El consumo de los hogares colombianos comienza a mostrar señales de desaceleración después del auge registrado en los últimos años, en medio de cambios en los hábitos de compra, el mayor uso del crédito y las transformaciones demográficas. Así lo planteó Camilo Herrera, fundador de Raddar, durante el foro “El crédito que mueve a Colombia”, organizado por el Fondo de Garantías.

El consumo de los hogares se desacelera y aumenta la dependencia del crédito, según Raddar

Según Herrera, el gasto de los hogares históricamente crece más que la economía (4,2 % frente a un 3,5 %), pero hoy muestra una desaceleración. El experto explicó que, tras el auge posterior a la pandemia, el país tiene niveles de inversión similares a los de 2010 junto con gastos récord. En sus palabras, el país consume lo que no produce: importa más y exporta menos.

El cambio estructural, afirmó, está en los hogares. Colombia tiene cerca de 53 millones de habitantes y 18 millones de hogares, cada vez con menos personas y de mayor edad. Como hay más hogares y más pequeños, el ingreso por hogar es, en términos reales, similar al de 2010, por lo que no hay mayor capacidad de compra. “Esto redefine todo el futuro de Colombia”, explicó Herrera.

El gasto también migró hacia los servicios y el entretenimiento, mientras cae el destinado a educación y salud. Su pronóstico a diez años: familias endeudadas, con problemas de salud y poco calificadas, pero muy entretenidas.

Colombia tiene cerca de 53 millones de habitantes y 18 millones de hogares, cada vez con menos personas y de mayor edad. Foto: Getty Images

Por otro lado, el crédito pasó de menos del 10 % a cerca del 20 % del gasto mensual de los hogares, y las tasas de interés de crédito son, según su análisis, la variable que más se correlaciona con el freno del gasto.

Herrera describió además a un consumidor predecible: compra por la tarde, en quincena, a fin de mes y, sobre todo, en el segundo semestre. El comercio electrónico crece menos de lo esperado porque el colombiano decide a corto plazo, aunque su consumo digital y de redes sociales supera el promedio mundial. La tienda de barrio, pese a la presión, sigue siendo dominante.

Entre las alertas, advirtió que la confianza del consumidor se mueve con el dólar, lo que la hace un termómetro engañoso. También señaló que el fenómeno de El Niño podría presionar los precios de los alimentos hacia 2027 y que el terremoto frenará el gasto en las zonas afectadas, aunque sin un impacto nacional significativo.

Terremoto golpea al mercado inmobiliario: ventas e iniciaciones de vivienda caen en las zonas afectadas

A las marcas les recomendó dar un paso “incómodo”: entender la posición política de sus consumidores, volátil y sin fidelidad, en un contexto polarizado.

Herrera cerró con un llamado a no rendirse. La reconstrucción tomará unos cuatro años, dijo, pero el país ya ha superado crisis antes y tiene más soluciones de las que cree.