La aerolínea mexicana Magnicharters, que durante tres décadas trasladó a miles de pasajeros a distintos destinos turísticos, fue declarada oficialmente en quiebra tras acumular una deuda cercana a los 800 millones de pesos mexicanos, poniendo fin a sus operaciones en medio de una profunda crisis financiera.
La decisión judicial marca el cierre de una larga crisis financiera que comenzó a afectar sus operaciones a finales de 2025 y que terminó por dejar sin vuelos a la compañía. Ahora, sus bienes serán utilizados para intentar cubrir los compromisos económicos que mantiene con trabajadores, proveedores y otras empresas.
Detrás de la caída de la aerolínea hay una de las mayores preocupaciones: sus empleados. De acuerdo con información, Magnicharters mantiene pendientes alrededor de 170 millones de pesos mexicanos en salarios y prestaciones, dinero que sus trabajadores esperan recuperar mediante el proceso de liquidación.
Alejandro González Forastieri, dirigente sindical de los trabajadores del sector aéreo, ha señalado que el personal mantiene la expectativa de recibir los recursos que se les adeudan. Sin embargo, todavía no existe certeza sobre cuánto dinero podrá recuperarse ni cuándo comenzarán los pagos.
La situación también alcanza a otras empresas e instituciones. Entre los acreedores se encuentra el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, al que la aerolínea presuntamente debe cerca de 80 millones de pesos mexicanos por distintos servicios y conceptos relacionados con sus operaciones.
La resolución establece que los activos de la compañía deberán ser revisados y posteriormente vendidos para obtener recursos. Con ese dinero se buscará responder a las deudas, aunque existe la posibilidad de que lo recuperado no sea suficiente para cubrir todos los compromisos.
Los problemas de Magnicharters se hicieron cada vez más visibles a finales del año pasado, cuando comenzaron los reclamos de trabajadores por la falta de pago. La situación se agravó hasta provocar la suspensión de sus vuelos en abril de 2026.
La empresa intentó encontrar una salida a sus dificultades financieras mediante un proceso legal para reorganizar sus deudas, pero sus esfuerzos no fueron suficientes para evitar la quiebra.
En junio de este año, la Agencia Federal de Aviación Civil también revocó su certificado de operador aéreo, lo que terminó por complicar cualquier posibilidad de que la compañía retomara sus actividades.