Para el cierre del año anterior, la tasa de desempleo alcanzó su nivel más bajo en lo que va de este siglo: 8,9 %, frente a 10,2 % que registró en 2024. El mercado laboral colombiano, señala un informe de Corficolombiana, mantuvo su proceso de recuperación en 2025, consolidando la mejora observada desde el fin de la pandemia.
Este descenso estuvo impulsado principalmente por el número de ocupados, que creció 3,4 % anual, lo que equivale a la creación de aproximadamente 791.000 nuevos puestos de trabajo.
Al mismo tiempo, agrega el estudio, la tasa global de participación aumentó de 63,9 % a 64,3 %, reflejando una mayor incorporación de personas al mercado laboral. No obstante, advierte que este indicador aún se mantiene por debajo de los niveles observados antes de la pandemia y de los registrados hace una década, lo que sugiere que la reducción del desempleo también ha estado apoyada por una oferta laboral que todavía no se ha recuperado plenamente.
Sin embargo, aunque la dinámica laboral ha sido favorable, hay preocupaciones, y tal vez la más relevante es que los avances en materia de informalidad han sido prácticamente nulos, manteniéndose como uno de los principales problemas estructurales del mercado laboral colombiano: la tasa de informalidad en 2024 fue de 55,9 %, mientras que en 2025 registró 55,7 %.
En otras palabras, aunque el país ha logrado generar más puestos de trabajo y reducir el desempleo, la calidad del empleo sigue mostrando pocos avances, lo que limita las mejoras en productividad, recaudo y bienestar laboral.
Para Corficolombiana, la mejora en los indicadores laborales se ha consolidado como “la gran sorpresa” de la situación macroeconómica de Colombia, pero ocurre en un contexto de bajo crecimiento económico y de una regulación que ha encarecido la generación de empleo formal.
“El ‘misterioso caso del mercado laboral’ se evidencia en que el empleo creció 3,4 % en 2025, mientras la economía lo hizo a 2,6 %. Esta brecha es particularmente llamativa frente a patrones históricos: el crecimiento económico se ubicó por debajo de su promedio de largo plazo de 3,5 %, mientras que la expansión del empleo superó ampliamente su promedio histórico de 1,9 %. Aunque históricamente se ha observado una relación positiva entre la actividad económica y el número de ocupados, desde 2023 esta correlación se ha debilitado de manera significativa. En otras palabras, el país está generando empleo a un ritmo inusualmente alto para una economía que crece poco, una tendencia que además no es reciente, ya que desde 2023 el empleo viene expandiéndose sistemáticamente por encima del crecimiento del PIB”, advierte el análisis de la firma.
Agrega que, de esta forma, actualmente la creación de puestos de trabajo se explica menos que antes por el desempeño de la actividad productiva. En ese sentido, Corficolombiana se pregunta en su estudio: ¿Es sostenible esta tendencia en el mediano plazo? ¿Cuál es la naturaleza de los empleos que se están generando y en qué sectores?
“Por definición, cuando el empleo crece más rápido que la producción, se genera un deterioro en la productividad laboral. La reacción del mercado puede venir a través de un ajuste en el precio/remuneración del trabajo —que a mediano plazo termina reflejando la productividad— o de una sustitución de trabajo por capital a través de una mayor automatización. En un mercado rígido como el colombiano, donde la regulación viene aumentando el costo y el riesgo de generar empleo formal, la caída en la productividad laboral es una señal de alerta, pues de continuar la tendencia terminará reflejándose tarde o temprano en mayores tasas de informalidad y desempleo”, anticipa el informe.
De otro lado, el análisis evidencia las divergencias en la generación de empleo a nivel sectorial. Según el informe, los sectores que lideraron la creación de puestos de trabajo en 2025 fueron, paradójicamente, aquellos que registraron los menores ritmos de crecimiento económico. “De hecho, las actividades responsables del 71 % de los nuevos empleos apenas aportaron cerca de una quinta parte del crecimiento del PIB durante el año. Este desbalance sugiere que la expansión del empleo se concentró en sectores de baja productividad y limitada generación de valor agregado, donde la ocupación aumenta sin que ello se traduzca en un incremento proporcional de la producción”, advierte Corficolombiana.
