Catorce años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, la floricultura continúa consolidándose como uno de los sectores agrícolas más fuertes dentro de la relación comercial entre ambos países, impulsando exportaciones, empleo y crecimiento en toda la cadena logística binacional.
El 15 de mayo de 2012 aterrizó en Miami el primer cargamento colombiano exportado bajo el acuerdo comercial: un avión con 4.200 cajas de flores equivalentes a cerca de 80 toneladas.
Lo que comenzó como uno de los primeros símbolos del tratado hoy representa una de las relaciones comerciales más sólidas entre Colombia y el mercado estadounidense.
Desde la entrada en vigencia del TLC, las exportaciones colombianas de flores hacia Estados Unidos crecieron de US$966,7 millones en 2012 a cerca de US$1.900 millones en 2025, lo que representó un incremento aproximado del 97% en valor exportado durante los primeros 14 años del acuerdo.
El crecimiento también se reflejó en volumen. Las exportaciones pasaron de 149.365 toneladas en 2012 a 252.816 toneladas en 2025, registrando un aumento cercano al 69%.
Actualmente, la floricultura se consolidó como el tercer renglón de exportación de Colombia hacia Estados Unidos, después del sector minero-energético y el café verde. Solo en 2025, las flores representaron cerca del 9% de las importaciones estadounidenses provenientes de Colombia, según cifras citadas por Asocolflores.
La dependencia comercial también sigue siendo alta. Aproximadamente el 80% de las exportaciones colombianas de flores tiene como destino Estados Unidos, mientras Colombia se mantiene como el principal proveedor de flor cortada para ese mercado, con una participación cercana al 59% de las importaciones estadounidenses.
Además, cerca del 80% de los bouquets importados en Estados Unidos contienen flores colombianas.
El impacto económico va más allá de las exportaciones. Según Asocolflores, la industria genera cerca de 240.000 empleos directos e indirectos en Colombia, mientras la red de distribución y comercialización en Estados Unidos sostiene más de 225.000 empleos relacionados con supermercados, floristerías, logística, transporte y comercialización.
El sector también se consolidó como uno de los ejemplos más visibles de integración comercial entre ambos países, especialmente durante temporadas de alto consumo como San Valentín y Día de la Madre, fechas que dependen en gran parte de la cadena exportadora colombiana y de la capacidad logística para movilizar flores frescas hacia Estados Unidos en tiempos reducidos.
Antes de la entrada en vigencia del TLC, las flores colombianas ya tenían acceso preferencial al mercado estadounidense mediante programas temporales como ATPA y ATPDEA.
Sin embargo, esos beneficios dependían de renovaciones periódicas que generaban incertidumbre para productores, compradores e inversionistas. El acuerdo comercial permitió dar mayor estabilidad jurídica y previsibilidad al negocio exportador.
El proceso de negociación del tratado comenzó oficialmente en 2003 y contó con participación activa del sector floricultor colombiano, que mantuvo presencia permanente en Washington durante las discusiones comerciales y legislativas relacionadas con el acuerdo.
Actualmente, Colombia continúa siendo el principal proveedor de flores frescas para Estados Unidos, consolidando una relación comercial que durante más de una década ha fortalecido exportaciones agrícolas, cadenas logísticas y generación de empleo en ambos países.