El operador de telecomunicaciones LinkMax, junto con el grupo Hyve Americas (operador y proveedor de infraestructura tecnológica y telecomunicaciones), anunciaron de manera formal su entrada al mercado colombiano con una inversión que supera los 120 millones de dolares.
La compañía empezará sus operaciones este mismo año en barranquilla, buscando conectar a Colombia con el resto del mundo. Todo esto, a través del despliegue del TAM-1 (TransAmericas-1), un cable submarino de última generación en el Caribe (Barranquilla) que busca atender una de las principales deficiencias del sector en el país.
Más del 95 % del tráfico de internet internacional del país pasa por cables submarinos que llevan más de 25 años en funcionamiento, lo que equivale a haber superado su vida útil prevista originalmente. A esto se suma que la demanda de datos crece a un ritmo superior al 20 % anual (impulsada por tecnologías como la inteligencia artificial, los servicios en la nube y el streaming) mientras la infraestructura que la soporta sigue siendo la misma de hace décadas.
La propuesta concreta del operador, se basa en dirigir su oferta a los grandes operadores de internet, carriers, OTTs y empresas de telecomunicaciones que necesitan capacidad de transporte internacional de primera línea, ofreciéndoles conexiones más rápidas y confiables, con tiempos de respuesta de aproximadamente 28 milisegundos hacia Miami y menos de 12 hacia Panamá y Costa Rica para que de esta forma, la conectividad del país no recaiga en un solo cable.
Lo que sigue, es la construcción de una red nacional de fibra óptica que permitirá extender esa capacidad internacional hacia el interior del territorio colombiano, abriendo progresivamente el camino a nuevos segmentos del ecosistema digital del país.
“Colombia tiene la posición geográfica y el potencial para liderar la conectividad de América Latina. Lo que faltaba era la infraestructura moderna, resiliente y pensada para los próximos 25 años”. afirmó Alex Blanco, CEO de LinkMax.
La llegada de este operador, amplía las alternativas disponibles para los proveedores de internet que hoy atienden a millones de colombianos, diversifica las rutas de conectividad reduciendo la vulnerabilidad que implica depender de una única infraestructura, y aporta un impulso real a la competencia del sector.