En otras palabras, el empleo está creciendo más en actividades de baja capacidad de impulsar el crecimiento económico, lo que ayuda a explicar la aparente paradoja de un mercado laboral dinámico en una economía que avanza lento. “Esta composición sectorial refuerza la idea de que el reciente dinamismo del empleo responde más a cambios en la estructura del mercado laboral, como la reducción en la jornada laboral y una menor tasa global de participación, que a un fortalecimiento generalizado de la actividad productiva”, agrega.
El informe destaca el papel del sector de administración pública, salud y educación en la generación de empleo. Señala que, en 2025, esta rama explicó el 14,2 % de los empleos creados en el año, lo que equivale a cerca de 113.000, dos veces su promedio histórico. No obstante, dentro de este grupo destaca el subsector de administración pública, que por sí solo aportó alrededor de 63.000 empleos adicionales. “Más aún, cerca del 71 % de estos nuevos ocupados se clasifican como trabajadores por cuenta propia, lo que sugiere que parte del aumento del empleo estaría asociado a esquemas de vinculación indirecta o a cambios en la forma de contratación, más que a una expansión orgánica de la actividad del sector”, afirma.
Este comportamiento también evidencia un componente procíclico de la política pública en el mercado laboral. Y calcula que, de no haberse registrado el incremento de 63.000 ocupados en el subsector de administración pública, la tasa de desempleo en 2025 habría pasado de 8,9 % a 9,1 %. “En otras palabras —añade el informe—, parte de la mejora observada en los indicadores laborales estuvo apoyada por la expansión del empleo asociado al sector público, lo que contribuye a explicar cómo el empleo logró crecer con fuerza incluso en un contexto de crecimiento económico moderado”.
Y agrega: “Los avances del mercado laboral en 2025 deben interpretarse con cautela. La creación de empleo estuvo concentrada en sectores con bajo aporte al crecimiento económico y, en parte, apoyada por la expansión del sector público, lo que ayuda a explicar por qué el empleo creció más rápido que la producción. Esta dinámica plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del actual ritmo de generación de puestos de trabajo, ya que, sin un mayor dinamismo de los sectores que impulsan el crecimiento, el mercado laboral podría enfrentar mayores dificultades para seguir absorbiendo mano de obra en los próximos años”.
Concluye que el nivel de productividad laboral se ubica actualmente en 2,7 % por debajo del registrado en 2022, lo que evidencia un retroceso significativo en un indicador clave para la capacidad de crecimiento de la economía. “Este comportamiento es consistente con la evidencia presentada anteriormente sobre la composición sectorial del empleo, donde buena parte de los nuevos puestos de trabajo se concentraron en actividades de baja generación de valor agregado, mientras los sectores que más aportan al crecimiento no generan una gran cantidad de empleo”.
En conjunto, estos resultados refuerzan la idea de que el reciente dinamismo del mercado laboral no ha estado acompañado por una expansión equivalente de la capacidad productiva de la economía. Esto implicaría menor eficiencia y mayores costos para la economía, lo que dificultaría un crecimiento sostenido de la producción y del empleo, especialmente en un contexto marcado por las presiones de la reforma laboral y un incremento desproporcionado del salario mínimo. Sin embargo, esta tendencia difícilmente es sostenible en el tiempo. De persistir, es probable que se produzca un ajuste en el mercado laboral, particularmente en un escenario en el que los costos de la automatización continúan cayendo con la implementación de inteligencia artificial. En este contexto, una mayor rigidez del mercado laboral podría terminar incentivando la sustitución de trabajo por tecnología, así como un aumento de la informalidad y del desempleo.