Una vez superadas las barreras técnicas, surgen factores que a veces pueden pasar desapercibidos en el ecosistema emprendedor: el linguístico.

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Según informes de firmas como McKinsey & Company, dominar el inglés ha dejado de ser una habilidad secundaria para convertirse en una variable relacionada con rentabilidad y posicionamiento de mercado en proyectos con perspectiva internaciona.

En América Latina, para iniciativas que buscan cruzar fronteras, la capacidad de operar en esta lengua dicta la velocidad a la que pueden integrarse a cadenas de valor internacionales.

Lo particular del mercado hispanohablante es que, aunque es inmenso en volumen de consumo, suele ser receptor secundario en el flujo de innovación digital. ¿Por qué?

Cada vez más colombianos se interesan en estudiar inglés. Foto: Suministrado a SEMANA / API

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Parte del conocimiento técnico de vanguardia, los cambios de algoritmo en plataformas globales y las metodologías de marketing digital se originan y debaten en inglés meses antes de que existan traducciones oficiales o adaptaciones locales. Y eso, para un negocio en fase de expansión, implica depender de intermediarios para entender hacia dónde va su sector, lo cual puede generar una desventaja competitiva.

Para Tsedal Neeley, profesora de la Escuela de Negocios de Harvard y autora de investigaciones sobre adopción del inglés corporativo, la fluidez no busca la perfección gramatical, sino la autonomía. En las economías emergentes, la capacidad de operar en inglés dicta la velocidad de ejecución de una empresa.

Antonella Gularte, creadora de contenido y estratega digital, lo vio desde que empezó a construir en el entorno digital.

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Un modesto 4 % en español

Más de la mitad del contenido disponible en internet está en inglés, frente a un modesto 4 % en español, según el Banco Mundial. Para un proyecto digital con miras internacionales, ese volumen de información representa un territorio estratégico que podría quedar fuera del radar de quien no domina la lengua.

Por eso, para Gularte, dominar el inglés ha dejado de ser un adorno en el currículum o una meta aspiracional para convertirse en una variable directa de rentabilidad y posicionamiento de mercado.

En la búsqueda de dominar el inglés, los expertos sugieren una variedad de recursos, entre ellos, un libro que ofrece ejemplos auténticos de conversaciones diarias en inglés. Foto: Getty Images

Antonella Gularte no plantea el inglés como una habilidad que se aprende para algún día utilizarla. Lo entiende como una herramienta que cambia el tipo de decisiones que una persona puede tomar mientras las va incorporando.

Cada artículo que se lee sin intermediarios, cada tendencia que se conoce en su origen y cada conversación que puede seguirse de primera mano termina ampliando las posibilidades de lo que se puede construir, dice.

“El inglés te abre el mundo”, sentencia Gularte.

¿Y cómo se ve el dominio del inglés en la práctica?

Desde su experiencia gestionando comunidades y analizando entornos digitales, insiste, como Neeley, en que la fluidez no busca la perfección gramatical, sino la autonomía.

Habla desde la experiencia de haber visto lo que separa a quien puede moverse en él con fluidez de quien queda afuera. Para Gularte, no se trata solo de comunicarse con personas de otros países. También es la posibilidad de participar en conversaciones donde muchas veces se define lo que viene.

Su planteamiento rompe con la idea tradicional de estudiar inglés “para el futuro”. La utilidad, afirma Gularte, es inmediata y progresiva: cada artículo técnico que se comprende sin necesidad de traductores automáticos o cada pódcast especializado que se escucha de fondo mientras se trabaja, alimenta el criterio con el que se toman las decisiones del día a día en la empresa. Es una ventaja que se acumula en silencio.

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Aumentar las capacidades en la era de la digitalización

Esta perspectiva coincide con el panorama macroeconómico global. El Banco Mundial, en sus análisis sobre capital humano y competencias laborales del futuro, clasifica el dominio del inglés como una habilidad transversal crítica para la productividad en la era de la digitalización.

La entidad considera que el bilingüismo funciona como un factor de nivelación que reduce el desajuste de capacidades en los mercados emergentes.

Informes sobre el futuro del empleo del World Economic Forum respaldan que el acceso a la educación técnica en inglés es uno de los factores que más influye en las trayectorias de los fundadores de empresas.

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La diferencia radica en la velocidad de aprendizaje: quien acude a la fuente primaria procesa la información antes, itera más rápido y toma decisiones con un panorama más completo.

Para Gularte, la diferencia entre quien puede ir directamente a la fuente y quien espera a que alguien se la explique es silenciosa al principio. Con el tiempo, sin embargo, se vuelve evidente.

La internacionalización de un negocio, al final, no empieza con la pauta publicitaria en el extranjero o la apertura de una operación local; empieza en la capacidad para descifrar el entorno global de primera mano y con la libertad de operar sin que nadie tenga que traducir el contexto.