El uso de pagos digitales en América Latina avanza con fuerza, pero aún enfrenta una barrera clave: la confianza y la aceptación en la vida diaria.

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Un estudio reciente de Mastercard muestra que el 89% de los consumidores en la región ya se considera usuario digital, mientras que un 68% de quienes aún no lo son estaría dispuesto a adoptar estos medios en el futuro.

El crecimiento no es menor, pero tampoco uniforme. Aunque cada vez más personas usan herramientas digitales, el efectivo sigue presente en la economía cotidiana.

Cerca del 47% de los consumidores ha utilizado efectivo recientemente, principalmente porque en muchos comercios, especialmente pequeños o informales, los pagos digitales aún no están plenamente habilitados. Esta brecha de aceptación limita el alcance real de la digitalización.

En paralelo, el débito se consolida como el principal medio de pago en el día a día. El 60% de los consumidores lo utiliza regularmente, especialmente en gastos frecuentes como supermercados (34%) o restaurantes (33%), lo que evidencia que la digitalización ya hace parte de la rutina de consumo.

Sin embargo, el factor determinante sigue siendo la confianza. El 95% de los usuarios digitales considera la seguridad como clave al momento de pagar, y el 94% prioriza la confiabilidad del sistema.

Para quienes aún no adoptan estos medios, mejorar la protección frente a fraudes y garantizar mayor respaldo en las transacciones podría ser decisivo.

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El panorama refleja un cambio de fondo: la inclusión financiera ya no se mide solo por acceso, sino por la capacidad de usar estos medios de forma constante.

En ese sentido, el reto para la región no es únicamente digitalizar más usuarios, sino lograr que los pagos digitales funcionen en todos los escenarios, especialmente donde hoy el efectivo sigue siendo la única opción.