En una economía donde cada vez más empresas generan valor a través de la innovación, la tecnología y los activos intangibles, surge una pregunta que empieza a ganar relevancia en el sistema financiero: ¿pueden una marca, una patente o un software convertirse en respaldo para obtener financiación?

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Con ese objetivo, Itaú Colombia firmó un memorando de entendimiento con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y el Departamento Nacional de Planeación (DNP) para desarrollar un piloto que permita analizar el potencial uso de activos de propiedad intelectual como soporte para el financiamiento empresarial en el país.

La iniciativa también cuenta con el respaldo de Asobancaria, la Embajada del Reino Unido en Colombia y el Instituto Global para el Crecimiento Verde (GGGI), y busca estudiar experiencias internacionales y metodologías que permitan evaluar económicamente activos como marcas, patentes, derechos de autor y software.

Actualmente, las entidades financieras suelen exigir garantías tradicionales como inmuebles, maquinaria, vehículos o flujos de caja. Sin embargo, en sectores basados en conocimiento, muchas compañías concentran buena parte de su valor en activos intangibles que no siempre son considerados dentro de los esquemas convencionales de financiación.

Según explicó Tatiana Uribe Benninghoff, vicepresidenta de Itaú Corporate, el proyecto busca generar conocimiento y construir herramientas que permitan impulsar, en el mediano plazo, más proyectos empresariales basados en innovación y conocimiento.

La directiva destacó que la iniciativa forma parte de la apuesta del banco por apoyar el crecimiento económico y la transformación productiva del país.

La discusión cobra relevancia en un contexto en el que la innovación gana protagonismo dentro de la economía. De acuerdo con información citada por la OMPI, las empresas que cuentan con activos de propiedad intelectual tienden a registrar mayores niveles de crecimiento, una mayor capacidad de adaptación en escenarios adversos y menores niveles de riesgo crediticio frente a organizaciones que no desarrollan este tipo de activos.

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El piloto no implica que las entidades financieras comiencen de inmediato a otorgar créditos respaldados por marcas o patentes. Su propósito inicial es analizar tendencias internacionales, identificar buenas prácticas y evaluar la viabilidad de este tipo de mecanismos dentro del contexto colombiano.

Si las conclusiones resultan favorables, el ejercicio podría abrir nuevas alternativas de acceso a financiación para empresas innovadoras, emprendimientos tecnológicos y organizaciones intensivas en conocimiento.