobierno? ¿Qué medidas puede tomar rápidamente? ¿Cuáles serían esas victorias tempranas para poder revertir esta decisión de Estados Unidos?
L.V.: Definitivamente, en materia arancelaria, es una medida que prohíba las importaciones con trabajo forzoso eso va a sacar a Colombia de este grupo de países y nos va a volver a ubicar en un arancel del 10 por ciento que es para un grupo de 30 por ciento de nuestras exportaciones. Y eso esperamos que se pueda hacer muy rápidamente. Entendemos que hubo ya acercamientos por parte del vicepresidente y del ministro de Comercio directamente con su homólogo, con la Oficina del Representante Comercial, así que esperamos que esos acercamientos se materialicen en una medida que permita revertir este arancel y de nuevo devolver las cosas a su estado anterior y que no se generen distorsiones por una ventaja derivada de un arancel.
En el tema de revaluación hemos venido trabajando de la mano con el gobierno electo en buscar cuáles pueden ser esas medidas que permitan cuidar o preservar la competitividad del sector exportador. Entonces ahí hay varias ideas y quisiéramos plantear un programa nacional de coberturas cambiarias que permitan al sector mantener la competitividad. Esperamos que se corrija, por lo menos, en el futuro cercano más acercándose a los fundamentales de la economía colombiana, pero es un proceso que puede tomar tiempo.
Finalmente, un dólar a 3.200 hace que nuestra competitividad no sea viable y competimos con directos competidores que no tienen el peso de tasa de cambio, de la revaluación, como Ecuador que tiene su economía dolarizada. Luego ahí hay que tomar medidas muy rápidamente y confiamos que así podamos trabajarlo de manera articulada con el gobierno.