Colombia atraviesa un momento crítico en el sector de vivienda, marcado por la caída en las ventas, el incumplimiento de metas de subsidios y el aumento significativo en los desistimientos. Así lo advirtió el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, durante el 17.° Foro de Vivienda del gremio, en el que hizo un llamado urgente a replantear la política pública del sector.
Según Malagón, el país pasó de registrar cifras récord cercanas a las 250.000 viviendas vendidas anualmente a apenas 150.000 unidades, muy lejos de las proyecciones que anticipaban alcanzar las 300.000 en 2025. Este retroceso, explicó, responde en gran medida a decisiones de política que han frenado la dinámica del mercado.
Uno de los principales factores a los que se atribuye la caída del sector es el incumplimiento en la entrega de subsidios. Aunque el Plan Nacional de Desarrollo contemplaba la asignación de 200.000 subsidios en cuatro años, en 2025 no se otorgó ninguno y en lo corrido de 2026 tampoco se han entregado, lo que deja a cerca de 100.000 hogares sin posibilidad de cerrar financieramente la compra de vivienda.
El impacto ha sido directo en los colombianos de menores ingresos. Durante el segundo semestre de 2023, los desistimientos alcanzaron el 76 %, es decir, tres de cada cuatro negocios de compra de vivienda no se concretaron. Además, la participación de la Vivienda de Interés Social (VIS), tradicionalmente dominante en el mercado, cayó del 78 % al 56 %.
El superintendente financiero, César Ferrari, quien también participó en el foro de vivienda, atribuyó la crisis del sector al aumento de las tasas de interés, pues las que fija el Banco de la República están muy por encima de la inflación, lo que impacta directamente el costo del crédito.
“Cuando tienes unas tasas de interés sumamente elevadas, la tasa de inversión es sumamente baja y entonces el crecimiento también es bajo”, precisó y agregó que al sector vivienda tampoco le ayuda la poca profundidad del crédito en el país. Esa profundidad sirve para saber qué tan desarrollado está el sistema financiero de un país, específicamente en términos de cuánto crédito se otorga en relación con el tamaño de su economía. Actualmente, según Ferrari, la cartera representa cerca del 41 % del PIB, por debajo de niveles previos a la pandemia, lo que implica una expansión limitada del financiamiento.
Pese a este panorama, Malagón insistió en que el sistema financiero ha mantenido su apoyo al sector. Desde agosto de 2022, la banca ha realizado cerca de 670.000 operaciones de financiamiento de vivienda nueva, lo que equivale a unas 170.000 anuales. Sin embargo, la incertidumbre regulatoria, los cambios en las reglas de juego y los desbalances presupuestales han generado desincentivos que afectan la confianza del mercado.
Vale recordar que, mientras el Gobierno atribuye el encarecimiento del crédito al aumento de las tasas de interés del Banco de la República, otros sectores, como el de la construcción, sostienen que los préstamos hipotecarios no dependen directamente de esta referencia, sino de la rentabilidad de los bonos de deuda pública. Estos, a su vez, se han encarecido debido a los desequilibrios que enfrentan las finanzas públicas.
En lo que respecta a las posibles soluciones para la crisis de la vivienda, desde Asobancaria proponen lanzar una nueva política que permita respaldar a un millón de familias en la adquisición de vivienda durante los próximos cuatro años. Esta estrategia no solo contribuiría a reducir el déficit habitacional —actualmente cercano al 26 %— a niveles inferiores al 20 %, sino que también impulsaría la profundización del crédito hipotecario, que hoy se mantiene estancado alrededor del 8 %.
La propuesta incluye medidas como subsidios a la demanda, incentivos al ahorro y una mayor eficiencia regulatoria que facilite el desarrollo de nuevos modelos de negocio. Para el gremio, la articulación entre el Gobierno y los actores del sector será clave para reactivar una de las industrias más relevantes para la economía nacional.